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Luis Donaldo Colosio Riojas, en retrospectiva y prospectiva

La imagen del niño estoico, elegantemente enflusado de luto y junto a su madre Diana Laura, a la que miraban con raros ojos de lontanía, se mantiene aún en mi memoria cercana. Eran imágenes trágicas capturadas después del asesinato de su padre, el político priista que había apostado a una revolución de la esperanza. De vez en cuando, vi imágenes del adolescente Colosio y me daba la impresión que repudiaría la política que le había arrebatado a su padre. Gracias a la fundación que ostenta el apellido paterno, tenía información del joven que iba creciendo taciturno, de párpados caídos y mirada remota.

En la campaña electoral de este 2021, apareció enfundado en el traje actoral del político de nuevo cuño, ese que iría con la sociedad en travesía con un partido político distinto a los tradicionales PRI y PAN. Fue en Movimiento Ciudadano donde encontró la horma política coincidente con su condición de “hijo de tigre, pintito”.

Para su campaña política utilizó mucho la figura de su padre y la voz de este, en su célebre discurso: “veo un México…”. Además, utilizó a la figura materna relacionándola con su formación ideológica, sólida y moralmente recia, espiritualmente a prueba de balas. Por ejemplo, utilizó mucho la frase de que “mi mamá me dijo que a los asesinos de mi padre los vengaría con su perdón”.

Imagínenos el magnicidio y la templanza femenina en el despertar político del joven que había vivido, involuntariamente, esa tragedia. El sueño del padre, se veía renacer en el hijo. A mí, de corazón duro, me conmovió el chavalo. Si yo hubiera sido regio, metía mi voto en la urna electoral a su favor. Eso debe haberles pasado a muchos votantes.

Luis Donaldo jr., triunfó para ser alcalde de la ciudad de Monterrey. Jugó con el Movimiento Ciudadano, el partido que Dante Delgado ha sabido poner como raya en el agua de la política. Ya con el nombramiento de alcalde electo, Colosio hijo, se apartó del partido que lo impulsó y dijo que la agrupación política solo fue una plataforma electoral y “las elecciones ya pasaron, ahora voy solo a la alcaldía”.

¿Cómo lo sopesan? Pues para mí, que se puso a la altura de Lilly Téllez y demás chapulines. Pero lo más desastroso de su decisión está en el orden moral. ¿Y, si perdemos esta, qué nos queda?

Esa traición, en el umbral de su inicio político me parece muy grave y de terribles consecuencias para su futuro. Si el fuera candidato a la presidencia de la república en el 24, jamás, pero jamás, votaría por él, porque vería a un Judas en su persona política.

Qué triste decisión esa, Luis Donaldo. Ojalá no pienses que tus padres, desde el más allá, te la aconsejaron.

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