Sororidad

La importancia en el movimiento durante el trabajo de parto (parte 2)

Hola querid@ lector@ de Maternar:

Nos alegra volvernos a encontrar esta semana, continuaremos con nuestro tema del movimento durante el embarazo y el trabajo de parto. Como ya lo hemos aclarado en distintas ocaciones, cuando hablamos de parto humanizado o respetado, incluyen todas esas prácticas donde se privilegian las necesidades de la mujer, en donde las intervenciones son estrictamente necesarias, por tanto No es una moda, sino es una forma de parto que debería de ser lo habitual, que con la información proporcionada la mujer pueda tomar decisiones para vivir su propia experiencia del parto, pudiendo ejercer el libre movimiento para inhibir las sensaciones de dolor y malestar, por tanto el movimiento, NO es un capricho, es una necesidad, para acompañar de manera fisiológica el parto.

El movimiento libre se ha llevado a cabo desde hace miles de años, en todas las civilizaciones del mundo, y ha quedado representado a través de diferentes códices, expresiones artisticas y textos antiguos. Posturas que le dan a la mujer la libertad de parir en posiciones verticales para facilitar el parto, muy diferente es lo que se vive en algunas instituciones del sistema médico privado o público, que por falta de actualización, no sólo en el respeto de procesos fisiológicos, derechos, y desconocimiento de la evidencia científica, se restringe la movilidad de la parturienta.

Si bien es cierto que hemos ganado mucho, también hemos perdido mucho en el camino, la propuesta del Parto Respetado es volver a la senda, que con la ayuda de la evidencia científica, se rescaten aquellas prácticas que represente un beneficio comprobable en el bienestar de la mujer y su hijo, y el movimiento es una práctica importante que no debemos omitir en ninguna fase del embarazo o parto, siempre y cuando se diagnostique un embarazo de bajo riesgo.

Para asegurarse que las necesidades de la mujer y de su hijo sean respetadas, es importante tener el respaldo de las máximas leyes que nos permitan desarrollarnos plenamente, como la Declaración Universal de los Derechos Humanos, la cual enmarca el acceso a la salud y la educación durante todo el embarazo, parto y postparto.

Tener en cuenta que si consideramos que las prácticas y recomendaciones que se realicen durante el embarazo, parto y postparto tienen estrecha relación con los derechos de salud y educación y en los derechos sexuales y reproductivos, todo lo que se haga sin informar o tomar en cuenta a la mujer, va en contra de estos principios y derechos básicos. Por ello y por querer poner en claro, se ha seguido insistiendo legalmente a nivel mundial a través de declaraciones, tratados, normas, leyes y decretos, porque hasta ahora ha sido un camino muy lento en devolver a la mujer estos derechos.

Foto: Google

Un ejemplo del continuo señalamiento del cumplimiento de estos derechos, queda impreso en Declaración de Fortaleza Brazil de 1985, documento elaborado por la OMS en colaboración de profesionales de la salud así como científicos diferentes países, donde se proponen las pautas para un parto normal y respetado, teniendo un inciso que habla sobre la importancia del movimiento en el parto.

Cada país acoge y elabora sus propias normativas, leyes y decretos, siguiendo la propuestas internacionales. En México quedan plasmados a través de la Norma Oficial Mexicana, conocida como la NOM-007-2016, que tiene como objetivo, establecer los criterios mínimos para la atención médica de la mujer durante el embarazo, parto y postparto. Esta Norma sienta sus bases en el artículo 4º de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, donde se establece los derechos humanos de toda persona a la salud y a decidir de manera libre responsable e informada sobre el número y el espaciamiento de sus hijos.

En la NOM-007 en el apartado “5.5. Atención al parto”, hace referencia al movimiento “…se propiciará la deambulación alternada con reposo en posición sentada o de pie, siempre y cuando el establecimiento para la atención médica cuente con el espacio suficiente y seguro respetando la posición en que la embarazada se siente más cómoda, en tanto no exista contraindicacion médica. Si la madre escoge recostarse deberá recomendarse el decúbito lateral izquierdo para prevenir hipertensión materna y riesgo de hipoxia fetal.”

Con el conocimiento de la parte legal que respaldan las prácticas y necesitades de la mujer en fase de parto, cuyo principio es cubrir la necesitad de movimiento libre de la mujer así como otras necesidades, intervenciones y prácticas que se especifican en la NOM-007, ¿qué beneficios podemos obtener del movimiento?, Verena Schmitd menciona que uno de los factores que reducen el dolor en el parto son: movimiento pélvico, movimiento libre, posturas fisiológicas en dorso inclinado hacia delante y pelvis libre, y por tanto si respetamos los ritmos de cada mujer lograremos obtener un parto progresivo y con reducción de intervenciones.

Para concluir, es indispensable que la embarazada y su familia se informen para tomar las mejores decisiones y saber sus derechos en durante estos procesos que deben de ser fisiológicos. Saber que el movimiento responde a necesidades básicas y no son un capricho, se trata de la sabiduría del cuerpo que va más allá de seguir pensamientos o costumbres restrictivas y anquilosadas.

Mtra. L. Gabriela Castro Zárate
Educadora Perinatal-UNAM
Profesora de Yoga prenatal, postnatal y Doula
Maternar20@gmail.com

Deja un comentario

Continúe leyendo
Cerca de
Volver arriba botón
error: Este contenido está protegido. Gracias.