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Una pasajera muy especial visitó a Pancho

Por: Alejandra María Menéndez Cámara

Entre cantos y emoción, la imagen de Nuestra Madre Santísima de Guadalupe entró a casa de nuestro querido Pancho Cetina Medina para iluminarla con su presencia. Mi hermana Mónica, mi sobrina Ana y yo, junto con doña Gasparita, esposa de Pancho, entramos entonando el Himno Guadalupano. Todas nos conmovimos y el canto sólo se cortó cuando Mónica empezó a llorar; a ella le siguió doña Gasparita y luego Carla, la hija de ambos, mientras Pancho, con las manos juntas, lograba cantar pedacitos del himno, aunque esos pedacitos que alcanzaba a entonar le salían con su voz fuerte y linda de siempre. Así estuvimos cantando junto a él todo el Himno Guadalupano. Y Pancho, en recogimiento total, sintió un consuelo enorme con la mirada fija en Nuestra Madre Santísima en pleno Jueves Santo.

Esta visita fue muy hermosa, por todo lo que acabo de describir y porque también nos acompañó mi mamá. Desde el viaje anterior yo me había fijado que en el cuarto de Pancho no había ninguna imagen de Nuestra Madre Santísima, la Virgen María, bajo ninguna advocación. Cabe mencionar que Pancho y su familia tienen una especial devoción por nuestra Señora de Guadalupe. El caso es que, sin ponerme de acuerdo con Mónica, la noche anterior pensaba en cómo hacerle para llevarle a Pancho una imagen, pues tengo una muy linda en mi cuarto, pero también es verdad que me muero por ella y no quería dejarla ir.

El jueves, mientras hacía oración, mi hermana sintió la necesidad de llevarle a Pancho a Nuestra madre la Virgen Santísima de Guadalupe y, antes de hacer su contemplación, me preguntó si iríamos a Tekit. Le contesté que avisaría a Pancho. Le mandé un mensaje, pero me contestó que mejor no fuera: no se sentía nada bien y esperaba que lo comprendiera.

Sin embargo, Mónica estaba alucinada, feliz, disfrutando la idea de llevarle la preciosa visita a Pancho. La escuché tan contenta que no me atreví a desilusionarla.

Cuando “Mony” llegó y nos vio salir, hizo que mi mamá caminara alrededor de la camioneta para ver a la pasajera especial; en ese momento aproveché decirle que Pancho no nos recibiría, pero de cualquier modo iríamos para hablar con doña Gasparita.

Nos fuimos super entusiasmadas y cuando llegamos a Tekit nos bajamos con cautela y timidez.  La primera sonrisa preciosa que nos recibió fue la de Carla, hija de Pancho y que se casa la próxima semana. Ella se encontraba costurando los vestidos de sus damas, muy bonitos, hechos con las manos amorosas de la futura novia. Carla fue sumamente cálida y le pedimos avisara a su mamá. Gasparita se emocionó mucho al vernos; eso nos permitió estar ya cómodas y le dijimos que venía una visita muy importante a verlos: le pedimos permiso para ver a Pancho. Ella dijo que sí con la anuencia de él. Pancho había tenido una noche terrible; estuvo tosiendo muchísimo y eso le causó daños en la garganta.

El doctor había estado en la mañana y le explicó que tenía la garganta muy infectada (por eso no quería recibirme); él nos aceptó y me llevé de nuevo una impresión fuerte: lo vi sumamente desgastado. Gasparita me explicó que le habían dado un medicamento para que estuviera más tranquilo y pudiera descansar, ya que por la crisis de miedo no lograba relajarse. Finalmente, le preguntamos si podíamos traer la visita y nos dijo que sí, apenas moviendo la cabeza.

Nos fuimos al vehículo y entonces bajamos a Nuestra Madre Santísima de Guadalupe. Así empezamos a cantar, como ya he dicho antes. La verdad es que Pancho está viviendo un verdadero Getsemaní, pues tiene ahora la mascarilla de oxígeno colocada todo el tiempo en el sexto nivel. Si se le quiere bajar un poco para ayudar a sus pulmones, se desespera y siente que se ahoga. La fibrosis pulmonar, enfermedad degenerativa que padece desde 2019, es realmente muy dura. Uno tiene la sensación de estar dentro de una piscina ahogándose continuamente y apenas si puede sacar la cabeza para tomar aliento. Por esta razón, sobrevienen las continuas crisis de miedo.

El caso es que me salí de la habitación, mientras Mony estuvo un rato más con él. Mientras me encontraba platicando con doña Gasparita, pidiéndole que me contara la semana de Pancho, entró el hermano de este y que vive de la panadería. No lo dudé; le pedí que platicáramos.

Juan Ramón, cuarto hermano e inmediato superior a él, me platicó que Pancho como hermano es de diez, pues ha tratado siempre de mantener a la familia unida. Si algo sucede y se requiere el apoyo para alguno, todos cooperan con ese hermano caído. Pancho ha sido un pilar, base muy fuerte en la familia.

Para Juan Ramón ha sido muy dolorosa la enfermedad de Pancho. Él, personalmente, siente una impotencia total y frustración por no poder ayudarlo, para quitarle el miedo.

“Mi hermano es un ejemplo para cada uno de nosotros; como tío es muy cariñoso, buscando siempre dar consejo, uniendo a la familia, es muy cariñoso como hermano, como hijo con mi mamá, ha sido muy bueno”, dijo.

Juan Ramón también me platicó que pertenece, junto a su hijo, a un club de motociclistas: “Los Bikers” y que con ese grupo apoyan a Pancho. La familia de Juan Ramón, junto con su hija, esposa y mamá, hacen pan el cual venden muy bien. La familia Cetina es trabajadora, entre todos ayudan, pero no es suficiente, pues es una enfermedad que consume alrededor de 35 mil pesos mensuales. Por esta razón, una vez más pido que su corazón se toque y con lo que puedan ayudar: ayuden hoy a Pancho, mañana tal vez sea por ti. Pancho es un ciudadano precioso. Este es el número al que cualquiera de ustedes puede comunicarse para sumarse a esta ayuda: 9991-05-23-58.

Lo cierto es que antes de volver a trabajar a la panadería, pues estaban sacando barras de francés, Juan Ramón regresó con una bolsa llena del pan. Quería agradecernos la visita.

Finalmente, Gasparita me platicó que Pancho está muy apesadumbrado, pues el 10 de abril se casa Claudia y no podrá asistir. El doctor ya le sugirió que no se le presione más y así se hará. Claudia ya lo dispensó y le dará su bendición desde la hamaca antes de salir vestida de novia.

Les pido orar por nuestro Pancho y dar gracias por todo su maravilloso ser, gracias por su maravilloso tiempo, gracias por estar caminando junto a nosotros en el viacrucis de esta historia. Dios los bendiga a cada uno de ustedes.

(Les invito a buscar la entrevista que se le hizo el pasado 9 de octubre para que tengan el contexto de su historia y vayamos acompañándolo en su trayecto, gracias a cada uno de ustedes.)

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