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Un ejemplo del don de engañar gente

El hombre llegó al añorado café Expréss a tratar su asunto. Alto y de buena percha, vestido todo de blanco de los zapatos a la camisa y acompañado de su esposa, una despampanante mujer. Se trataba de que el tipo quería rentar una casa grande y elegante en el mejor rumbo de la ciudad. El dueño de la propiedad puso sus condiciones, pero en individuo consideró que la renta era muy elevada. Dando por terminada la reunión se levantó y salió del lugar.

A una cuadra del café, en la plaza grande por entonces, era sitio de reunión de vagos y vagas aspirantes a pendejos conocidos como chavos banda. Ahí proliferaba la venta de enervantes y de entre las chicas sobresalía Paty bonita, güera, muy blanca ya que las otras no sobresalían precisamente por su belleza. Sus días y noches se las pasaban drogándose y practicando el amor libre, es su más libre expresión. Cierto día, varios chicos o muchachos de la alta sociedad, pero muy macizos, acudieron a la plaza grande a comprar tanto mota como sexo. Entre ellos se encontraba el junior de una de las cinco familias más ricas de Yucatán. Desde el instante en que miró a la Paty le atrajo de sobremanera, no así a ella ya que el tipo muy blanquito y muy güerito era horripilantemente feo, ella trato de evitarlo, sin embargo, al mirar la cantidad de billetes que ofrecía este tipo, muchísimo dinero, inmediatamente Paty lo comenzó a ver “guapísimo” (Obviamente a su dinero). Y se fue con él.

Esta chica entre aquellos pelafustanes podríamos decir que estaba fuera de liga. El junior la comenzó a frecuentarla todas las noches, llevándola a los lugares de más caché en la ciudad. La invitaba a viajes al extranjero en donde comparaban en las boutiques más exclusivas de Nueva York por ejemplo, la vestimenta que por entonces portaba el Jet Set mundial y los Rock Stars.

Ya en Mérida al acudir a aquellos lugares “chic” la pareja causaba los comentarios más hirientes dada sus vestimentas y la belleza de ella, así como la fealdad de él.

El tipo se enamoró perdidamente de Paty, misma que ya se había enterado del abolengo de la familia del tipo y los esquilmaba flagrantemente. Un buen día él le propone matrimonio y ella ni tarda ni perezosa aceptó. Se casaron en Tixkokob, como eran las costumbres de entonces (y ahora). Claro que ella a sus espaldas le ponía los cuernos con medio mundo.

Al enterarse la madre del junior de este matrimonio, sufrió un soponcio; ya que averiguo el backround de la chica y la mando llamar, ofreciéndole la enorme cantidad de un millón de pesos si se divorciaba. Obviamente ella acepto de buena gana y firmo los papeles que ya tenía preparados la madre. Paty cortó sin piedad al infeliz muchacho quien no soportando esta situación, cayó en una terrible depresión, que no es un decir, al poco lo llevó a la tumba.

Paty fue volando a la plaza grande dando la noticia a la bola de golfos de que ya era rica. Uno de ellos, el “Dany”, le propuso meter su dinero a guardar el dinero para que no se le gaste con un señor que tenía una banca paralela. En el carro que acababa de comprar se dirigieron al rumbo de la colonia México, se detuvieron en una enorme mansión en la que había varias secretarias muy guapas dentro de las oficinas en elegantes escritorios. Fueron introducidos a las oficinas del gerente, el personaje vestido de blanco con que comienza este artículo, quien ya estaba enterado de lo del millón, los recibió presentándose y diciendo: soy el señor Alós Filigrana, diciéndoles ¿en qué les puedo servir?, la chica le respondió que quería invertir su millón de pesos ya que estaba enterada de la banca del señor Alós Filigrana, sentado en un gigantesco escritorio (que ya envidiaría don Vito Corleone) y ofrecía enormes ganancias a sus clientes. Paty sacó entonces de su bulto el millón de pesos, el señor Filigrana como todo un profesional lo tomó diciéndole: “mire señorita para que vea como trabjamos en esta empresa, tome usted ahora mismo por adelantado 10mil pesos, y es que el banco por un millón solo da 3” obviamente los 10 mil pesos eran del propio millón de Paty, quien quedo encantada con la operación.

Durante un mes se dio la gran vida con esos 10 mil pesos con sus amigos de la Plaza. Al mes siguiente recibió puntualmente sus 10mil pesos, al tercer mes llega a las oficinas, y no ve ningún mueble, ninguna luz, ninguna secretaria y mucho menos ningún señor Alós Filigrana. Y es que, así como a ella, había embaucado a varios incautos y se peló con el dinero. Ante enorme delito, fue investigado su paradero hasta que la judicial yucateca lo encontró en la ciudad de Puebla. Y aun ahí hasta ese último momento al preguntarle porque era detenido, expreso que no era él, sino que era su hermano gemelo el que vino a Mérida. Se pasó un buen tiempo en chirona en el penal yucateco. Pero, aun así, nuestra idiosincrasia es tan cultivable que a la gente sobre todas señoras de pocos recursos a las que tranzo seguían diciendo que no podía ser cierto. Si tiene una esposa guapísima decía doña Chonita, una mujer mayor dueña de una cocina económica a la que rayo sus ahorros ¡no vez si tiene personalidad!

Y Paty volvió a su vida en los alrededores de la Plaza grande al grito de: Viva la prostitución y el vicio.

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