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Propuestas de campaña

Conciudadanas, conciudadanos y conciudadanes:

La contradicción está en la esencia de la naturaleza humana. ¿Que por qué lo digo? Apenas hace unos días escribí en Estamos aquí que no quería escuchar más propuestas sino soluciones tangibles para los viejos problemas que enfrentan los habitantes de la ciudad de Mérida.

Con toda justicia, ustedes se preguntarán ahora qué me llevó a cambiar de opinión en un dos por tres, casi casi con la misma rapidez con la que ciertos políticos y políticas saltan de un partido a otro sin ruborizarse. Bueno, las respuestas son las siguientes: primero me dije que no es justo que los medios ignoren olímpicamente los planteamientos de los otros siete candidatos a la alcaldía, cuyos nombres son como las respuestas correctas de las referencias difíciles de los buenos crucigramas: solo los expertos pueden dar con ellas. Pero aún hay más: mi poderosa empatía pronto me hizo hacerlos a un lado y entonces fijé mi mirada en los planes de quienes intentaron ser candidatos, pero que no lo lograron porque les fueron adversos la opinión del presidente, del gobernador, del diputado, del alcalde, de los mandamases de su partido o los resultados de algún sondeo.

En otras palabras, me di a la tarea de recabar los proyectos de aquellas nobles vocaciones políticas truncadas, con el propósito consciente de que permanezcan vivas en la memoria colectiva, aunque jamás se lleven a cabo porque sus autores no tuvieron el respaldo de un padrino poderoso en el momento en que más lo necesitaban o fueron víctimas circunstanciales de un sondeo amañado o mal aplicado.

Mi desinteresado interés, valga la contradicción, se vio recompensado con creces pues descubrí, no sin sorpresa, que aun en los hoyos negros de la política yucateca, existen pensadores profundos, dotados de imaginación e ingenio, como es casi imposible encontrar en hombres y mujeres que han vivido del presupuesto público por décadas y que son, como no puede ser de otro modo, más matreros y convencionales que los toros de Sinkeuel.

Luego de transcribirlos todos, procedí a seleccionar algunos con base en dos criterios: su contribución al enriquecimiento del bienestar colectivo y su factibilidad económica.

Helos aquí:

1.- “Puesto que el H. Ayuntamiento de Mérida se las ingenió legalmente para que los vecinos y no la autoridad sean los responsables de construir las escarpas, propongo incluir en la Ley de obras públicas municipales lo siguiente: “La comuna tendrá bajo su estricta y exclusiva obligación construir, adosados a las fachadas de todas las viviendas de la ciudad, tejados de 1.30 metros de ancho, con suficiente declive, los cuales se deberán colocar a dos metros de altura para evitar accidentes; quedará a criterio de los propietarios de los predios adornarlos con enredaderas de plantas naturales o artificiales para, que además de la benéfica sombra, los transeúntes gocen de una vista agradable”. Cirilo Bogavante.

2.- “El archipiélago de calor que es hoy por hoy la capital de Yucatán debe y puede revertirse a la brevedad, pues corremos el riesgo de derretirnos como cuando comes un sorbete enfrente o debajo de un ventilador a todo lo que da. Propongo que el H. Ayuntamiento de Mérida, con la aprobación del H. Congreso del Estado, contemple, como deber ineludible, la expropiación anual de cuando menos cien predios baldíos, que abundan por todas partes, para sembrar en ellos árboles frondosos de hojas perennes. Estos espacios verdes formarían, con el tiempo, pequeñas islas de frescor, además de que capturarían el dióxido de carbono que despiden los autobuses y coches”. Paquidermo González.

3.- “El gran acuífero que tenemos bajo nuestros pies, que constituye una reserva estratégica, no debe servir únicamente para contaminarlo en forma inmisericorde, sino para proporcionar relajamiento y solaz a los ciudadanos. Propongo que a partir de ahora el H. Ayuntamiento de Mérida construya por los cuatro puntos cardinales de la urbe, parques de dimensiones dignas, como el de las Américas, por ejemplo, con fuentes, lagos y cascadas monumentales, en los que podrían inclusive introducirse peces ornamentales o de consumo popular, como gupis y mojarras”. Neptuno Santana.

4.- “Puesto que ninguno de los alcaldes de nuestro propio partido hizo siquiera el intento de establecer rutas transversales de transporte, como se apuntó en un costoso estudio elaborado en los tiempos prehistóricos de Ana Rosa, propongo que el H. Ayuntamiento de Mérida deseche definitivamente esa vieja sugerencia y en vez de ello gestione y opere un sistema avanzado de trenes rápidos elevados que atravesarían de norte a sur y de este a oeste la ciudad, además de recorrer los anillos periféricos que existan para cuando este proyecto se haga realidad”. Torcuato Aguilar.

5.- “Sostengo algo obvio que ha pasado desapercibido para las personas inteligentes de estos lares: la visión plana que nos ha impuesto nuestra singular orografía nos impide elaborar argumentos sofisticados, dado que carecemos desde chicos de las ventajas inherentes de la tridimensionalidad. Por ello propongo que el H. Ayuntamiento de Mérida levante colinas artificiales cada tres kilómetros, mínimo de la altura del Kinich Kakmó, y las llene de musgos, flores multicolores, palmeras y fauna pequeña, como conejos, cervatillo y loritos australianos (los xkaues vendrán solos), pues sin duda serán un atractivo para propios y extraños”.  Wilhelm Torres.

Para los pesimistas de siempre, ninguna de las propuestas de los aspirantes frustrados son económicamente viables. Resulta evidente que necesitan asesoría de Mauricio y Renán porque, aunque ambos se quejan todo el tiempo de que AMLO les escamotea recursos, según ellos, de todas maneras se las ingenian para hacer obras costosas e inútiles (como la ciclovía del Paseo de Montejo), que no es el caso de las que he apuntado, pues es evidente que sí tendrían un impacto bienhechor en todos nosotros, además de que embellecerían nuestro entorno.

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