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Para una biografía de Raúl Cáceres Carenzo (y 2)

Raúl Cáceres Carenzo fomentó dentro y fuera de los límites estatales el estudio de la literatura y la historia mexicanas y, en especial, yucatecas, a través de sus escritos y los talleres que impartió. En su obra tiende un puente entre la creación mexicana y yucateca y la literatura universal.

Fue autor de una poesía inteligible, de refinado estilo y cuyos temas expresan una visión profunda del ser humano en la Historia y en su esencia existencial. Trató literariamente temas de la cultura maya, de la historia de Yucatán, de los hechos trágicos de México, de la vida literaria, de los afectos y amistades y de la condición personal del presente. Se expresaba con igual fuerza de modo reflexivo, angustiado, celebratorio, fraternal, irónico y humorístico. Lo mismo escribía con soltura conforme a la métrica tradicional (versos medidos y rimados, poemas estróficos como el soneto) que en verso libre y poema en prosa.

Cáceres Carenzo y escritores yucatecos al término de un taller de ensayo en 2009.

Fue un promotor incansable de la cultura yucateca, a través de montajes teatrales, crítica periodística, labores editoriales, enseñanzas a nuevas generaciones de escritores y teatristas, gestión cultural y animación de proyectos artísticos y literarios. Mantuvo una vinculación constante con Yucatán y fue un enlace cultural de nuestro estado con entidades del centro del país, en especial el Estado de México y la Ciudad de México.

Un listado de su actividad teatral, sobre todo en las puestas en escena realizadas en Yucatán documentadas por Guadalupe Bello, incluye las siguientes obras de teatro en las que actuó: Mamá nos obedece, de Víctor Ruiz Iriarte (dirigida por Manuel Fernández Trava, 1955 y 1959); Amor y mentira, de Leopoldo Tomassi López (dirigida por Manuel Fernández Trava, 1955); La locura de don Juan, de Carlos Arniches, y El oso, de Anton Chejov (dos obras breves dirigidas por Manuel Fernández Trava, 1955); El verdugo, de Antonio Mediz Bolio (dirigida por Virgilio Mariel, 1956); La ola, de Antonio Mediz Bolio (dirigida por Manuel Fernández Trava, 1956); La batalla perdida, de Leopoldo Peniche Vallado (dirigida por Armando Vidiella, 1959); Felicidad, de Emilio Carballido (dirigida por Alberto Cervera Espejo, 1960); Henequén, de Leopoldo Peniche Vallado (dirigida por Mario Zavala Velázquez, 1960) Obra que ganó el V Concurso Regional del INBA y el Premio Nacional de Teatro en Xalapa, Ver.; Nuestra ciudad, de Thornton Wilder (dirigida por Barclay Smith, 1962) y La zapatera prodigiosa, de Federico García Lorca (dirigida por Luis de León, 1965).

Entre las obras de teatro que dirigió, y en las que en varios casos (marcados por los asteriscos) también actuó, figuran: Mariquita, de Alfredo Mendoza (1956)*; El gigante egoísta, de Oscar Wilde (1957); Un loro y tres golondrinas, de Ermilo Abreu Gómez, (1959);* La culta dama, de Salvador Novo (1959), que ganó el IV Concurso Regional del INBA; Un trágico a pesar suyo,* Sobre los daños que ocasiona el tabaco* y El aniversario, de Anton Chejov, tres obras en un acto (1960); Los hombrecillos de gris, de Pablo Salinas (1962); El primer mestizaje y Cuando llegó la cruz llegó la espada, de su propia autoría (1964); La zapatera prodigiosa, de Federico García Lorca (1965);* Retablo de tres obras cortas: La cueva de Salamanca, Sancho Panza gobernador y Cornudo, apaleado y contento, las dos primeras de Miguel de Cervantes Saavedra, y la tercera, adaptación de Bocaccio por Alejandro Casona (1975);  Sobre los daños que ocasiona el tabaco, de Anton Chejov (1984);*La danza que sueña la tortuga, de Emilio Carballido (1984); Retablo de Anton Chejov (Escenas de El jardín de los cerezos, La gaviota y Las tres hermanas) (1985); Réquiem por un girasol, de Jorge Díaz (1987); Canek, Caudillo Maya, de su propia autoría (1989)*; La pasión a solas, libreto de su autoría (2003); La mandrágora, de Nicolás Maquiavelo (2007); Gil González de Ávila, de José Peón Contreras (2008), y Te juro, Juana, que tengo ganas, de Emilio Carballido (2009).

Entre sus libros de poesía figuran:Lectura de la luz (Cuadernos del Estado de México, 1972),Para decir la noche (UNAM, 1973),Sueña el mar que es fuego (Universidad Autónoma del Estado de México, 1981),Elegía por las ciudades mayas (Zamná, Mérida, 1981, plaqueta),Lectura de sombras (Instituto de Cultura de Yucatán, 1989),La flama del tiempo (Universidad Autónoma del Estado de México-Instituto Mexiquense de Cultura, 1989),Tatuajes (La Tinta del Alcatraz, 1990, plaqueta),Secreto a voces (Instituto de Cultura de Yucatán, 1993),Salutación al Dios Tolo y otros textos toluciertos (La Tinta del Alcatraz, 1993),Sonetos elementales/Acinacal, la canica (Instituto Mexiquense de Cultura-Cuadernos de Malinalco, 1996),Biografía de mi nombre y otros poemas (Universidad Autónoma del Estado de México-Instituto Mexiquense de Cultura, 1998),El sarcastiricón (poemas satíricos) (Instituto Quintanarroense de Cultura, 2001),Para decir la noche y el día. Poesía reunida (Norte/Sur, 2004),Luz de fondo (Norte/Sur, 2008),El canto de la tierra. (Poemas de evocación lírica de la tierra natal) (Instituto  de Cultura de Yucatán-Conaculta, 2010), Eco de espejos (Instituto Mexiquense de Cultura, 2013).Además, su obra poética ha sido incluida en diversos libros colectivos y antologías.

Raúl Cáceres Carenzo (1938-2017)

En dramaturgia:El primer mestizaje y Cuando llegó la cruz llegó la espada (1964, inéditas y años después refundidas en Mestizaje, Cruz de Relámpagos),Ritual maya (Instituto de Cultura de Yucatán, 1986),Canek, Caudillo Maya (Instituto de Cultura de Yucatán, 1990),Mestizaje, Cruz de Relámpagos (Instituto Quintanarroense de Cultura, 2000) y Ritual maya. Tres piezas de teatro épico (Secretaría de la Cultura y las Artes de Yucatán / Conaculta, 2013).En ensayo:Telón de Aquiles, oficios del teatro (Ayuntamiento de Mérida, 2000).

A su cargo tuvo las siguientes antologías de poesía:Laura Méndez de Cuenca: la pasión a solas (Instituto Mexiquense de Cultura, 1986),Joaquín Arcadio Pagaza: el valle de la luz (Instituto Mexiquense de Cultura, 1990),Ángel María Garibay, el poeta (Instituto Mexiquense de Cultura, 1992),Saint-John Perse: el mar y el hombre (Instituto Mexiquense de Cultura, 1994),Juegos Florales de Toluca 1998 (Gobierno del Estado de México-Ayuntamiento de Toluca, 1998).

Entre los galardones obtenidos por su labor literaria y cultural se encuentran: Primer lugar en los Juegos Florales del Centenario de la Escuela Nacional Preparatoria de la UNAM (1968), Primer lugar en el III Concurso Literario del Instituto de la Juventud Mexicana (1968), Flor Natural en los Juegos Nacionales de Tuxtla Gutiérrez, Chiapas (1970), Premio Único de los Juegos Florales de Mazatlán, Sinaloa (1981), Premio Antonio Mediz Bolio (por libro publicado) (1986), Premio Estatal de Poesía “Clemente López Trujillo”, convocado por el Instituto de Cultura de Yucatán (1988), Medalla Yucatán (1989), Premio Antonio Mediz Bolio (por trayectoria literaria) (1994), Premio Único de los Juegos Florales de Toluca (1998), Premio de Dramaturgia del Certamen Toluca Bicentenario (1999), Homenaje por sus 70 años de vida (2008), celebrados por separado en Toluca y en Mérida, y “Una vida en el teatro” por 40 años de trayectoria artística en el Estado de México (2010)

Mantuvo amistad con escritores y/o teatristas como Alberto Cervera Espejo, Roger Cicero Mac Kinney, Roldán Peniche Barrera, Russell Vallejo Sánchez, Felipe Koh Canul, Beatriz Rodríguez Guillermo, Javier España, Jorge Pech Casanova, Ricardo Bello, Wilberth Mézquita, Enrique Cascante, Melba Alfaro, Santos Pisté y Rosa María Selem. En el Estado de México, Benjamín Araujo, entre otros.

Era común verlo en la calurosa y húmeda Mérida, vestido con ropa del perenne frío toluqueño, salvo cuando portaba guayabera. Llevaba siempre varios libros y revistas, periódicos que no necesariamente eran del mismo día, junto con una bolsa de pan o un atado de plátanos, y en los bolsillos dos o más cajetillas de cigarros y de cerillos. Los cafés que frecuentó en Mérida los últimos 30 años -sitios donde se mantenía horas y horas, atrayendo el saludo y consumo rápido de teatreros, pintores y otros escritores- fueron sucesivamente el San José, el Nicte Há, el Express (ya desaparecido) y La Habana, además de los propios de los hoteles donde se alojaba en sus visitas a Mérida. Bebía incontables tazas de café y fumaba un cigarrillo tras otro, a la vez que escribía a mano o leía, lo cual también hacía en voz alta cuando tenía oyentes. Le divertía sobremanera lanzar ironías, a menudo con humor ácido, acerca de escritores y funcionarios culturales.

En los últimos nueve años de su vida regresó a Halachó en varias ocasiones. En 2009 se le rindió un emotivo homenaje a cargo del Centro Promotor Cultural Maya A.C. (Cepromaya) de esa localidad junto con el ICY, el Colegio de Bachilleres y la Red Literaria del Sureste. En 2010, gracias a la coordinación entre el ICY, Cepromaya y el Ayuntamiento de Halachó, volvió para presentar El canto de la tierra. (Poemas de evocación lírica de la tierra natal), plaqueta ilustrada por su amigo el pintor Juan Ramón Chan, que se distribuyó gratuitamente en dicho municipio. En 2017recibió la distinción de Hijo Predilecto de Halachó por parte del Ayuntamiento encabezado por el entonces alcalde Ernesto Chim Mut, en un evento organizado en colaboración con el Círculo Cultural “Elly Marby Yerves Ceballos”.

También fueron premonitorias las palabras de Leopoldo Peniche Vallado en enero de 1959 acerca de Raúl Cáceres Carenzo: “tiene el don del pensamiento hondo y de la metáfora fácil. Conoce bien su responsabilidad estética y es consciente de ella. ¿Necesita algo más para ser un poeta? Sus insuficiencias —que las tiene, sin duda— son superables en la medida de su evolución, evolución espiritual y evolución técnica. Pero posee tesoros de sensibilidad y grandes alientos de creador. Con ellos se abrirá el camino”. (Citado en Moreno Medina, 1959).

Un camino y una evolución que se abrieron y aumentaron en su labor dentro de la poesía, el teatro y la cultura en general. Repito lo que escribí poco después de enterarme de su fallecimiento: Era el poeta. Vivió la poesía y en la poesía. Y siguió el camino de la imaginación en el teatro, en el Gran Teatro del Mundo. Su manera de ser, de apostarle a la vida, era que el arte fuera el centro de la existencia, el eje de su realidad.

Referencias

Bello, Guadalupe (1994): Así pasen cincuenta años. Historia del Teatro Experimental en Mérida 1942-1992, Universidad Autónoma de Yucatán, Mérida.

Moreno Medina; Carlos (1959): “El ‘Liceo Peninsular de las Letras’ y los poetas jóvenes”, en Diario del Sureste, Mérida, 8 de febrero.

Jorge Cortés Ancona

Licenciado en Derecho, con Maestría en Cultura y Literatura Contemporáneas de Hispanoamérica. Es egresado del Doctorado en Literatura de la Universidad de Sevilla con una tesis sobre teatro y boxeo, y cuenta con un DEA (equivalente de maestría) de la misma institución. Ha impartido clases y cursos en diversas instituciones educativas y culturales sobre literatura e historia de las artes visuales. Ha escrito numerosos artículos y entrevistas sobre temas culturales y figura en varias antologías de poesía.

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