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Cosas que no debieran suceder

Verónica Fonseca y Abril Zamudio son dos jóvenes colimenses que decidieron vivir juntas y compartir la vida, y lo hicieron y vivían felices; pero un día, Verónica fue sustraída y llevada contra su voluntad a Jalisco y ahí fue encerrada en una institución que se dedica a aplicar terapias contra adicciones, y de paso, también terapias para arreglar problemas con la orientación sexual de las personas. Abril Zamudio pone una denuncia y, afortunadamente, la pone por desaparición de persona, pues si hubiera denunciado que Verónica fue sometida contra su voluntad a una terapia de conversión en materia sexual, ésta no hubiera procedido ni Verónica hubiera recuperado su libertad. Lo más increíble es que esto sucede al inicio de la tercera década del S. XXI. Y este caso ha tenido difusión, pues ha tenido una amplia cobertura a nivel nacional, pues estos casos se dan de manera cotidiana, y no siempre tienen desenlaces felices, una gran mayoría termina en una tragedia terrible, y muchos terminan con la muerte de su protagonista. Hechos como este son totalmente increíbles a estas alturas de los avances que la ciencia ha tenido en materia de sexualidad, y más increíble aún, es que, la autoridad pase apuros para implementar un protocolo para poder intervenir y poner las cosas en su justo lugar.

El pasado 8 de abril, Abril Zamudio presenta una denuncia por la desaparición de la persona de Verónica Fonseca, su pareja; también entra en contacto con el Lic. Andrés Treviño, director de Diversidad Sexual del Estado de Jalisco, quien toma la causa con gran energía, y despliega múltiples acciones para lograr la liberación de Verónica. Las acciones emprendidas por el Lic. Treviño ponen al descubierto que ha sido la familia de Verónica quien ha planeado y ejecutado su secuestro, y la causa real es por el desacuerdo  con que la joven tenga como pareja a otra mujer. Este caso saca a la luz varios aspectos legales que son preocupantes. En primer lugar, es muy lamentable que, la denuncia procedió porque fue presentada por el delito de desaparición forzada de una persona, pues si hubiera sido por la acción de privar a Verónica Fonseca de su libertad por una terapia de conversión, otro hubiera sido el panorama, y tal vez, esta joven no hubiera recuperado su libertad con tanta prontitud y eficacia. Abril y Verónica, llevaban su feliz vida libre en Colima, su estado natal y su residencia legal; es llevada contra su voluntad a Jalisco, porque ahí están permitidas estas terapias, que son ya ilegales en CDMX y el Estado de México. El propio Lic. Treviño declara que, fue necesario implementar un protocolo para lograr la liberación de Verónica. Esto pone al descubierto que es urgente establecer varios asuntos en materia legislativa, para garantizar el respeto a los Derechos Humanos, y el ejercicio de la preferencia sexual de cualquier persona, corresponde a esta materia.

Es muy necesario analizar algunos aspectos de este caso. Hay que analizar en primerísimo lugar que, la familia de Verónica, actuó de buena fe, ellos creen firmemente que estaban actuando por el bien de su hija, están totalmente equivocados, pero ellos creen que no. Y ¿a qué se debe este criterio? Sin duda de ninguna especie, es a falta de una buena educación sexual en su preparación, por un cúmulo de prejuicios basados en criterios religiosos, por una visión equivocada de la diferencia entre la identidad biológica de una persona, y su preferencia sexual. Es indudable que, son una familia con un criterio equivocado, honesto, pero equivocado. Es como pasa con nuestros legisladores, que no se atreven a votar asuntos urgentes sobre Derechos Humanos porque la presión social de los grupos más reaccionarios y conservadores se impone sobre ellos, sobre su criterio, porque pierden de vista que, la práctica de cualquier religión, es muy respetable, pero usar el criterio de su religión para la creación de leyes, no es correcto. La religión, es una práctica de orden individual e interna, las leyes, son normas sociales y deben incluir en su campo de acción a toda la ciudadanía, cualquier que sea su religión o filiación política o de cualquier otro orden. Las leyes son de observancia general y tienen que incluir a todo el mundo. Sesgar las leyes por prejuicios religiosos, no es válido, es inmoral.

Estamos hablando de un caso que ha ocurrido este año, al inicio de la tercera década del S. XXI, pero parece que estuviéramos ante un caso que correspondiera a finales del S. XIX, en plena era Victoriana, la de la doble moral que establecía: “Toda inmoralidad es válida, en tanto que no se exponga públicamente”. Es necesario, más bien urgente, legislar ya, en materia de Derechos Humanos, que estas lamentables terapias de conversión sean declaradas totalmente fuera de la ley. Que se establezcan protocolos para que las autoridades puedan ejercer sus funciones para impartir justicia, y “desfacer” estos lamentables entuertos. Casos como este que han vivido Abril Zamudio y Verónica Fonseca, son cosas que ya no deben suceder en estos días que estamos viviendo. Ellas han decidido compartir su vida juntas por su libre y soberana voluntad, y esto debe ser respetado sin restricción alguna. La ciencia ha establecido que, las preferencias sexuales, no son enfermedades, no son perversiones, son eso, preferencias sexuales, y nada más.

¡Hay que aprender a respetar los derechos de todos!

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