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El algodón, una industria olvidada de Yucatán

En el año de 1847, Yucatán inició una etapa muy violenta de su historia; se reanuda la Guerra de Liberación del Pueblo Maya, mal llamada Guerra de Castas en los libros de historia oficiales. Y digo se reanuda, pues el pueblo maya, en diversas etapas de la historia, desde la conquista, nunca cejó en el intento de expulsar de su territorio a los invasores. Quien crea que, el movimiento de Jacinto Canek en 1761 fue un brote de violencia aislado, no tiene una visión clara de la historia peninsular. El movimiento violento y sangriento que encabezaron Cecilio Chi, Jacinto Pat, Manuel Antonio Ay y otros líderes del pueblo maya. Esta violenta conflagración trajo muchas consecuencias en todos los órdenes de nuestra sociedad. No hubo un solo rubro de la sociedad, la economía y la agricultura, que no hubiera sufrido profundas modificaciones como consecuencia de este conflicto. Quizá, la más importante y trascendente fue el surgimiento de la industria henequenera como un recurso que elevó la economía de Yucatán, a niveles que nunca había tenido, y trayendo también como otra consecuencia, el mono cultivo.

La agricultura de Yucatán, antes de la llegada de la cultura europea, estaba sustentada en la milpa, espacio en el cual compartían el agua y la tierra, el maíz, en primerísimo término; y con él, el frijol, el chile y la calabaza. Esta simbiosis, que se daba en forma prácticamente natural, sustentó la base de la alimentación de los pueblos de Meso América. Este sistema de cultivo prevaleció por varios siglos de manera inamovible; y su éxito queda evidenciado en la salud que gozaba la población de estas tierras, tal y cómo la encontraron los europeos al arribar a estos lares. Estas circunstancias variaron profundamente al iniciarse la terrible barbarie violenta de la conquista. Si bien, la milpa fue el principal cultivo en el plano de la alimentación, esto no significa que ésta, fuera un mono cultivo, que no lo era de suyo, ya que en ella convivían varias especies vegetales, pero existían otras actividades agrícolas que también tuvieron gran importancia en la vida regular de las culturas madre. El algodón era una de ellas, y su importancia incidía en rubros tan importantes, como lo es el del vestido. Todas las clases sociales, usaban regularmente prendas de algodón, tanto en su vestimenta diaria, como la que portaban en grandes ocasiones con pompa y elegancia.

La llegada de los europeos, en el S. XVI, cambia total y profundamente el panorama de vida de nuestra tierra, e introduce usos y costumbres desconocidas hasta entonces para los naturales de estas tierras. Las formas del cultivo de la tierra no fueron la excepción, quizá esta fue la más trascendente de las reformas impuestas por los invasores, a la vida de esta región. Las estancias agrícolas coloniales, impusieron nuevos cultivos en la región, el cultivo de la caña de azúcar, traída de las Antillas, fue quizá la más significativa. Ubiquemos una circunstancia esencial de ese momento histórico. Estamos hablando de que, Yucatán, era uno solo, no había en la península división alguna; y otro detalle de gran importancia, no formaba parte, administrativamente de la Nueva España, era la Capitanía General de Yucatán, y ésta, abarcaba la península toda, y una parte de Centro América. Este territorio era gobernado por un Capitán General de Yucatán, que era nombrado directamente por el rey de España, y no dependía del Virrey de la Nueva España. Así pues, estas eran las circunstancias de vida de Yucatán en la colonia, y va a incidir en la vida y la economía de esta tierra.

Desde el período colonial, hasta la mitad del S. XIX, el campo yucateco estuvo dividido por zonas agrícolas, en las cuales los cultivos estaban perfectamente definidos y limitados. Así había zona maicera, zona azucarera, zona algodonera, y una reducida y poco importante, zona henequenera. La zona algodonera fue cobrando un lugar sin precedentes, que vino a repuntar en el S. XIX, llegando a constituir un rubro de la mayor importancia en la economía de Yucatán. En este período de la historia peninsular, el cultivo del algodón rivalizaba en importancia con los cultivos más trascendentes de México, como el café, la caña de azúcar o el tabaco. Las fincas agrícolas de Yucatán, datan de muy antiguo, muchas de ellas tuvieron su origen desde los siglos XVI y XVII. Prácticamente, todas las haciendas antiguas tuvieron su nombre en maya, generalmente acompañado del de algún santo. Así tenemos: San Antonio Suytunchén, en el municipio de Tecoh; o San Isidro Cuxub, en Baca. Esto nos da una idea bastante clara de cuál era el cultivo al que se dedicaban.

Así las haciendas de la zona sur-oriente, tienen en su nombre maya un factor común: COPÓ, que quiere decir: Algodón. Ejemplo de esto son las fincas Ticopó, Yaxcopoil o Kopomá, hoy erigida en municipio. Yaxcopoil, tiene su nombre compuesto por tres raíces con significado: YAAX, que quiere decir verde; COPÓ, que significa algodón, y el desinencial IL que denota lugar de. Entonces, Yaxcopoil quiere decir lugar del algodón verde. En el caso de Kopomá, se forma con: COPÓ, algodón, y MA, que es una deformación de NAH, casa, por lo cual es: Casa del algodón. Finalmente, Ticopó, se compone del prefijo TI, que significa aquí, y COPÓ, algodón. Los nombres en maya de estas haciendas, nos dejan muy claramente que estuvieron dedicadas al cultivo del algodón, hasta que, el auge de la industria henequenera, hizo que se abandonara todos los demás cultivos en la península, para adoptar el mono cultivo. Y es por eso que en la actualidad no tenemos una visión clara de la importancia que la industria del algodón tuvo en la península.

En el año de 1840, el destacado militar y marino, Don Pedro Sainz de Baranda, en sociedad con Luis Mac Gregor, funda la primera planta de hilados y tejidos de algodón en México, la cual se llamó “La Aurora”, ubicada en la ciudad oriental de Valladolid. Esta instalación industrial nos da cuenta también de lo importante y floreciente de la industria algodonera en Yucatán. Hoy la industria del algodón en Yucatán está totalmente abandonada, no existe un solo campo de cultivo de esta planta. Pero debemos tener presente que, el algodón, es una industria olvidada de Yucatán, pero que, en su tiempo, tuvo una importancia capital para la economía de la península, y en especial de nuestro estado.

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