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Señor presidente, esta vez no estoy de acuerdo con usted

Señor presidente, Andrés Manuel López Obrador, estoy convencido de que usted es la única posibilidad de México, para un cambio pacífico. Hay una realidad innegable: El sistema político mexicano, como ya ha ocurrido en otros momentos de la historia, está totalmente desgastado, obsoleto, ya no aguanta más. Nos encontramos en una coyuntura, que el cambio necesario, que es inaplazable, se dé en forma pacífica, o que la sociedad se desborde en una violencia arrolladora, cómo ocurrió en 1810 y de nuevo en 1910, con el costo social, económico y en vidas humanas, que un evento así conlleva sin remedio alguno.  Ese análisis me lleva a ver en usted la posibilidad de que ese cambio se de en forma pacífica y paulatina. Las fuerzas de la oposición, ligadas a intereses inconfesables, se han encargado de crear todas las condiciones a su alcance para hacer fracasar su proyecto; y esta vez, usted está colaborando con ellos, con una visión equivocada sobre los organismos con autonomía constitucional y patrimonio propio. Y le hablo sostenido desde la experiencia de haber formado parte de dos de estos organismos.

La democracia en México, tiene sus raíces en un documento histórico de la mayor trascendencia, “Los Sentimientos de la Nación”, de José María Morelos y Pavón, el primer estadista mexicano. Años después, al triunfo de la Guerra de Independencia, y después del efímero y afortunadamente fallido imperio del oportunista Agustín de Iturbide, la nación mexicana toma el camino de ser una República Federal, con la posibilidad de que, el voto del pueblo decidiera el camino a seguir, y pusiera en el timón de mando, a quien esa voluntad popular favoreciera con su voto libre y soberano. A partir de ahí, han desfilado por la historia de nuestro país, muchos organismos que han sido los encargados de hacer efectiva la voluntad del pueblo, expresada en votos. Este proceso nos lleva hasta bien entrado el S. XX, y se crean, modifican, desechan y aún se recrean, Consejos, Comisiones, Institutos y demás organismos que en su momento, a cada uno le tocó organizar, dirigir y calificar los procesos por los cuales se integraban periódicamente los tres poderes de la Unión. El factor común de todos estos órganos, es que eran parte de la administración pública, y era el propio gobierno quien dirigía estos procesos. Los resultados negativos están a la vista.

Así, nos amanece 1988, y la tristemente célebre frase anunciando: “Se cayó el sistema”. Esta fue la gota que derramó el vaso, y a partir de ese momento se inicia el proceso de ciudadanización de los órganos electorales en todo el país; así surge el Instituto Federal Electoral, el célebre IFE. Con las acciones del IFE, el camino de la democracia va andando por fin con paso firme. La figura de los Consejeros Ciudadanos, marcó un hecho histórico en la vida democrática de la nación, y los resultados de sus acciones se dejaron sentir en resultados tangibles y objetivos. Las acciones de este organismo trascendente e histórico llegan a su máxima expresión cuando toma la presidencia y con ella la dirección del Consejo General, el Mtro. José Woldenberg Karakowzki, y con él inolvidables consejeros como Gastón Luken, Jaqueline Peschard o Alonso Lujambio. Con su gestión, el IFE toma un prestigio reconocido dentro y fuera del país. Al mismo tiempo, en cada uno de los estados este proceso se va consolidando también, y los institutos de los estados marcan también cambios sin precedentes, bajo la dirección de gente como Rosy Covarrubias Melo, Olga Grijalva Otero, Teodoro Lavín León, Salvador Martínez y Martínez, Juan Dibildox Martínez, Martín Rueda de León, Francisco Valerio, Cipriano Flores, José Ángel Córdoba, Seferino Cruz Lagunas, Juan González Godinez, grupo de consejeros presidentes al que tuve el privilegio de pertenecer.

¿Y qué sucedió entonces? La ciudadanización de los órganos electorales fue tan efectiva, que los partidos políticos se asustaron tanto de los resultados que, se procedió a dar marcha atrás y se volvió a la viciada práctica de convertir los institutos electorales en cuotas de los partidos, asignando los cargos según la fuerza de cada uno según sus resultados. Así, al terminar la gestión de Woldenbreg y los presidentes de los institutos de los estados, estos tomaron otro rumbo con los resultados que también están a la vista. Y esta es la situación que prevalece actualmente.

Al iniciarse el S. XXI, surge una nueva organización de gestión ciudadana. Se reforma el Artículo 6 de la Constitución, y con esto, surge la transparencia como un derecho inalienable del ciudadano. Así surge el Instituto de Acceso a la Información Pública, originalmente IFAI. Su órgano de dirección estaba integrado por comisionados, y su primera presidenta fue la Dra. María Marván Laborde. A la Dra. Marván la suceden Alonso Lujambio y luego Jaqueline Peschard. La gestión de ese órgano nacional y sus correspondientes de los estados marcaron también un nuevo rumbo en la vida democrática del país. La existencia de los organismos con autonomía constitucional y patrimonio propio, vinieron a constituir un sano equilibrio ante el poder público, y su gestión, pese a cualquier error en sus acciones, su existencia es un sano precedente en la vida nacional. Hay muchas cosas que corregir en la forma de cómo funcionan actualmente estos organismos, pero su desaparición significaría un retroceso en la vida democrática nacional, y esto sería muy grave.

Es totalmente cierto que los sueldos de los consejeros electorales del actual INE son totalmente inmorales e injustificados, es verdad que la actuación de algunos de los consejeros es totalmente cuestionable, es verdad que el funcionamiento de estos organismos es terriblemente costosa para la nación; pero la solución no está en acabar con ellos, tampoco es solución que alguno de los poderes de la nación absorba estas funciones. Vamos a reformar los organismos, vamos a poner orden en los sueldos de sus funcionarios, vamos a elegir a sus integrantes en una forma limpia y transparente de manera que recuperen su naturaleza cien por ciento ciudadana. Que sus acciones futuras hablen como hablaron los actos de sus predecesores. ¡Pero desaparecerlos o delegar sus funciones de nuevo al gobierno, no es ninguna solución! ¡Es un atropello a la democracia!

¡No señor presidente, esta vez no estoy de acuerdo con usted!

2 Comentarios

  1. No puedes cortar un dedo gangrenado con una tijerita de manicure…ni tampoco debes usar un machete y amputar el brazo…
    El punto esta en que el paciente reconozca que existe un proceso patológico en su organismo… que esta provocando esa necrosis por ahora focalizada en el dedo… pero que conlleva un microorganismo patogeno que ya circula por todo su cuerpo y que hay que neutralizar o la infeccion lo destruirá por completo.
    Lamentablemente este paciente muestra signos inequivovos de daño cerebral
    El cerebro esta muy deteriorado y el resto del organismo no puede reaccionar.
    La pregunta estriba en di el paciente quiere tomar la amarga medicina que lo puede sanar …o di en su deterioro cree que el medico esta loco.
    Aqui cabria en esta alegoria reunir al comite de bioetica del hospital y determinar el tratamiento deginitivo
    Y por favor que no pidan asesoria a integralia consultores y su representante Juan Carlos Ugalde…. Favorito consultor

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