Bienestar Espiritual

Jóvenes: ¡no sean del montón! ¡sean de la selección!

Cuando se es cristiano de verdad, lo que nos debe interesar es ser discípulos del Señor y tener amistad sincera y cordial con libre acceso al Dios Bondadoso y Amante de nuestra humanidad.   

Para ello, no basta con ser inteligente, sino soñador que aspira a obtener los mejores trofeos, las más altas condecoraciones y las más destacadas distinciones por la excelencia de lo que se ha realizado. El cristiano con estas tan altas aspiraciones es el que trabaja más que los demás, brilla por lo maravilloso que sabe hacer, con talento, con destreza y con pasión.

El cristiano que deja el anonimato pasa a ser figura destacada que ahora es entrevistado, emite su valiosa e interesante opinión, se le invita a dar interesantes conferencias de alto nivel y con un público muy selecto. El nuevo cristiano ya no anda en busca de un autógrafo, ahora él es quien da autógrafos y le toman miles de fotografías y videos. Ahora ya no es un crítico, sino un criticado, un ser que ha dejado atrás el papel de espectador para ser una estrella que fulgura ante un público muy exigente.

Para ello ha sido necesario que sean ustedes, ahora, quienes reemplacen a otros que brillaron antes que ustedes. Al llegar su turno, sentirán que es algo extraordinario que les está sucediendo. ¡Algo inexplicable que tal vez nunca imaginaron! Sencillamente ustedes has decidido ser cristianos y han tomado en serio y con alta responsabilidad lo que les dijo el Señor: “Hagan brillar su luz delante de todos, para que ellos puedan ver las buenas obras de ustedes y alaben al Padre que está en el cielo.” (San Mateo 5: 16). Ahora que brillan, no se olviden de agradecer a Dios por haberles participado de esos momentos de gloria, pero exclamen convencidos: “La gloria, Señor, no es para nosotros; no es para nosotros, sino para Tu Nombre, por causa de Tu amor y Tu verdad.” (Salmo 1195:1). Recordemos que el Señor Jesús le arrebató el deshonroso lugar a BARRABÁS. Aunque deshonroso, fue el que lanzó al éxito al Divino Salvador, para que la condena de Barrabás, Él la pagara.

Hoy les toca ser a ustedes quienes brillen y dejen de ser simples espectadores y pasen a ser personalidades destacadas en todos los ámbitos del saber, de la tecnología y del poder. Para ello necesitan estar plenamente convencidos que anhelan firmemente cambiar su astro, porque es Dios quien los ha llamado a que sean un estrella calificada para las grandes ligas vitales de nuestro mundo.         ¡Convénzanse que el anonimato, la poca cosa, el casi lograr algo, el más o menos, el conformismo no son propios de una vida cristiana de altura! ¡La juventud de hoy ha nacido para iluminar en el firmamento de los sabios, de los elegidos, de los afortunados y de los que se apasionan por la perfección! Las medias tintas… ¡hasta el mismo Dios las aborrece!

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