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Luto en el teatro cubano, falleció Aurora Pita

Hay gentes cuya trayectoria deja una huella profunda por donde van pasando. En la escena mexicana, actrices como Virginia Fábregas o Amparo Rivelles, ilustran esto a la perfección. El teatro cubano, también tiene sus glorias de profunda raíz en el corazón del público amante del arte de Nelpómene y Talía, la más destacada de todas ellas es sin duda Aurora Pita. Versátil actriz, Aurora Pita escribió una larga historia cuya línea va transitando por la radio, la televisión y, desde luego, el teatro cubano. Su larga y fértil vida, se extendió por siete décadas en las más diversas actividades a las que la actuación da un brillo que ilumina las almas de sus escuchas o de los consuetudinarios amantes de la escena viva. Se puede decir con toda certeza que, Aurora Pita es un duende del teatro cubano, y ahora que se ha ido físicamente, su presencia en esencia se ha hecho eterna en los rincones de los escenarios habaneros. Su vida teatral, se desarrolló siempre entre luces de diablas, pliegues de telones, y sombras de bambalinas. Si ponemos atención, seguramente sentiremos su presencia en los escenario cubanos, dónde alguna actriz brille con luz propia, cómo lo hizo ella.

El 7 de mayo pasado, Aurora Pita tomó la decisión de que era ya hora de cerrar telones, liar bártulos y buscar nuevos caminos por otros escenarios, ella, que inicia su carrera con solo catorce años, ahora, con ochenta y cuatro a cuestas, y muy cerca ya de los ochenta y cinco, cambió los terrenales escenarios por otros de niveles insospechados y gloriosos. Su larga carrera, la mantuvo activa y vigente, en el proscenio mismo de la vida cultural de Cuba. Con ella, se cierra un largo capítulo de la vida histriónica del arte cubano. Su amplia carrera marcó momentos que quedaron grabados en la memoria del cubano radioescucha, del televidente consuetudinario, del diletante de las salas de teatro. Pocas son las actrices que sostienen su presencia por tanto tiempo en una forma brillante, Aurora Pita es una de esas glorias de gran quilataje y brillo sin igual. Su memoria portentosa le llevó a un dominio de la escena, en el que, la seguridad en los parlamentos, le dio un lugar de preeminencia que será muy difícil de llenar en los géneros en los que brilló sin comparación alguna.

Aurora Pita, era cubana y gallega, sin menoscabo de ninguna de las dos naciones. Nace en La Coruña, Galicia, España, el 15 de junio de 1936, en medio de un cruento escenario bañado de sangre por la Guerra Civil Española. La terrible conflagración que enlutó a España, orilla a la familia a salir de allí, y con sólo tres meses de nacida, se hace cubana por adopción, en un principio, y por convicción por el resto de su vida. Ya desde su niñez va dando muestras de su talento en los festivales de la comunidad gallega en La Habana, eventos que organizaba la Cervecería la Tropical. Se inicia profesionalmente a los catorce años, al ser contratada por la Agencia Crusellas & Cía., promotora de marcas como Colgate y Palmolive. Logra gran popularidad como conductora de programas de radio, y también desempeñando papeles en las inolvidables radionovelas; en aquellas épocas añoradas en las que la familia se reunía alrededor de la radio para “escuchar la comedia”, cómo se decía en ese tiempo. Al nacer la televisión en Cuba, Aurora materialmente asiste el parto y conquista nueva popularidad, ahora con las telenovelas. En este género, se hacen inolvidables sus papeles como Doña Gertrudis de Sandoval, en “Sol de batey”; y como la gallega Catalina, en “El Año que Viene”. Es también memorable su papel como Isabel I en la versión televisiva de “María Estuardo”.

En el teatro, deja honda huella su desempeño en “La Importancia de Llamarse Ernesto” de Óscar Wilde. Mención especial nos merece su intervención en el cine, al lado del popular actor y galán Errol Flynn, en la cinta “The Big Boodle”, en 1957. Aurora Pita, recibió en vida múltiples reconocimientos, en ocho ocasiones la UNEAC le otorgó el Premio Caricato, recibió la Medalla “Gitana Tropical”, la Medalla de la Alfabetización, fue nombrada Artista Emérita de la Radio y la Televisión de Cuba, se le confirió la Medalla por la Cultura Nacional, la Medalla “Raúl Gómez García”, el Diploma “Nicolás Guillén” de la UNEAC, el Micrófono de Oro de la radio Cubana. La Federación de Sociedades Españolas le concedió el reconocimiento “Miguel de Cervantes y Saavedra”.

Baile en la mansión de los Capuleto. Foto de Salvador Peña L.

El 22 de agosto de 2016, la comunidad teatral cubana, le rindió un gran homenaje en el Teatro “El Sótano”, del Centro Cultural “Rita Montaner”, en el marco de la puesta de la obra “Julieta”, la misma historia, contada seis años después por la nodriza. Este homenaje fue para celebrar sus ochenta años de fértil vida. En esta puesta teatral, Aurora dio cátedra del dominio de la escena. En esta versión, el autor juega con la posibilidad de doblar o sintetizar a varios personajes de la historia. Por ejemplo, Romeo, es representado por tres actores, en diferentes cuadros de la trama, cada uno; y al llegar el trágico desenlace, los tres yacen juntos al lado de Julieta. A contra parte, Aurora, en una escena cumbre de la representación, interdialoga consigo misma, asumiendo tres papeles, es, al unísono, la vieja nodriza, la madre de Julieta, y Julieta misma, dando en este pasaje maravilloso, una verdadera cátedra de actuación e histrionismo. Creo que esta inolvidable actuación, fue una de sus últimas apariciones en los escenarios.

Julieta y la nodriza. Foto de Salvador Peña L.

Aurora Pita se ha marchado, dejando un vacío muy difícil de llenar en el teatro cubano. Su presencia, ahora, se hace eterna y permanente, como corresponde a una gran dama de la escena, un verdadero icono del teatro de todos los tiempos y lugares. ¡Aurora Pita, PRESENTE!

Julieta y Romeo muerto, la nodriza mira. Foto de Salvador Peña L.

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