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Manuel Lizama cumple 90 años

Manuel Lizama en la década de 1970. (Cortesía de Antonio Novelo Medina)

Es el pintor de los mitos y costumbres ancestrales de Yucatán. A lo largo de décadas ha plasmado calles y edificios de Mérida en distintas etapas del pasado y del presente. Es autor de murales de tema histórico y tradicional como puede verse en recintos de Mérida y en Valladolid. Desde la década de 1950 ha estado activo en las artes plásticas en un ejemplar trabajo de disciplina y constancia que ha dado lugar a una vasta obra como pintor, grabador y dibujante.

Ya decía Carlos Moreno Medina en 1960 que “su labor, aparte de las múltiples cualidades estéticas que contiene, es infatigable y demostradora de una verdadera vocación y una completa entrega”. Un año después el poeta reiteraría su admiración, haciendo énfasis en su propósito de crear una obra que persista “en el largo tiempo y camino que su juventud le promete en los terrenos del arte”. Palabras proféticas en cuanto a ese largo camino vivido por el maestro Manuel Lizama y su perenne ímpetu juvenil de creador.

            A diferencia de la inmensa mayoría de los artistas visuales de nuestra tierra, parte importante de la obra de Manuel Lizama puede apreciarse en cualquier momento. En un potencial recorrido, podría iniciarse –si se está de suerte y le permiten el acceso- con el mural sobre la educación superior en el Salón del Consejo Universitario en el Edificio Central de la UADY, continuar con los murales relativos a Mérida y al tema pacifista en ambos costados de la entrada al Palacio Municipal, seguir hacia el edificio de la Junta de Agua Potable y Alcantarillado (JAPAY) en la calle 60 x 65 y 67 para mirar los murales relativos al tema del agua en el Mayab y concluir el recorrido en el Museo de la Ciudad para apreciar la amplia serie de pinturas relativas al paisaje urbano meridano en una perspectiva histórica.

Mural “Mérida, crisol de dos razas”, Palacio Municipal de Mérida.

            Además hay otras facetas suyas que merecen ser conocidas, como los cuadros derivados de su estancia en España en la década de 1970, sus retratos de personajes históricos y de la gente del pueblo, el conjunto de sus grabados en diversas técnicas y su labor de ilustrador de portadas e interiores de libros de variados temas. Debe considerarse también su respetada labor de maestro ejercida durante décadas en la Escuela de Artes Plásticas de las distintas etapas previas del ahora denominado Centro Estatal de Bellas Artes y de la cual egresó en 1955.      

            Sería ideal que alguna institución decidiera llevar a cabo una amplia retrospectiva de su obra, donde, conforme a una secuencia cronológica, se pudiera presentar una muestra representativa de sus temas y técnicas en cuanto a su obra personal así como en lo que se refiere a aspectos destacables de su propia biografía.

Y es que además de dedicarle tiempo completo a su propia obra plástica ha sido un incansable promotor de exposiciones de grupo, en una actitud de generosidad que lo ha honrado siempre. Desde los tiempos de la galería Ichcaansihó y luego con Art-hó y otros grupos ha demostrado que los artistas plásticos sí pueden trabajar en equipo y desarrollar proyectos de beneficio común. Gracias a esa voluntad de colaboración grupal ha sido artífice de un gran número de exposiciones colectivas en distintos recintos públicos y particulares de la península yucateca.

            Cierto que esta tarea de promoción y difusión ha tenido muchos sinsabores, con administraciones de gobierno que lo han apoyado incondicionalmente y otras que le han cerrado las puertas por completo, circunstancia que nunca ha hecho mella en su ánimo de compartir esfuerzos con pintores, escultores y grabadores de diversas generaciones que se han integrado a su grupo y seguir buscando opciones para que el trabajo artístico producido pueda estar al alcance del público.

             Hombre sencillo, amable, accesible a gente de toda edad y condición social a la que recibe con su actitud tranquila y una sonrisa amistosa, ha sido profeta en su tierra en lo que se refiere a los numerosos reconocimientos recibidos, entre los que figuran las medallas Eligio Ancona, Yucatán y Silvio Zavala.

            Este 25 de junio está llegando a los 90 años de edad, con una obra artística de estilo propio, rica en formas y composiciones, llena de colorido, de vitalidad y de amor por la tierra natal. Muchas felicidades, maestro Manuel Lizama, por este cumpleaños y por el inicio de un decenio más de trabajo fructífero. 

Jorge Cortés Ancona

Licenciado en Derecho, con Maestría en Cultura y Literatura Contemporáneas de Hispanoamérica. Es egresado del Doctorado en Literatura de la Universidad de Sevilla con una tesis sobre teatro y boxeo, y cuenta con un DEA (equivalente de maestría) de la misma institución. Ha impartido clases y cursos en diversas instituciones educativas y culturales sobre literatura e historia de las artes visuales. Ha escrito numerosos artículos y entrevistas sobre temas culturales y figura en varias antologías de poesía.

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