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Los primeros espectáculos en el Circo Teatro Yucateco (XVIII)

El maestro Azzali

Los que asistieron al Circo Teatro Yucateco el jueves 7 de febrero vieron Giroflé-Girofla (estrenada en 1874), ópera bufa en tres actos con música de Charles Lecocq (1832-1918) y libreto de Albert Vanloo (1846-1920) y Eugène Leterrier (1843-1884) (1). El domingo 10 se puso Lucía de Lammermoor (estrenada en 1835), drama trágico en tres actos  de Gaetano Donizetti (1797-1848) y libreto de Salvatore Cammarano (1801-1852). Ninguna de las dos eran una novedad para los meridanos (2).        

En las postrimerías de aquella temporada, un grupo de admiradores del maestro Pompeo Richieri, director y maestro concertador de la Compañía de Ópera Tomba, quienes al parecer eran todos músicos, publicaron un extenso remitido en el que resaltaron las cualidades humanas y profesionales de aquel visitante:

            […] hemos venido observando, desde la primera obra que dirigió hasta la última, el tipo del verdadero artista, del maestro de verdad que, comprendiendo las dificutlades que experimenta la orquesta, las resuelve con la sonrisa en los labios y con amabilidad, haciendo oportunas observaciones. Así es como se porta con la orquesta de la Ópera Tomba y, por eso, junto con el respeto y la admiración, se ha captado el cariño de los que la componen. El maestro Richieri es un gran conocedor de las aptitudes de los que cultivan el divino arte, y de ahí es que, apreciando las dificultades que pulsan nuestros ejecutantes debido a la poca práctica que tienen en la interpretación de la música clásica, ha adoptado ese estilo de suave insinuación para suplir con los recursos de su talento artístico las deficiencias de la orquesta.

            Qué contraste hacen con éste, otros maestros que, al empuñar la batuta, parecen monstruos desafiando una tempestada: rugen, blasfeman, se tiran de los cabellos, rechinan los dientes, miran desesperados a diestro y siniestro, poniendo espanto a los pobres profesores, cuya dignidad muchas veces se atreven a herir, y que sin saber cómo componérselas porque no son maestros, tiemblan y se desesperan sin llegar ni al cabo de mil repeticiones interpretar la música que tienen por delante. Las notas que emiten parecen ayes del alma, o son vacilantes sonidos y frases desconcertadas, todo, porque faltan los alientos, la confianza y la seguridad que da un director de orquesta como el maestro Richieri […] (3)

            Añadían que Richieri había visto en los profesores meridanos el deseo de conocer y ejecutar con propiedad y limpieza las obras que les eran desconocidas; en los ensayos, aquel maestro mostraba afán por corregir los defectos de los ejecutantes mediante indicaciones clave, además de que con su hábil batuta sacaba los efectos musicales que deseaba.  Resaltaron el entusiasmo y energía que caracterizaron a la orquesta durante las óperas en las que la dirigió y deploraron que, por problemas de salud, no hubiera podido hacer lo mismo con la opereta Giroflé-Girofla.

            […] Digno es el Sr. Richieri de que lo aclamemos y le consagremos este tributo de nuestro cariño hermanado con una justa admiración. El discípulo agradecido tiene siempre para el maestro amable, benévolo, generoso y cortés, efusiones de afecto, recuerdos que duran eternamente. Y si ese maestro es el artista inspirado y el modelo amigo a la vez, sus títulos a la recordación son más firmes.

            Ojalá que algún día vuelva tan simpático maestro a esta tierra donde ha sembrado enseñanzas provechosas a los que han obedecido sus lecciones y su batura, batuta que da realce a la Compañía Tomba, a la cual por eso felicitamos […] (4)

            Las auras del carnaval de 1900 ya tocaban a las puertas de los meridanos cuando la la empresa particular que había traído a Mérida a la Compañía Tomba ofreció su última función el martes 12 de febrero con Rigoletto, ópera en tres actos, con música de Giusepe Verdi (1813-1901) y libreto de Franceso Maria Piave (1810-1876), estrenada en 1851 en el Teatro La Fenice de Venecia. La obra no resultó bien cantada aquí.

            El miércoles 13 de febrero, ahora por cuenta de Rafael Tomba, se anunció la repetición de La Poupée y de La Gran Vía, zarzuela del género chico, en un solo acto, con música de Federico Chueca (1846-1908) y Joaquín Valverde (1846-1910) y libreto de Felipe Pérez González (1854-1910). Sin embargo, la función se suspendió por mal tiempo y se dijo que el jueves 14 de febrero se daría la última representación con Los Payasos y Cavallería rusticana. (5).

            La empresa se embarcó el sábado 16 de febrero con destino a La Habana, Cuba.

            Si repasamos lo acontecido con esta compañía en Yucatán tenemos que concluir que los frutos de su temporada no correspondieron a la buena reputación que la precedía, pues los estrenos fueron notoriamente escasos; por su parte, la orquesta tuvo bastantes tropiezos, aunque se dio oportunidad de foguearse a músicos yucatecos; también influyeron los problemas de salud de algunos artistas. Por cierto, en esos años era común que muchos visitantes enfermeran e incluso murieran aquí de disentería, fiebre amarilla  (vómito negro) u otros males, ya que las condiciones sanitarias aquí eran malas, aunque no tanto como las que prevalecían en Veracruz, que tenía la mala fama de ser el lugar insalubre por excelencia.

No obstante, hasta donde nos es permitido percibir, los asistentes a las funciones sí que se la pasaron bien. Asimismo hay que resaltar la iniciativa de los particulares que, ante el desinterés del gobierno, decidieron asumir el riesgo de las potenciales pérdidas por la venida de Tomba, por el simple gusto de disfrutar de una experiencia musical sofisticada.

Finalmente, un detalle que confirma el papel de instructor público que caracterizaba a la prensa de entonces: antes de cada estreno se difundían amplias sinopsis de las óperas, sobre todo de las que jamás se habían montado aquí, pues se entendía que no todos eran especialistas en ese género, además de que, si las obras se representaban en el idioma en las que habían sido escritas originalmente (casi siempre francés e italiano, lenguas que no todos hablaban o dominaban), el público tendría cuando menos una idea de lo que veía y oía en la escena. (6) (Continuará)

Referencias

  1. Argumento de Giroflé-Girofla. (7 de febrero de 1901). El Eco del Comercio, p. 2.
  2. “Lucía” en el Circo-Teatro. (10 de febrero de 1901). El Eco del Comercio, p. 2.
  3. Remitido. El maestro Pompeo Richieri. (14 de febrero de 1901). El Eco del Comercio, p. 2.
  4. Íbid.
  5. La Compañía de Ópera Tomba. (14 de febrero de 1901). El Eco del Comercio, p. 2.
  6. Véase: Argumento de la ópera “Don Pedro de Medina”. (20 de enero de 1901). El Eco del Comercio, p. 2; Argumento de “En busca de felicidad” [,] opereta que se estrena hoy en el Circo-Teatro. (31 de enero de 1901). El Eco del Comercio, p. 2; “La Poupee”. Argumento de la ópera que se estrenará hoy en el Circo-Teatro. (3 de febrero de 1901). El Eco del Comercio, p. 2; Argumento de Girofle-Girofla. (7 de febrero de 1901). El Eco del Comercio, p. 2.

Ligas para ver algunas de las obras reseñadas en esta entrega:

Giroflé-Girofla: https://www.youtube.com/watch?v=LHwf6ksso-E

Lucía de Lammermoor: https://www.youtube.com/watch?v=IUPuDKM4m94

Rigoletto: https://www.youtube.com/watch?v=fYDI6MWkCW8

La Gran Vía: https://www.youtube.com/watch?v=hA4ofGf_bPI

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