Cultura

Políticos bajo el signo de las acusaciones sexuales

Las sofisticadas y modernas acusaciones de abuso y acoso sexual han retribuido, en algunos casos, ganancias monetarias, y en algunos otros tienen el signo de la venganza vil y flagrante, porque muchas de ellas se han realizado de manera extemporánea y cuando las condiciones de éxito y fama del acusado están en la cúspide.

Lo que me ha resultado muy extraño en los casos que mencionaré, es la incapacidad para la defensa por parte de los afectados.

El caso que me resultó doloroso hasta decir basta fue el de Michael Jackson a quien exhibieron con crueldad suprema. Jamás entendí por qué el cantante nunca dijo que sus intenciones eran mantener relaciones vampiro con sus invitados a neverland. Estas relaciones no tienen otro objetivo más que mantener la propia juventud, teniendo cercanía con personas de menor edad a uno. No necesariamente hay la búsqueda de relaciones sexuales en estos acercamientos físicos.

El caso de Plácido Domingo fue un ejemplo de una acusación desfasada, en la que las leyes se utilizaron con el intento de aniquilar una profesión sin conseguirlo. Plácido Domingo sigue siendo el gran Plácido a pesar de la acusación de acoso sexual que le hicieron.

En el caso del acoso, creo que la ley se pasa por alto el valor de las insinuaciones, de las ofertas físicas sugeridas por la parte acusatoria, que a veces es esta sugerencia a la que atiende el provocado, sin pensar en repercusiones futuras. Así pues, ¿Quién acosa a quién? ¿El que ofrece o el que toma el ofrecimiento?

A tocado su turno en esta pasarela de las acusaciones por situaciones remotas a Félix Salgado Macedonio, candidato de MORENA a la gobernatura de Guerrero. Las relaciones sexuales son de dos, aún las violatorias. Y, a no ser que se sea un perverso exhibicionista, en el acto sexual no hay testigos.  Una acusación de violación después de mucho tiempo de transcurrida se convierte en el tema de “tu palabra contra la mía”, porque ya no hay forma de comprobar científicamente si fue tal cosa.

Esto me hizo recordar que en una ocasión me robaron mi vehículo, detuvieron al ratero. Y al levantar su declaración afirmó que yo lo había obligado a tener relaciones sexuales con él.  Mi respuesta a quien leía ese documento fue rápida y contundente, “que me analicen los médicos legistas el esfínter y el prepucio. Solo han pasado unas horas del supuesto evento y ahí deben estar los efectos que pueden dar pruebas de sí, sí o no”. La autoridad correspondiente se negó a aceptar mi propuesta, pero al rato liberaron mi vehículo y el tipo quedó un tiempo encerrado.

Desgraciadamente en el caso de Basilia Castañeda, quien acusa a Félix Macedonio de violación, el tiempo transcurrido es un factor que ha borrado evidencias físicas. Sin embargo, escuchando sus declaraciones en la entrevista que le hizo Milenio en febrero, me llamaron la atención, 1) su decir de que el denunciado “salió, la agredió y la violó”. ¡Jesús Santo! ¿El señor es un energúmeno neurótico que, tiene “la pistola siempre dispuesta para disparar”? Luego Basilia dice que ella puede asegurar todo sobre de lo que es capaz de hacer… (Félix Macedonio). ¿Y cómo se ha enterado de todo lo que es capaz de hacer su acusado? ¿Tuvo otras cercanías con él?  ¿A los diecisiete años, es una muchacha humilde superinformada de las actividades del político? ¿Cómo le hizo?

Para obtener pistas y pruebas de tal abuso, ¿debemos caer en el caso grotesco de Mònica Lewinsky que para comprobar sus acusaciones a Clinton habló hasta de la desviación del pene y los gustos por la felación del presidente americano?

Cuando la ley está dispuesta a servir a la detracción a secas escucha todo de una parte y lo mantiene como prueba fehaciente del hecho acusatorio.

Aquí, a Félix Macedonio Salgado se le ha negado el derecho que tiene a ser votado. En su exclusión de la boleta electoral, el INE se muestra, una vez más en perversas coincidencias con las empresas de políticos que se oponen a MORENA.

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