CulturaEntérateEspeciales

Los libros en la pandemia / Nos esforzamos para no desaparecer

Roxana Maldonado Espinosa, presidenta de la Asociación de Libreros y Editores Raul Maldonado Coello

–La pandemia de Covid 19 nos ha hecho mucho daño ya que nos mantuvo paralizados más de quince meses; durante este lapso casi la mitad de nuestros socios se dieron de baja o bien se dedicaron a otros giros para sobrevivir ante las escasas o nulas ventas. Los que somos enamorados del libro y de la promoción de la lectura nos esforzamos para que la Asociación de Editores y Libreros “Raúl Maldonado Coello” A. C. no desaparezca, expresa Roxana Maldonado Espinosa.

En 1985, bajo el liderazgo de Raúl Maldonado Coello, un reducido grupo de entusiastas comenzaron a organizar ferias “para llevar los libros al paso de la gente”, pues, como decía El Chini, si el grueso de las personas no va a las librerías, estas deben ir al encuentro de los potenciales lectores. La primera tuvo lugar en el parque de Santa Lucía y las subsecuentes, en los bajos del palacio municipal de Mérida. Por cierto, Maldonado Coello, que era un apasionado de la edición, fue pionero en organizar una feria del libro de carácter nacional aquí, que lamentablemente no tuvo continuidad, quizá porque en aquel entonces, principios de los años ochenta, no estaban dadas las condiciones para ello. Luego de su fallecimiento, en 2003 se conformó oficialmente la asociación que lleva su nombre. Han fungido como presidentes Alfonso Rivero León, Rubén Ojeda Monsreal, José Martínez Méndez y Roxana.

–En su mejor época, la asociación llegó a contar con unos 20 socios, entre editores y libreros; ahora somos unos 8 o 9 cuando mucho, lo cual es explicable porque se trata de pequeñas librerías y editoriales. Si las empresas consolidadas del sector paulatinamente se han ido achiquitando o han desaparecido por la dura situación económica, ya te imaginas cómo nos está yendo a nosotros. Por ejemplo, una de nuestras socias, que se especializa en la promoción de enciclopedias, ahora vende edredones para tener ingresos. No es fácil la situación, añade.

–¿Han podido implementar ventas en línea o libros en formato electrónico?

–Como asociación no lo hemos podido hacer porque carecemos de fondos. No recibimos subsidio de ninguna especie y nos las arreglamos con lo que cada uno de nosotros tiene, que no es mucho. Por otra parte, me atrevo a afirmar que nuestra principal clientela prefiere el libro impreso que el electrónico.

–¿Qué otras estrategias han aplicado durante esta pandemia?

–En coordinación con Leer por Placer, A. C., hace como dos o tres meses llevamos a cabo una feria en Plaza Akrópolis (sic), que se ubica en el fraccionamiento Las Américas, y se está organizando otra itinerante para los próximos días.

–¿Y cómo les ha ido en estas ferias?

–Se vende poco, porque aunque las promovemos, entendemos que la situación económica actual no da para mucho; sin embargo, los escasos resultados sí desaniman a algunos participantes, sobre todo a los que viven exclusivamente de los libros y no tienen otras entradas. Pero hay que seguir adelante, no queda de otra.

–¿Qué otros planes tiene la asociación?

–Queremos retomar las ferias municipales; antes de la pandemia llevábamos a cabo dos: en verano y en otoño.  La de este verano dudo que se pueda hacer pero quizá sí podamos concretar la de otoño, aunque creo que la pandemia durará varios meses más, pues vemos que el número de contagios y muertes por Covid 19 se han incrementado.

–¿Es complicado organizar las ferias municipales?

–En parte sí; aunque hemos trabajado en coordinación con las autoridades municipales desde hace muchos años, las ferias no son institucionales. Es decir, cada año tenemos que solicitar el permiso para hacerlas y cada vez las autoridades se ponen más renuentes a concederlo. Las últimas, como sabes, ya no tuvieron como sede el palacio municipal, sino el espacio peatonal ubicado frente al portal de granos. Los presupuestos para la cultura siempre han sido cortos en la entidad y ahora es peor. Pero nosotros no pedimos dinero público para nuestro beneficio, solo algo de mobiliario y facilidades que nos permitan promover el libro en espacios transitados.

–¿Cómo le harás para aumentar el número de socios de la asociación?

–Pues hacer lo mismo que hacía mi papá: invitar a todos sin discriminar a nadie. De hecho, durante los últimos veinte años por lo menos, los socios permanentes han sido relativamente pocos; la mayoría entra, está unos años y luego se ausenta, principalmente porque se dedican a otros giros; otros operan de manera intermitente; pero es un hecho que hay cada vez menos librerías en Mérida y cada vez es más difícil sostenerlas. Te voy a poner un ejemplo: Burrel, que era un negocio floreciente no hace muchos años, y que formó parte del grupo pionero de esta asociación, cerró su librería más importante que estaba en la calle 59 por 60 y ahora creo que tiene tres o cuatro locales pequeños por distintos rumbos de la ciudad (*). Lo interesante es que, aún en los momentos más difíciles, siempre aparecen personas interesadas en los libros. También queremos retomar los homenajes a escritoras y escritores yucatecos, que comencé a promover desde hace 20 años. En fin, tenemos la esperanza de que podamos seguir con la promoción del libro y la lectura, rubros en los que todavía estamos en pañales, concluyó nuestra entrevistada.

(*) Me consta, que, al menos en la sucursal de Burrel que se ubica en el norte de la ciudad, se vende principalmente material de oficina.

Leave a Reply

Back to top button
error: Este contenido está protegido. Gracias.