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Los cristianos frente a la pandemia

Esta pandemia del Covid-19, a un año de instalarse entre nosotros, nos ha traído grandes enseñanzas:

1.- Que en dos milenios de vida cristiana, pensamos que este tipo de amenazas fue propio de la edad media. Que estos tiempos de luz, de ciencia, de alta tecnología, de grandes avances en todas las ciencias, esto solo podría suceder por un descuido en los laboratorios donde cultivan toda clase de virus y de bacterias con fines científicos. No podemos descartar el que también haya mentes perversas, desquiciadas y hasta dispuestas a ver sufrir a toda la humanidad y que desde esos lugares diseñen guerras bacteriológicas. También es muy probable que, por un pequeño descuido o una falla humana, este virus se les haya salido de control. Sea lo que sea, el hecho real es que nos estamos enfrentando a un enemigo tremendamente mortal, que a un año de haber traspasado todas las fronteras ha diezmado a nuestra humanidad.

2.- Que ante este virus tan pequeño e imperceptible a nuestros ojos, exhibió nuestra vulnerabilidad, su gran potencia y su tremenda expansividad ya que abarcó a todo nuestro planeta, demostrándonos con ello que las diferentes razas nos convertimos en “UN NOSOTROS.” Sin las crisis se ven muy marcadas las diferencias económicas, sociales, raciales y culturales. Gracias a esta crisis del Covit-19, nos quedó muy en claro que nos urge ser MÁS ESPIRITUALES para tener sabiduría, fe, esperanza, fortaleza y amor a la vida y así poder someter a todo enemigo bajo nuestro control.

3.- Esta pandemia nos trajo INCERTIDUMBRE sobre nuestro tradicional modo de vivir y convivir. Tal vez comenzamos a reinventar nuestras nuevas normas sociales, a interactuar en las redes sociales, a ver cómo las nuevas tecnologías nos van a reemplazar por robots y la inteligencia artificial; las actuales fábricas van a ser sustituidas por moderna maquinaria y se nos presentará una tremenda crisis laboral. Gracias a Dios, nuestro talento e ingenio nos ubicará en nuevas profesiones y en nuevas técnicas que nos llevará a solucionar todo problema laboral.

¿Cuál sería nuestra actitud ante lo que está por venir?

Perdón por insistir. La actitud es la que nos indica si estamos bien o no; si estamos en lo correcto o equivocados. De la Actitud ante el nuevo despertar que se nos presente, es lo que va a determinar nuestro éxito o nuestro fracaso. Una actitud auténticamente positiva emana de una vida espiritual profunda. Estamos por experimentar el cambio de LA RELIGIOSIDAD A LO ESPIRITUAL; DE LA INCETIDUMBRE A LA CERTEZA; DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA; DE LOS VALORES MATERIALES A LOS VALORES INMATERIALES.

Las mismas religiones van a sufrir un tremendo cambio, porque la religiosidad va a ser sustituida por un profundo despertar del espíritu que nos va a preparar para nuestra última etapa de la historia: LA PARUSÍA, o sea la 2ª y última aparición de Cristo para que se cumpla lo que el Espíritu Santo dijo: “HE AQUI, VIENE CON LAS NUBES y todo ojo le verá, aun los que le traspasaron; y todas las tribus de la tierra harán lamentación por Él; sí. Amén.” (Apocalipsis 1: 7). Este despertar espiritual profundo va a multiplicar a los heraldos del Evangelio de salvación, para que nadie se justifique y alegue que no se tuvo la oportunidad de oír el Divino Mensaje de Salvación, que nos hace trascender de lo material a lo espiritual; de la creatura solitaria a la creatura acompañada de Dios y en comunión con Él, provocando el final de la historia. Es justo este acontecimiento que nos brinda la oportunidad en grande de lograr ese anhelado despertar a la vida del espíritu. Así se cumplirá lo que predijo el Señor: “Y este Evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin.” (San Mateo 24: 14).

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