Opiniones

España y México en las vías electorales

Carmen Lomana, la socialité española, viuda de un militante izquierdista chileno que estuvo preso en el Estadio Nacional, después del golpe de estado pinochetista, igual es imagen constante de toda la televisión española, hace discretos anuncios de artículos diversos, hace artículos para la prensa escrita y digital, que divulga temas muy personales con el objetivo de ayudar a la sociedad española a pasársela bien hasta en las adversidades, como la pandemia que vive el mundo. Le gusta la política y habla mucho de ella. Es demoledora con sus comentarios. Siempre en los límites del respeto, aunque a veces pierde esas fronteras. Los políticos producen eso. Tienen esa virtud.

En su artículo sabatino, en el periódico La Razón, dice sentirse deseosa de que llegue el martes para ejercer su voto y así, que se “termine esta chusca y rastrera campaña”. ¿Qué opinión tendría la señora Lomana de las campañas mexicanas desquiciadas, enajenadas y demenciales? Ella va en contra de la izquierda española, a la que le atribuye lo peor de todos los decires y hechos, en este tiempo electoral madrileño. Siendo consecuentes con nosotros mismos, aquí nuestros políticos han rebosado la vasija de la política, dejando  un ejemplo incomparable en la política universal, al unirse el centroderecha, la ultraderecha, la izquierda moderada y la tradicional izquierda, quienes han hecho una sola voz para, junto con la clase  empresarial anti México, lanzarse contra MORENA, partido al que ya muchos le quitan  lo de agrupación de izquierda por los personajes políticos que ha sumado a sus candidaturas y lo dejan solamente como “el peligro de México”. En mi artículo anterior, en el periódico digital, estamosaqui.com, he explicado qué es México para los políticos de derecha y quienes se siente los dueños de ese México. Aquí vale recordar que somos 126 millones de mexicanos; que somos más de 89 millones de votantes y que el país entero lo hacen suyo, las cúpulas panista, priista y perredista.

Carmen Lomana, en su artículo de La Razón, también señala que los ilustrados de la izquierda, votarán por la candidata del PP, encontrándonos nuevamente con ese raro fenómeno de los sentimientos derechistas que se albergan en la ideología de muchos izquierdistas que, no son capaces de hacer propuestas acordes a su ideología, pero sí una feroz crítica a los izquierdistas. Entonces, les surge la cómoda postura de arrinconarse a la derecha, con el aplauso de todos los pertenecientes a esa clase ideológica. En México, eso ya no es ni un solo problema. La Lilly Téllez de MORENA, se va al PAN; la Xóchitl del PAN se va al PRD, Muñoz Ledo desde el interior de MORENA grita lo que quiere a su propio partido y militancia, los priistas son representantes de todos, pero de todos, todos, los partidos en esta competencia electoral. Y, por último, el INE le ha ejercido al Santo Oficio, teniendo a Córdoba Vianello, como el Torquemada del siglo XXI, quien, utilizando sugerencias, denuncias de todo tipo, escarbando en el pasado y complaciendo a la derecha empresarial, ha quitado todo lo que le ha parecido un estorbo o un peligro, para el partido en el poder.

Como es fácil ver, las palabras de la señora Lomana acerca de la campaña electoral de su país como “Chusca y rastrera”, no se aplicarían a la mexicana en lo más mínimo. Los políticos mexicanos han rebasado todo, pudor, vergüenza, lealtad, solidez ideológica y postura ante la sociedad. Lo que representa mejor a la campaña mexicana son las palabras de Paquita la del barrio: “No sé, ni por qué estoy aquí, pero estoy segura, que quienes me acompañan lo sabrán hacer muy bien”.

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