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Angustias existenciales

Por Tuuskeep Kasperchack

–¿Doctor, es normal vivir en permanente ansiedad, angustia y desesperación?

–Si no estuviéramos en medio

de una pandemia te diría que no, pero como sí lo estamos, entonces mi respuesta es afirmativa. Dime, Sigmund, ¿Qué te produce esos sentimientos?

–Prácticamente todo.

–Sé más específico, por favor.

–Por ejemplo, me aterra que el asteroide FO32 impacte la Tierra.

–¡!

–Un masivo ataque terrorista con armas biológicas.

–¡!

–El inevitable apocalipsis por el cambio climático.

–¡!

–El inminente estallido de la III Guerra Mundial.

–¡!

–Un mortal invierno nuclear.

–¡!

–Que Trump regrese a la presidencia de los EE.UU.

–Mhmmm. ¿Has estado viendo muchas series, películas y documentales en Netflix durante esta pandemia?

–Sí, ¿es malo?

–No, pero siempre hay que preguntarnos cuáles son realmente las probabilidades de que puedan ocurrir lo que nos quita el sueño y para ello siempre ayuda basarnos en la historia y el contexto actual.  Dime, Sigmund, ¿hay asuntos más cercanos, más tangibles que te perturben?

–Bueno, sí.

–¿Cuáles son?

–Que no me alcance la quincena.

–Si te sirve de consuelo, más de la mitad de los mexicanos están en la misma situación.

–Pagar el predial y los recibos de agua, luz y teléfono.

–Comprensible, porque continuamente suben los impuestos y el precio de combustibles y servicios va al alza

–Que mi mucama siempre llega tarde a la casa para hacer sus labores.

–Explicable, porque las autoridades estatales y municipales cambian continuamente de lugar los paraderos de camiones. ¿Con qué fin? Supongo que para que la gente camine más esquinas y queme más energía; ya vez que ocupamos los primeros sitios en gordura y diabetes.

—-¿Y los usuarios cómo han recibido eso de ir del tingo al tanto, doctor?

–Sepa, porque a ellos nadie les pregunta; todo lo disponen los expertos en vialidad.

–¿Los mismos expertos que propusieron la ciclovía en Paseo de Montejo, que nadie transita?

–Supongo que sí. ¿Qué más te preocupa, Sigmund?

–Aquí entre nos, que mi xun se olvide de mí porque hace más de un año que no he podido verla.

–¡!

–Subirme a los juegos mecánicos más salvajes y peligrosos del mundo?

–El año pasado no hubo la Feria de X´Matkuil y este año dudo que también abra sus puertas.

–También me aterra perderme la entrega de los premios Oscar ya que me quedé sin servicio de cable por “exceso de pago”.

—¿Algo más?

–Si, otra pregunta doctor, ¿es normal no querer ver ni oír a nadie?

–Depende.

–¿De qué?

–De la persona y de la situación. A mí, por ejemplo, me encanta escuchar a mis pacientes.

–Bueno, si fuera siquiatra supongo que también a mí me gustaría hacerlo, así como recibir luego el cheque o la transferencia bancaria correspondiente.

–Dime una cosa, Sigmund, ¿Desde cuándo revolotean en tu cabeza esas ideas de aislarte del mundo?

–¿Por qué lo pregunta?

–Solo por curiosidad.

–Depende, doctor.

–¿De qué?

–De la persona y de la situación.

–Vamos, sé más original.

–Por ejemplo, no me gusta ver a mis acreedores.

–En eso eres como el común de los mortales.

–Tampoco a mi suegra.

–Ya somos dos.

–Me disgusta sobremanera escuchar a los políticos y las políticas.

–¡Hijos! En los próximos tres meses no lo podrás evitar, salvo que te encierres en tu casa y no utilices ningún aparato electrónico.

–¡Más encierro! Desde marzo del año pasado he salido pocas veces a la calle y solo por mi rumbo. Creo que si voy al centro lo encontraría muy cambiado y hasta es posible que me pierda.

–Ni tanto. Las únicas novedades es que las autoridades han colocado macetas en algunas calles y han encintado los parques y otros sitios públicos.

–¿Con qué objeto?

–Las macetas, para que los empleados las rieguen; lo de los parques, para impedir que la gente se reúna a chismear, pues siempre terminan por criticar a las autoridades; a falta de parques, ahora lo hacen a través de las ingobernables redes sociales. 

–¿Algo más, Sigmund?

–¿Me puede dar fiada esta sesión?

–¡!

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