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Aforismos de Roger Campos Munguía

De la Burguesía

-Ser burgués sin dinero es ser mendigo sin mendrugo de pan.

-Los burgueses venden a sus hijas a otros burgueses para afianzar fortunas: para seguir imbecilizàndose mutuamente: la tara de los genes y del dinero.

 -El burgués venido a menos es el vividor social de su genealogía.

-Muchos se aburguesan en detrimento de lo personal, de un proyecto de vida.

-El lenguaje del burgués se agota al instante: es el instante. Su trascendencia no va más allá de su boca.

-El fin de la burguesía se dará cuando se comprenda que su mundo es y ha sido siempre un mundo falso.

-La moral natural del burgués es la hipocresía, la falsedad de su espíritu: el vacío moral de su entorno.

-Los valores de la burguesía son siempre valores entendidos, es decir, hechos consumados.

-Para el burgués el glamour es una especie de poder, de propiedad personal que puede exhibir y mostrar. Es una forma de poder instantáneo, efímero: los perfumes y las ropas se agotan en sí mismos, no van más allá de un salón de baile o de una alcoba.

-La burguesía no aspira a transformar el mundo (sería ir contra su propia clase y aspiraciones). Prefiere dejar el mundo tal como está, a seguir vejándolo con su presencia.

-La palabra burgués proviene del nombre que se daba a las antiguas propiedades (burgos) europeas de quienes vivían del trabajo de los otros.

-Los falsos valores nacen siempre de una visión equivocada de la realidad.

-El símbolo final del burgués es el ataúd metálico o de maderas finas: el ser enterrado a todo lujo.

-Los burgueses asisten a sus fiestas y a sus compromisos sociales como si estuvieran disfrazados. A su manera de vestir llaman “estar a la moda”.

-La marca de fábrica (de todo lo que compra) es para el burgués su sello de prestigio, su ilusión de calidad.

Los burgueses se desprecian entre ellos mismos. Se inventan historias y engaños, se manosean moralmente todos los días. El teléfono les sirve para eso: para infamarse al instante.

-En las páginas de sociales de los periódicos, vemos los rostros de los burgueses satisfechos, con todo y maquillaje.

-La conversación del burgués se agota a la primera (a veces a la segunda) palabra pronunciada, a su falta de ilación de ideas.

-La vulgaridad de la burguesía le viene de no saber utilizar el lenguaje para construirse una personalidad, un mundo. Su mundo es un mundo prestado, estereotipado, falso, estrafalario.

-La ecuación del burgués: moral falsa + religión + dinero= estupidez.

-El burgués X se casó con una burguesa española: de Burgos, claro.

-En las páginas de sociales se puede ver la prostitución moral del burgués reflejada en las sonrisas, en las miradas sin pudor a la cámara fotográfica.

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