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De chile, de dulce y de manteca: los tianguis de Mérida

Los tianguis tienen su origen en la época prehispánica y se erigieron con la finalidad de intercambiar y comprar artículos, objetos y alimentos que no se producían en el lugar de procedencia del cambista o comprador. Se fijó un lugar y día específico para la realización de los tianguis para que con tiempo los que vendieran, compraran o intercambiaran tuvieran el tiempo necesario para preparar sus artículos. Se podían vender o intercambiar, plumas de vistosos colores y artículos suntuarios y de primera necesidad, ollas, joyería fina y no tanto, comida, especias que provenían de diversos lugares, telas, colorantes, en fin un sinnúmero de artículos.

            Posteriormente en la época colonial, se siguió utilizando esta variante de comercio que sin lugar a dudas cubría una necesidad inmediata entre los pobladores de la ciudad y de los lugares cercanos. Esta fue sin duda una de las actividades que le daban al comercio otra cara, ya que los que ya estaban bien establecidos como casas de tipo comercial o de ultramarinos, resentían la presencia de esta horda de vendedores que provenían de diversos sitios.

            Esta costumbre de establecer tianguis en lugares y días específicos, fue una costumbre que ya rompió la barrera del tiempo, ya que de seguro en la época de la Independencia y de la Reforma se continuaron con esta actividad y fue siendo ya una necesidad de tipo social. Aún en nuestros días es una costumbre que prevalece.

            En la actualidad, nuestra blanca y populosa Mérida, siendo ocupada todos los días de la semana por comerciantes que se desplazan en todos los puntos cardinales con la finalidad de vender, comprar e intercambiar mercancía en sus distintos rubros. La necesidad es tan que se ha tenido que regular la presencia y el número de ellos en los sitios previamente elegidos por los mercantes. De tal suerte que en cada uno de ellos se puede encontrar un sinnúmero de artículos. Los tianguis se han reactivado pese a la pandemia y a los números de contagio en aumento día a día en nuestra ciudad.

            Como muestra un botón, los días martes y viernes, en el parque de la colonia Esperanza se instala un tianguis con un número considerable de comerciantes que expenden desde carne, comida hasta los artículos que  llenan todo tipo de necesidades. Se pueden encontrar perfumes “chafas”, ropa de diversa marca, juguetes, objetos para el uso cotidiano, de igual manera se encuentran herramientas, artículos eléctricos. La línea electrónica y de celulares y aparatos afines a  ellos están presentes también.

            Los jueves los tianguistas sientan sus reales en la colonia Bojórquez, de menor número de oferentes, pero que en su mayoría se pueden contar las mismas caras. Esto es , que los que van a un tianguis tienen la posibilidad de tener presencia en otro sitio. Esta es una escena que se puede encontrar también los domingos en el parque de Chuburná, en donde se encuentra ben dividida la mercancía, por un lado está la ropa ya sea para hombre o mujer y en el otro sector se puede encontrar desde chácharas, hasta alguna que otra antigüedad. En este tianguis y en los otros es una sorpresa ir cada domingo-Chuburná- ya que no se sabe con que se encontrará.

            Ya que estamos sobre el caballo, podremos mencionar que en Santa Lucía hay también un pequeño tianguis, en donde los oferentes se cuentan con los dedos de la mano, hay unos con antigüedad y otros nuevos que se van adhiriendo al programa. En este sitio hay monedas, bisutería, una que otra antigüedad, libros, objetos regionales, condimentos y también cuadros pintados a manos. No hay que olvidar mencionar al mega tianguis de san Roque, que con más de cien oferentes tiene la posibilidad de brindarle al respetable que lo visita todo lo que se puedan imaginar.

            No hay que hacer a un lado  a los eferentes de la plaza grande, allá es otra historia, los artículos que se expenden son de muy variado estilo y procedencia, hay de mar, conchas, caracoles, objetos de plata, alpaca, hipiles, camisetas con temas regionales, objetos de madera, de huano, concha y de hueso. Cada uno con sus características muy especiales. En este lugar los oferentes se pelean por los compradores, ya que en la mayoría son visitantes nacionales y extranjeros que llegan a nuestra ciudad de paseo.

            Pues verán mis caros y caras  lectoras, si de tianguis hablamos solamente tenemos que decidir a cuál ir, y sería adecuado que las autoridades municipales poner un poco más de atención a éstos, ya que es necesario brindarle a los visitantes además de lo que ofrecen los comerciantes, algún tipo de música y de bailables de la región para que sea más llamativo estos días de tianguis, aunque sea solamente los domingos. Si deciden ir a alguno de estos no olviden seguir las indicaciones sanitarias por la pandemia que aún prevalece entre nosotros y si esa visita puede evitarse hasta que los contagios bajen, sería lo mejor. Hay que cuidarnos.

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