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La necrología de las mujeres del siglo XIX

El periodismo histórico cultural es uno de los oficios que el hombre ha hecho suyo como portador de las noticias, de sucesos y acontecimientos que se generaban en el entorno cotidiano y que enocasiones sirvieron para recrear diversas situaciones que se suscitan en el mundo contemporáneo. El quehacer periodístico con el paso del tiempo se va abriendo camino hacia una nueva manera de dar a conocer las acontecimientos- noticias-y ver al mundo desde otra perspectiva.

Entre las noticias que generaban un determinado número de reacciones se encuentran los obituarios, necrologías o notas fúnebres. Es en este período de tiempo cuando surge esta manera de noticiar la muerte como una forma de noticia dentro de los periódicos. Los obituarios hay que verlos desde la perspectiva del análisis del discurso. Un dato importante que hay que destacar es que en este período de tiempo (1875 a 1900), muy pocas eran las personas que podían pagar sus notas fúnebres . El aparecer un familiar cercano en las páginas de algún periódico, le daba a la familia y a la memoria de la difunta un status muy especial.

            El saber quiénes eran las personas -en este caso específico me referiré a las mujeres- cuyo deceso se daba a conocer en las páginas de los periódicos- de manera particular en La Revista de Mérida– así como el papel que jugaron dentro de la sociedad, fue una de mis inquietudes que me motivaron a realizar el presente trabajo. En esta nota se hará referencia a los obituarios de señoras, señoritas y niñas y se hará la transcripción de algunas de ellas para mostrarle a los lectores, caros y caras, la riqueza de la palabra escrita.

Los Obituarios de las Señoras

Cabe hacer mención que la redacción de los obituarios o notas necrológicas cambiaba según se escribían para señoras, señoritas o bien de niñas. De tal manera queen el período de 1875 a 1900 se publicaron 1232 notas de las cuales se pudo distinguir 42 formas de encabezar una nota fúnebre dedicada a las señoras: En la muerte de…, Defunción, Sensible pérdida, Obituario, La Sra. Da…., Necrología, Da…, Necrología de Doña…, Obituario de la Sra. Da…, Fallecimiento, Sensible fallecimiento, Dolorosa pérdida, Descanse en paz, E.P.D., Inhumación, Falleció, Óbito, Pésame, Defunción en …, Irreparable pérdida, Una pérdida, En (lugar)…., Triste suceso, Pérdida dolorosa, Sentida pérdida, Otro hogar de duelo, Pérdida para (lugar)…, Hogar de duelo, Hogar vacío, , Una pérdida, Noticias de (lugar)…, Una profesora menos, Funerales, a los (edad), Hogar de luto, , Desde (lugar),La esposa de un poeta, Distinguida muerta, Muerta a los (edad) y Una mentora Menos.

En el siguiente obituario que se transcribe,se deja ver de manera muy clara el papel de la mujer como protectora del hogar, así como dadora de vida y la necesidad imperiosa de demostrar que su partida causa un dolor muy fuerte a sus familiares ya que si bien es cierto el dolor es grande cuando se muere una madre, es menor cuando al estar enferma ya se espera ese desenlace, pero en esta caso podemos leer que el infausto se dio de manera repentina. Lo firma seguramente algún poeta amigo de la familia,. Quien le escribe algunas palabras literarias al pie de la nota necrológica.

SRA. Da. PRUDENCIA FARFÁN

Triste es alejarse de una persona que no es querida, y si esta separación ha de ser para siempre, entonces el alma apura la copa del dolor.

La súbita muerte de la Sra. Da. Prudencia Farfán, hermana carnal de aquel hombre que me ha dado el ser, acaecida el día 4 del corriente me hizo comprender que hay en este valle de lágrimas, horas de un sufrimiento indefinible; horas en el que el corazón, embargado por intenso dolor, se resiste á escuchar la consoladora y dulce voz de la resignación.

Yo he deseado escribir cien elegías manifestando el dolor que martiriza mi corazón; más no considerándome con idoneidad para esto, solo he trazado éstas pobres líneas, sencilla expresión de mi estimable cariño y gratitud. ¡ Plegue al cielo que aquel ángel de bondad, goce ya en la mansión de los justos!

José Dolores Farfán (jueves 14 de enero 1875:3)

La muerte de las señoras, madre de un importante personaje de la política, era también un buen momento para destacar las virtudes de la señora y de camino dar el respeto a sus deudos como es el caso del siguiente obituario.

LA SRA. DA. MANUELA QUINTANA ROO

El viernes en la tarde se celebraron los funerales de la respetable señora con cuyo nombre encabezamos estas líneas, hermana del ilustre poeta yucateco D. Andrés Quintana Roo, Vicepresidente que fue del célebre Congreso de Chilpancingo.

Hasta que en su avanzada la arrebató la muerte en la mañana del mismo día en que se celebraron sus funerales, la finada conquistó por sus prendas el general aprecio.

Que duerma en el seno del Señor el sueño eterno. (domingo 14 de agosto de 1887; 3)

Entre las causas más comunes de muerte en las señorasque se escribían en las notas necrológicas podemos señalar las siguientes: penosa dolencia, larga y penosa enfermedad, dilatada y penosa dolencia, prolongado sufrimiento, quemaduras, penosa enfermedad, prolongado sufrimiento, penosa enfermedad, aguda y prolongada dolencia, larga y penosa dolencia, violenta enfermedad, violenta pulmonía fulminante, aguda dolencia, tisis pulmonar, dolorosa y prolongada enfermedad, algunos días de padecimiento y pulmonía. Dolorosa enfermedad, fiebre perniciosa, influenza, enfermedad y crueles padecimientos, viruela maligna, de manera repentina, de modo repentino, grave enfermedad, violento y penoso accidente y violenta enfermedad. Atropellada, Muy prolongados sufrimientos, prolongado y penoso padecimiento, violento ataque cerebral, breve y penosa enfermedad,, larga y penosa dolencia,afección cardiaca, repentinamente, penosísima enfermedad y terrible enfermedad.Muerte súbita, apopelía fulminante, aguda dolencia, años de sufrimiento, enfermedad lenta, dilatada y penosa dolencia. Epidemia, vómito, terribles padecimientos sufridos, grave dolencia, violenta afección cardiaca, etc.

Era de suma importancia dar a conocer a la sociedad la muerte de las señoras que tuvieron cierta presencia en su comunidad, claro está que muchas señoras que no tenían las condiciones económicas suficientes y menos tenían presencia social no eran propensas a que su muerte se diera a conocer a través de las páginas de algún periódico. No cabe la menor duda que el obituario fue un símbolo de status social de la época.

Los Obituarios de las Señoritas

 Las adolescentes cuando fallecía debían de ser tratadas de un modo especial por los autores de las notas necrológicas, en éstas debía hacerse alusión a su corta edad, al dolor que los dejaba a sus padres. El sufrimiento que representaba su partida repentina llenaba de angustia y dolor y angustia a sus padres

Las personas que escribían los obituarios en el mayor de los casos eran ajenas a la familia, y su capacidad en el arte de escribir, hacían de sus notas algo tan especial que bien pudiera decirse que el que las escribía formaba parte de la familia. En ocasiones poetas lo escribían.

La delicadeza en el trato que se les daba a las señoritas se presentaba desde el momento mismo de escribir el encabezado del obituario. Fueron 119 los obituarios de las señoritas que se publicaron en el período analizado (1875 a 1900), entre los cuales se pudieron distinguir 28 formas de escribir los encabezados de los mismos, siendo éstos: Sensible fallecimiento, Defunción, La Srita…., Necrología, Obituario, Fallecimiento, Obituario de la Srita…., Sensible pérdida, Sensible defunción y Pésame. Otro fallecimiento, Dolorosa pérdida, Flor marchita, En la flor de su edad, En la flor de la edad, Triste pérdida, Sensible noticia, Un ángel de Caridad ha bajado al sepulcro y Tronchada en flor. Flor muerta, Fallecimiento en…., Una defunción, ¡ Pobre Rosita !, Muerta, Juventud muerta, Óbito, Noticias de…. Y Muerte repentina.

            A continuación transcribimos uno dedicado a las señoritas en donde se destaca la causa de la muerte y las infaustas circunstancias de la manera en como encontró la muerte. Se hace notar que es del interior del estado lo que demuestra una solvencia económica ya que este tipo de publicación costaba un buen dinero.

 

Sencible Fallecimiento

En la ciudad deMotul ha muerto la Srita. Exaltación Ramírez Martínez, víctima de las viruelas.

Esta virtuosa y amable joven que apenas acababa de entrar en la primavera de su vida, salió de Mérida no hace muchos días á hacer un viaje de recreo y fue sorprendida por la muerte que no tuvo compasión de las lágrimas de su madre ni del profundo dolor de su padre.

Damos á sus desconsolados parientes nuestros pésames sentidos y afectuosos, deseando que la resignación cristiana cure sus dolorosas heridas. (domingo 31de enero de 1875; 3)

            En este obituario se hace referencia de manera muy precisa de la afección que desligó su vida de este mundo de la señorita, así como de sus cualidades cristianas y su compromiso con las causas sociales.

LA SEÑORITA DOÑA LORETO PEÓN Y PEÓN

Un doloroso acontecimiento que ha conmovido profundamente a la sociedad meridana, es el que hoy pone la pluma en nuestras manos.

Ayer, á las nueve de la mañana y víctima de endocarditis, aflicción del corazón, durmió en paz la distinguida Señorita cuyo nombre aparece al frente de éstas líneas.

Difícilmente podrá pronunciarse en Yucatán nombre que sea más bendecido por los pobres, á cuyo auxilio y cuidados consagró la mayor parte de su vida esta dama, modelo de virtudes. Favorecida por el cielo con rica cuna, no se aprovechó de ella para las ostentaciones del mundo cuyas seducciones menospreciaba, sino para dedicarse á la suave y deleitosa satisfacción de hacer el bien.

Corazón eminentemente cristiano, abierto estaba siempre para todas las obras que tendiesen á la práctica de las doctrinas que enseñó el divino Crucificado. Perteneció por mucho tiempo á la piadosa “Asociación de Hijas de María”, y aún desempeñó su Presidencia durante varios años, con incansable celo.

Cuando una enfermedad delicada la hirió gravemente, multiplicáronse las atenciones y cariñosos cuidados, más de cuarenta y cinco mil pesos, se consagró para hacer venir de Londres á un facultativo eminente, notabilidad europea, quien hace pocos días llegó, como anunciamos para hacerle una operación peligrosa y delicadísima. La ciencia realizó un prodigio más, el doctor cirujano estuvo á la altura de su renombre.

Síntomas satisfactorios anunciaban el más feliz coronamiento de la destreza científica, y se multiplicaban en numerosas familias de la ciudad los actos piadosos que impetraban del cielo la salud para tan amable Señorita; pero Dios la quería para sí. Una aflicción rara, que sobrevino á última hora, cortó el hilo de esa preciosa existencia, y el alma , con los atavíos de la virtud, voló á recibir el premio que le estaba reservado.

¡ Dichosa ella! Hoy goza donde los bienaventurados viven la vida de la eterna felicidad. ¡ Infeliz madre! ¡ Desgraciados padres! El Omnipotente que ha escogido en ella un alma hermosa más para ornamento del paraíso, os envíe la resignación cristiana que endulce vuestro dolor. ( miércoles 1 de junio de 1887; 1)

Los Obituarios de las Niñas

En el caso de los obituarios de las niñas, tanto el contenido como la formas del texto

se le presentar al lector una clara imagen de lo que se quiere dar a conocer. Aunque en estos obituarios se destacan las características de un pequeño, la elegancia literaria hace su aparición para darle una cohesión que es necesaria para una mejor interpretación del mismo.

Entre los encabezados que destacan en este tipo de notas que nos ocupan en este apartado figuran las siguientes: Una cuna vacía, Una víctima más, Manuela.. Sensible pérdida, fallecimiento, Al Cielo, Obituario, Otro ágel, Obituario de…., Un ángel más y Voló al Cielo. Un ángel más ! Una flor menos, Fallecimiento de…, Dolorosa pérdida, en …., Sensible, Hasta el cielo, Un ángel, Óbito y Un ángel menos. Al cielo, Ángel al cielo, Más ángeles al cielo, Dos ángeles, Cuna vacía, Dolor inmenso, Padres que lloran, n el cielo, Ángeles al cielo, Ángeles hermanos, Segada en botón, Querube viajero y Un angelito.

            En el caso de las niñas se transcribirán dos obituarios en donde se destaca el dolor de los padres y en donde en ocasiones no hace falta escribir el nombre de la niña, ya con solo el mencionar el de los padres ya se sabía a quien se estaba refiriendo

UNA CUNA VACÍA

Los jóvenes esposos Gutiérrez Zavala, han visto partir para siempre á su última pequeña niña.

No la lloréis.

Los ángeles la han recibido en su morada. (jueves 17 de enero de 1878: 3)

En este segundo obituario se puede leer que en estos casos se respetaba el nombre de la madre y solo se ponía el de la persona fallecida y la del papá, ya con eso era suficiente. La sociedad de aquellos años conocía a las familias y aunque se obviara alguno de los nombres ya se identificaba. También se hace notar la causa de la enfermedad,, esto era común en estos años.

Hasta el cielo

ALICIA, preciosa niña, hija de nuestro estimado amigo el Sr. Luis G. González, ha volado á la mansión de los ángeles, en la madrugada de ayer, después de sufrir los horrores de esa fatídica enfermedad que se llama croup.

Al recordar que no hemos de volver á ver en este mundo á la que ayer fue el encanto y la alegría del hogar doméstico, no podemos menos que exclamar llenos de esperanza: ¡ hasta el cielo!

Reciban nuestro más sentido pésame los atribulados padres de la infortunada niña. (domingo 26 de setiembre de 1886;3)

Como se aprecia mis caros y caras lectoras, en el aspecto histórico y cultural las fuentes hemerográficas brindan al acucioso investigador de las herramientas para reconstruir el pasado y tratar de explicarnos la vida decimonónica de nuestra entidad. Es una buena manera de ver la evolución que a través de los años las notas necrológicas u obituarios han presentado.

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