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El Amor en las Carceles de Genet

Si escribir quiere decir experimentar emociones o sentimientos tan fuertes que toda la vida de uno
esté decidida por ellos, si son tan fuertes que únicamente su descripción, su evocación o su análisis
puede realmente dar cuenta de uno, entonces, sí, fue en Mettray donde comencé a escribir. Escribir
es todo lo que le queda a uno cuando se retira la palabra dada(1)

Jean Genet

 El tema del amor carcelario en la obra de Jean Genet, lo encontramos en varias de sus novelas, poemas y obras de teatro.

 El ensayo San Genet de Jean Paul Sartre, se escribe mientras él se encuentra en la prisión.

 Severa vigilancia en 1944 es escrita su primera versión.

 En abril de 1944, Barbezat descubre El condenado a muerte.

Uno de sus primeros poemas editado es El condenado a muerte, un poema que es un soliloquio de amor, desesperación, sexualidad y muerte.

 Este poema, es el gran principio para una de sus obras teatrales más discutidas: Severa vigilancia.Los personajes de la obra ya se delinean en el poema, la presencia de ojos verdes y de los negros están allí. Aunque se dice que en Severa vigilancia el nombre Ojos Verdes es Harcamone, el del personaje principal del Milagro de la rosa.

Realizar un mapa para seguir los pasos de estos personajes desde la aparición de El condenado a muerte hasta  Severa vigilancia, y sub secuencia de la historia de estos dos textos, es algo interesante y divertido.

Comencemos pues, con esta bitácora de viaje:

En 1945, se publica una edición de lujo Cantos secretos, que contiene El condenado a muerte, Marcha fúnebre de muerte, Marcha fúnebre, por la casa Barbezat, Ediciones L´Arbaléte.

El condenado a muerte es publicado en Poémes, Lyon, Barbezat, 1948.

Este poema ya había sido leído antes a un grupo de amigos. Supuestamente, Paul Quentin fue quien mostró a Cocteau El condenado a muerte. Durante la época cuando era un ladronzuelo de libros raros y caros que vendía en los muelles.

 “En aquella época, cuenta Roland Laudenbach, solía pasearme muy regularmente por los muelles en busca de libros baratos –y hasta de libros en general porque las librerías estaban vacías- con mi amigo el joven poeta Jean Turlais. Así vinimos a conocer a un librero de viejo que se llamaba Jean Genet y que me habló de Proust a quien sólo se leía bien en el hospital y en la cárcel. Y de Jouhandeau. Sucesivamente hubimos de enterarnos de que el hombre era escritor, poeta, que le gustaban los jóvenes y por fin que robaba. Sobre este punto, como Turlais le habló de una edición en varios volúmenes de un Corneille muy hermoso expuesto en Gibert. Genet le explicó la siguiente maniobra: primero Genet iría a escamotear y esconder uno de los tomos, luego a los dos o tres días Turlais iría comprar los tomos incompletos a un precio muy bajo y por fin Genet devolvería su tomo que ya no tendría ningún valor. Lo cierto es que “Corneille” llegó a ser nuestro nombre común- Turlais y yo nos dábamos cita en “el puesto de Corneille” –ese era Genet- y cuando Turlais no estaba conmigo Genet, me pedía noticias del “pequeño Corneille”.

 Genet desapareció, lo arrestaron, escribió El condenado a muerte, lo hizo imprimir a sus expensas con numerosas faltas de tipografía y pude mostrar ese admirable poema a Cocteau quien me pidió que llevara a su casa al autor. Y un buen domingo por la tarde fuimos a buscar a Genet a su puesto de los muelles por ir a la calle de Montpenseir. Iba bien vestido, tenía guantes de un gris perfecto. A partir de ese momento, Cocteau se convirtió en el ángel de la guarda de Jean Genet.”(2)

NOTAS

1.- Mettray, primera prisión a la conducen a Genet de 1925 a 1928.

2.- Jean Jacques Khim, Cocteau, l´homme et ses miroirs, Paris, Table ronde, 1968, pág. 274.

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