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La Revista Social; una visión de la sociedad yucateca de los años veinte en Mérida

Nuestra ciudad siempre se ha caracterizado por el dinamismo que se puede percibir en nuestra sociedad, sin importar el siglo del cual estemos hablando, el siglo XIX representó un parteaguas en la misma ya que se presentaron grandes cambios que incidieron de manera directa en el devenir social. Los yucatecos y las yucatecas siempre han estado yendo de la mano con eso que se llama modernidad y es por eso que al pasar de un siglo a otro, en caso específico al llegar al siglo XX, las yucatecas mostraban mucho interés sobre todo aquello que ocurría en las grandes sociedades ya sea del mundo o de la capital del país.

            Este interés se alimentaba en nuestra sociedad y por parte de las bellas en particular, por la adquisición de revistas especializadas y otras en donde se hacía la crónica de los acontecimientos sociales que eran de gran importancia para ellas y en donde se enteraban de lo que ocurría en todas aquellas facetas en que la sociedad se desenvolvía.

Sin lugar a dudas nuestra sociedad como la de las demás del país se encontraba en pleno desarrollo y aún sacudiéndose de los resabios que el siglo XIX les había dejado como herencia. Los cambios que se presentaban en nuestra sociedad no solamente se podían apreciar en el área del sector económico, cuando las empresas luchaban por permanecer en el gusto de los locales sino que también se presentaba un cambio en la manera de ser y estar de nuestras bellas.

            La influencia europea perneaba en la sociedad de nuestras bellas, tratando de opinar y perecerse a ellas mediante la adquisición de vestidos así como también de la adopción de peinados y cortes que les hiciera parecerse que estaban de lo más chic y sobre todo que mantenían una leve identidad con las estrellas de aquel entonces que triunfaban en la meca del cine: Hollywood.

            En nuestra ciudad circulaban una serie de revistas en donde las mujeres eran las protagonistas de las mismas y que ellas las adquirían de manera sistemática con su distribuidor, pero en el mayor de los casos eran de carácter nacional. Es decir que en las páginas de sociedad solamente podríamos ver las fotografías de las niñas bien de sociedad de aquellas latitudes, es por eso que era necesario la publicación de una revista que tuviera no solo el carácter socia sino que también invadiera otros terrenos, el de los hombres. En este contexto hay que mencionar que en algunos periódicos se publicaban noticias que tenían relevancia para las mujeres de aquel entonces.

            De esta manera en el mes de noviembre de 1926, aparece de manera masiva una publicación que marcará un hito en las publicaciones periódicas. Ya que esta saldría a luz pública cada mes y su precio oscilaría desde su inicio al final de entre 30 y 50 centavos y su permanencia sería hasta el mes de noviembre de 1946. Me refiero a la Revista Social, que en sus 154 números fue una ventana hacia las diversas manifestaciones culturales y de la moda en el mayor caso de las mujeres.  Fue publicada por la Compañía Tipográfica Yucateca, S. A.

            Entre los colaboradores se encontraban: Horacio E. Villamil, Menalio Marín, Sara Medina, Winifred, Caspega, Leopoldo Tomasi López, F,. de   Ccasas Cancedo, Rosario Sansores, Eugenio F. de Castro, Cornelio Cárdenas Samada, Rubén Menéndez Romero, Leopoldo Luganos, Montiel Ballsteros, Santiago López, entre otros. Es curioso observar que si bien era una revista dedicada a la mujer, eran muy pocas las que escribían en ésta.

            Esta Revista vino a cumplir una función de informar y de crear una nueva mentalidad entre los yucatecos y yucatecas de principios de siglo XX, y aunque no solo abarcaba una parte de los acontecimientos sociales, sino que también se refería a los espectáculos, modas, notas sociales y demás eventos que de una u otra manera interesaban a la sociedad yucateca.

            Las secciones en que se dividía esta Revista  Social eran entre otras: Musas Frívolas, Para las Damas, Unos y Otros, Nuestros Artistas, Cantos de Vida y esperanza, Acontecimientos Sociales del Mes, Sección Musical, Palpitaciones de la Vida Rotaria, La Mujer y la casa, Párrafos Eclécticos, Estrellas y de los Cielos de Hollywood (fotos), Del Hogar y Juventud Divino Tesoro así como Oro del Hogar. Cada una de estas secciones mostraba las fotografías de los niños y niñas de la sociedad así como de las bellas.

            Esta Revista es también importante para los investigadores contemporáneos, ya que nos da una idea de la manera en que estaba conformado el comercio de aquellos años veinte, y por medio de anuncios daban a conocer sus novedades para una mejor vida. Entre estos comercios se pueden mencionar los siguientes que tuvieron presencia desde el siglo XIX: El Salón de la Moda, Gran Exposición de Calzado, Sombrerería Orosa (para señores) y La Ocasión (Cachuchas y sombreros para niños), La Joya de México Droguería y Farmacia Central, Palomeque: Droguería y Farmacia, Droguería y Farmacia de Eduardo Rubio G., La Espuma (fábrica de jabones), Abarrotes de J. T. Espinosa, El Mundo Elegante, La Tienda H. La Perla (Fábrica de muebles y espejos), Cervecería Yucateca (Carta Clara, Negra León, Águila nacional), Ovalados La Paz ( Fábrica de cigarros), Cordelería san Juan, La Francia ( Ferretría, mercería, juguetería, locería y cristalería). Panificadora Yucateca, Gutiérrez Hnos, Café del Pueblo (antes Ambos Mundos), etc.

            Como se pueden dar cuenta mis caros y caras lectoras, nuestro comercio estaba bien diversificado, esto para poder servir a la población en general, y también s conveniente mencionar que algunas tiendas vendían más de lo que una especializada lo podría hacer, la combinación de artículos a ofrecer era algo válido en aquel entonces. Se vendían artículos tanto de origen nacional como extranjero, así como los que se producían de manera local.

            Importante es destacar que las artistas de aquellos años que destacaban en Hollywood  y que sus trabajos llegaban a nosotros por medio de las películas o bien fotografías que se publicaban en la revista Social, entre estos se encuentran: Ramón Novarro, John Gilbert y las bellas Lilin Gish, Joan Grawford, Dolores del Río, Pauline Starke,  Gwen Lee, Dorothy Sebastián, Pola Negri, Claire Windoor y Greta Garbo.

            Importante fue también las secciones dedicadas a las mujeres, ya que estas se discutía la posibilidad de continuar usando el cabello corto, tal y como lo proponía la moda del extranjero y haciendo a un lado el cabello largo de trenzas. Se proponía el corte de cabello a la Bob (su creador fue Robert Danel) , mismo que hoy día está de moda y que sin saberlo mi hija Paola tiene ese corte. Los vestidos siempre de un color claro y líneas rectas. Se recomendaba que el escote fuera muy sutil en la parte delantera, aunque en la espalda este se podía pronunciar aún más. Había también una fuerte discusión sobre el lugar donde las bellas debían de lucir sus nuevos trajes tipo Sport. Se procuraba que la utilización de los sombreros sea el adecuado al cuerpo y a la cabeza de la bella, entre los modelos podemos mencionar los que estaban de moda en esos años: Gloria, de fieltro beige y velour negro, Chiere,  raso color beige con cinta color rosa y el modelo Le Jardin de Masoeur (el jardín de mi hermano) de Faille verde con diseños de flores.

            La moda como se expuso en líneas de arriba, siempre ha sido muy importante para nuestras bellas y es por eso que lo publicado en la Revista, era considerado como una fuente de información que se debía de seguir si se quería estar y mantener a la última moda según lo que se dictaba en las grandes capitales.

            Y para concluir esta nota, mis caros y caras lectoras,  entre las bellas que aparecieron en las páginas de la Revista Social se encontraron: Nelly Cámara Zavala, Rosario Cardeña Milán, Esther Villamil Río, Mercedes Díaz Bolio, Elsy Ma. Sscalante Tur, Josefina Laviada Cirerol, , Julia Peón Palma, Nilda Cervera, Candelaria Rodríguez, Nery Bolio Burgos, Cármen  Pérez Torres, Yolanda Canto,Celia Mendiburo y las hermanas Cintia y Gertrudis Vega Cisn eros, entre otras.

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