Bienestar Espiritual

Jóvenes: ¡El Señor quiere que ustedes sean portadores de su poder y lo usen!

Para comenzar, Dios eligió a Moisés para que fuera en el Nombre del Señor a convencer al faraón que dejara salir a su pueblo amado de Egipto, para adorarle en el desierto. Le dijo a Moisés: vas “EN MI NOMBRE Y ME LLAMO “YO SOY.” El Señor le dio a Moisés por arma de gran poder el usar su bastón, su propia mano y el agua a fin de convencer al Faraón y, por si fuera poco, le dijo que “YO SOY” era quien lo enviaba.

A causa de la incredulidad de Moisés y su poca fe, Dios se sintió agraviado y termina usando la vara de Aarón y no la de Moisés, porque, “¡Sin la fe es imposible agradar a Dios!” (Hebreos 11:6).

Comprendamos que ante un mandato divino solo nos resta OBEDECERLO CON PASOS FIRMES Y DEPOSITANDO TODA NUESTRA CONFIANZA EN ÉL. Con Dios no cabe discutir, sino acatar sus disposiciones. Con Dios no vamos a utilizar muletas, ni bastones, ni aparecer con debilidades. Moisés se apoyó en su hermano Aarón toda su vida, porque ante la misma presencia divina se confesó limitado, aun cuando Dios le aseguraba que su presencia siempre estaría con él.

Ustedes, jóvenes, son llamados por Dios a cambiar el mundo, a darle un rostro más humano, más justo y más tolerante. Ustedes han sido llamados por Dios a hacer que nuestro ambiente sea más atractivo, más cristalino, más respirable, más justo, más alegre y más agradecido ante Dios. Todos ustedes TIENEN UN FARAÓN a quien van a demostrarle que Dios los ha enviado a que quede abolida la esclavitud, a que el ambiente sea más seguro, más sano, más confiable, más humano y hasta más espiritual. ¡Ustedes, cuentan con el favor divino! ¡Solo créanle a Dios y confíen en Él! El gran poder divino está de su parte y deben usarlo para convencer a los enemigos que ustedes son auténticos enviados de Dios y la prueba más efectiva de que Él los respalda, está en que van en Su Nombre y todo cuanto hablen y hagan, lo corroboren con la excelencia de su actuar.

Si a Moisés Dios le ordenó que tirara su vara al suelo y esta se convirtió en serpiente, Dios ahora que los envía a ustedes, pone a su disposición todo un abanico de grandes poderes. Jamás digan: ¡En el nombre de mi hermano Aarón, yo te ordeno que me escuches! Piensen que Dios los ha facultado a todos ustedes a que digan: “¡En el Nombre del Señor, yo te ordeno que dejes de oprimir a mi gente!

Para ello, amados jóvenes, sean en verdad HIJOS DE DIOS y actúen de acuerdo a la Voluntad Divina. Hacer la Voluntad Divina es contar con toda la tremenda fuerza del poder divino. En su lucha no están solos, sino que Dios está dentro de ustedes y por lo mismo, todo está bajo control divino y ustedes a salvo y victoriosos.

Pero, ¡créanle a Dios! ¡Ustedes cuentan con su apoyo, su protección, su generosidad, su gracia omnipotente y con su amor incondicional! ¡Todo cuanto hagan, va a ser bendecido, multiplicado y bien logrado!

P. Cosme Andrade Sánchez+

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