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Jugos, refrescos y más la hora de la comida

Los yucatecos, como la mayor parte de las poblaciones donde el calor es agobiante en casi todo el año, tienen la costumbre de tomar mucho líquido durante el día, eso de tomar café es algo que poco a poco se ha venido arraigando entre las personas jóvenes quienes lo ven como algo snob, más no como un gusto. Los adultos lo adoptan y lo adaptan a sus horas y requerimiento, por ejemplo el de la letra siempre toma café a cualquier hora del día, pero eso si, como se debe, sin azúcar.

            Una de las costumbres que ahora tenemos todos, sin importar nacionalidad ni acento, es el hábito de tomar agua en todas partes, asi como lo leen, hasta los años 80, los de mi edad (los que ya estamos próximos a recibir nuestra vacuna contra el Covid-19) cuando estábamos en la escuela o en la calle era imposible ver que alguien estuviese tomando agua de una botellita o botellota por la calle, ahora es algo normal y lo curioso del caso es que las hay desde los precios más económicos hasta los que solo se venden en tiendas de alto nivel adquisitivo en nuestra ciudad. Es común como silvestre que tomemos agua en las calles o andemos con nuestra botellita a cuestas.,

De esta manera, vemos como el tiempo no solo cambia para dar paso a lo nuevo, a la inclusión en nuestras vidas de elementos nuevos que nos acompañarán, no solo en nuestra vida laboral, social y personal, sino que también repercutirá en nuestra dieta y se harán presentes en nuestra dieta y comidas. En este caso específico el de la letra se hará referencia de la evolución que las bebidas, sean éstos, jugos, refresco o embotellados que de manera cotidiana ingerimos a la hora de nuestros sagrados alimentos. En la actualidad es otro cantar, ya que esto no sería preocupación, ya que bastaría con ir a una tienda de conveniencia de la letra O y embriagarnos de la gama de opciones de líquidos, sabores, aromas, colores  y precios para elegir con que  acompañaríamos nuestras comidas.  Pero veamos que pasaba hace algunos años.

            El de la tinta recuerda como si fuera ayer, lo que se acostumbraba tomar a la hora de las comidas, de manera regular, esto es a  la hora del almuerzo, las opciones eran variadas  de las bebidas que podían acompañar nuestros alimentos. Y también había que tomar en consideración la temporada y las frutas que pudieran utilizarse para en este caso elaborar los jugos.

            De manera puntual, el papá del de la letra, fue una persona muy especial, no tanto en su forma de ser, sino también en lo que acostumbraba tomar en el almuerzo. Creo q fue una herencia familiar, ya q él comentaba que su papá o sea mi abuelo, don Concepción Aguilar, mejor conocido como “Concho”, tenía un puesto de jugos en su casa y supongo que fue una costumbre el tomar jugos o refrescos a la hora de la comida.

            En referencia a este aspecto,  no era raro que me mandara a comprar en la tortillería de doña Rosita Viana, a alguno de mis hermanos o al redactor, una bolita de pozole o bien medio kilo de masa, para hacer yach, agregarle hielo y esperar la hora para tomarlo, he de mencionar que el de la letra tuvo la oportunidad de probar las dos bebidas y el de masa no muy bueno, pero el pozole seguro que si y hasta ahora lo consume, aunque con menor regularidad.  Era una costumbre muy arraigada en aquella época de  la infancia del que lo cuenta, (cabe destacar que no teníamos refrigerados)  había que ir con doña Elda o doña América a comprar una marqueta de hielo. Recuerdo que costaba como 50 o 1 peso, nos lo daban envuelto en papel de estraza y a correr  se ha dicho para no “quemarnos” con el hielo o que el papel se pegara en el hielo. Era un lío el tratar de quitar los pedacitos de papel que se adherían al hielo.

            Los refrescos de frutas era algo habitual ya que no se consumía mucho refresco embotellado, por una parte porque la fruta era necesaria para nuestro crecimiento y por otro lado porque no había mucha variedad. En algunos casos mi papá era el que preparaba los jugos y en otros la mamá del de la tinta. Era temporada de cítricos, vienen los de china, mandarina, los de toronja y naranja agria casi nunca, o mejor dicho nunca se tomaban. La sandía y el melón solo lo podíamos tomar en el desayuno o en la comida ya que se decía que por las noches fermentaba y hacía mal y en la casa siempre se seguía estas indicaciones, hasta ahora en plena adultez.

            Recuerdo que cuando era época de ciruelas se compraban aquellas rojas y gorditas que servía para hacer los jugos (se llaman ciruela Claudia)  y también llegué a probar las tuxpanas, así solitas con chile molido y sal son muy buenas, aunque también se hacen en jugo,  que no se como se pelaban para hacerlo, pero es posible que se hagan con todo y cáscara y se cuelen posteriormente. . La piña es muy socorrida (previamente colada), en jugos o rodajas, aunque hay que tener cuidado al ingerir mucha de ella ya que lastima o  escalda la lengua, pero el mamey y el zapote si era algo común que tomáramos. No hay que olvidarse de la pitahaya, muy rica y de muy buena pinta. Ahora los jugos ya son de mas variedad y se pueden combinar frutas con verduras. Lo que en ocasiones probó el de la grafía fue el jugo de tomate y de zanahoria, bueno, pero no de mi predilección.

            No hay que olvidar que también la sandía era una de las frutas muy socorridas en temporada de primavera y verano, en primera por rendir bastante y ser casi siempre de precio accesible, bien fría y con trocitos es un buen alimento, (creo que el de la letra comprará un pedazo hoy y la comerá o tomará, se antoja), la papaya también, la local se usa mucho en jugos o bien con leche. se comenta que es buena pero también tiene su carga laxativa, mucha gente la consume ya en jugo o bien en trocitos. La variedad de jugos es muy amplia, los mangos también son opción, aquí hay doble gusto, el tomarla y el “chupar” la pepita después de haber sacado toda la “carne” del mismo”, el que sabe comer o chupar mango sabe que tiene que correr parte del jugo hasta el codo, así es la cosa. Recuerdan eso mis caros y caras lectoras?

            Se está pasando por la vía del olvido un jugo o refresco que hace algunos años se vino a plantar en nuestra ciudad y que cuando pasa por alguna calle lo reconocemos por su singular pitido o sonido que produce así por su original depósito, que siempre es un barril, me refiero al tepache, piña fermentada que se toma frío y tiene su carga etílica baja, cuenta la leyenda que es muy buena, aunque el de la letra recuerda que su tía Rosita (Escamilla) en alguna ocasión la preparaba.  Pero también había en la época de la infancia/juventud del que lo cuenta que cuando el tiempo apremiaba o no había, se tenía la opción de comprar algún jugo que venía en botella, Jumex (no entra como embotellado, sino como jugo ya preparado) y otro más y se conseguía de naranja, manzana, mandarina y el siempre gustado por los niños de todas las épocas de uva.

Nos decían nuestros padres, que era necesario y casi obligación el tomar jugos naturales porque nos brindaban vitaminas, minerales y otras bondades  y sobre todo la tan famosa vitamina C para combatir o prevenir afecciones respiratorias.

Se anunciaba en la tele unos sobres con polvito que se convertía en jugo para fiestas y comidas, en la época infantil del que escribe, había una marca muy famosa con la letra K, que anunciaban de diversas maneras y se decía que rendía un sobre más de un litro. Esta opción era muy socorrida, ya que por algunos centavos o pesos se disfrutaba de agua con sabor. Aunque en la actualidad ya hay o existe una serie de sobres de diferentes marcas, con N, Z,T, L, con la letra que ustedes quieran y con una amplia gama de sabores, incluyendo la horchata, la granada, mandarina, limón, chia, te de diversos sabores añadidos, los sobres son opción ya que además de baratos se ´pueden llevar en el bolsillo de nuestro pantalón, mochila y camisa. En la actualidad hay una serie de refrescos que son opción buena para el almuerzo o comida.

            Cuando uno estaba enfermo del estómago era común que en la casa del de la tinta su mamá preparaba solamente con agua, atole de harina o en su caso podía ser de una marca conocida con algún tipo de sabor. También la cebada perla se consumía en casa del de la nota y hasta el día de hoy no se porque se llama perla o si hay otra cebada de tipo diferente.

            Ahhh, la época de los embotellados, siempre han estado en los hogares de todos los yucatecos, recuerda el de la letra que su mamá se refería a ellos como “sidra”, sin importar si era de sabor o bien algún tipo de cola. A la hora del almuerzo o cena cuando no se había preparado algún jugo me decía “oye Iván, anda comprar sidra con doña Elda o doña América”. Ese nombre de sidra poco a poco se dejó de utilizar para darle cabida a lo nuevo que había en nuestra ciudad. Los refrescos embotellados, si, de botella de cristal, nunca imaginó el de la letra que se pudieran vender ni en bolsas de plástico ni que vinieran en envases tipo pet.

            Los refrescos de uso normal eran en la época de mi infancia y adolescencia del contador, la famosa Mission, en el mayor de los casos de sabor naranja y cuyo envase parecía que estaba torcido. También podía ser la Pepsi Cola. Pero el refresco embotellado que se llevó las palmas por muchos años fue uno de origen yucateco y cuya fábrica se encontraba por el rumbo del barrio de Santiago, la Sidra Pino (volvemos al nombre de sidra). Tenía tantos sabores que uno no imaginaba, limón, naranja, uva, y la que se llevaba las palmas sin lugar a dudas era la Sidra Pino Negra. Cabe mencionar que también estaba uno de los productos que ayudó a la niñez a crecer sanos y fuertes y aún los médicos de renombre lo recomendaban, El Soldado de Chocolate, cuya receta nunca ha sido revelada. Este refresco ya hace mucho tiempo que se dejó de producir. Había un refresco local embotellado que se usaba de manera general para las fiestas, la Chica Rica.

            Con el tiempo comenzó a llegar un refresco que vino a cambiar el gusto de los yucatecos, pero cuyo costo era más elevado que los anteriores, la Peñafiel, con un sabor gasificado y que solo se podía encontrar en alguna tienda del centro de nuestra ciudad o bien en las agencias, recuerdo que había una ubicada cerca de la estación de tresnes por la 59 x 48 cerca de la estación de trenes. Era un lujo el tomar este tipo de refrescos.

            Poco a poco los refrescos embotellados se posicionaron de nuestras mesas del almuerzo y la cena y ya los jugos fueron quedando en el olvido( o bien era más práctico comprar alguna botella grande para que rindiera más)  comenzó a distribuirse en nuestra ciudad a la par con la Pepsi Cola su rival de toda la vida, la Coca Cola con toda su gama de sabores en su marca Cristal. Había botellas de Coca y Pepsi chica, mediana y familiar, retornables, es decir, se compraba una botella y esa servía para comprar otra. Era común ver en las casas unas rejas o cajas de refrescos vacíos para poder ir a comprar.

            Con el paso de los años y por la competencia y bajo consumo, la embotelladora o distribuidora  Pepsi dejó la ciudad, aunque con el tiempo regresó. Y la modernidad y la apertura de grandes cadenas comerciales que se plantaron en todo lo largo de nuestra ciudad bajo el nombre de supers, permitió la entrada de refrescos desconocidos y que poco a poco fueron integrándose a nuestra forma de vida y ser acompañantes de nuestras comidas. No era común como ahora ver a personas por la calle o en sus trabajos estar tomando refrescos, ahora con la entrada del pet, ya es común ver los refrescos en todos lados, aunque también se conservan uno que otro refresco embotellado no empetado (pet).

            Las opciones de que tomar a la hora de la comida ha estado en franco desarrollo, muchos hogares de la ciudad aún hoy siguen con la costumbre de elaborar sus jugos, aunque ya hay más opciones de frutas por la apertura comercial, siempre el jugo de naranja será la reina de todos los desayunos y comidas.

            A lo largo de los años, el de la letra ha visto la manera en que nuestra bebida, la acompañante de nuestras comidas ha venido cambiando no solo en lo que respecta a gustos sino también a que eso ha permitido que la tradición de tomar jugo en las casas se esté perdiendo, aunque cabe mencionar que aún hay hogares que continúan con esa tradición. Seria bueno que un día, así como hay para dedicarlas a un guiso en particular, se creara un menú de bebidas, por ejemplo, los lunes refresco natural, los martes pozole o masa, los miércoles, alguna bebida de cebada o algún te, los jueves, podría ser opción algún refresco embotellado, los viernes, alguno de los jugos que se venden en tetrapack y que brindan muchas opciones, y los fines de semana (sábado y domingo se podría elegir alguna de las opciones anteriores).  Sería una variante en nuestra dieta,  Y ustedes caros y caras lectoras con que acompañan sus comidas, con jugo, pozole, refrescos embotellados o en envase pet? En ustedes está la decisión.

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