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Como en Amsterdam

Con el concepto que da título a este trabajo, la autoridad gubernamental de Yucatán, quiso y quiere dar sentido justificativo a la colocación de inicuos maceteros, el cierre de calles del centro de Mérida de gran demanda vehicular; convertir el paseo Montejo en calles-embudo, la construcción de varios kilómetros de ciclovía y algunas mocedades más, que deben haber coincidido con el gusto del gobernador por el gasto-ganancia del presupuesto estatal.

En esa idea de transformar la imagen urbana de nuestro centro histórico, debe estar involucrado el gusto de algún asesor nostálgico de alguna experiencia vivida en Europa, lo cual lo debe hacer sentir un “primermundista” y “experto en el paisaje urbano”.

Decir que Mérida se puede comparar con cualquier capital del mundo es un argumento que deleita el ego de los yucatecos. Y con esto, se justifican las peores barbaridades.

Cuando se pusieron los maceteros en algunas calles muy importantes del centro histórico, se comenzó a transmitir en las redes sociales un video promocional en el cual se mostraban imágenes de algunas calles de la ciudad de Ámsterdam y sus espacios urbanos adecuados a las necesidades y seguridad de la gran cantidad de ciclistas que transitan en esa capital europea. Y se decía que Mérida tiene, como Ámsterdam, una enorme cantidad de usuarios de la bicicleta. Después, se podía ver unas imágenes de la calle 60 y sus alrededores. Finalizando aquellas, aparecía un texto con la leyenda: “Como Ámsterdam”.

Lo primero que vino a mi mente fue ¿y los canales con sus puentes y barcazas, y las anchurosas calles con mesas, sillas y zonas de retozo popular? ¿Y los árboles a la rivera de los canales, donde los encuentro aquí en Mérida, con sus tristes y flacuchas calles; dónde puedo encontrar un palacio del rey o una central station?

Es para reírse hasta la depresión, por esa comparación oficial de “Como Ámsterdam”.

Para no dejar la cosa ahí, me metí a caminar virtualmente la calle Zeedijk, la Damrak hasta la plaza Dam y la calle Nes, pertenecientes a la ciudad aludida. El primer asunto notable de esos sitios es que parecen serlo de adultos mayores, quienes encuentran bancas, sillas, sombrillas, escarpas y parquecitos para sentarse y hacer la tertulia. Me gustaría ver que en la “Rejoda”, perdón, La Recova, los viandantes puedan sentarse en algún espacio de ese restaurante que ocupa, con mucho, el espacio público, sin ser retirados o sacados a insultos. Después de esa comparación, queda clarísimo que “somos como Ámsterdam”.

Los miles de bicicletas de Ámsterdam, no se ven transitando en las calles. Se ven atadas a árboles, en muelles para ellas o tiradas en algún lugar. ¿Qué nos indican estas imágenes? Que ese vehículo va de un hogar al trabajo y viceversa. Nada de biciruta dominical, de diversión o esparcimiento. La bicicleta es un medio de transporte y punto.

Lo verdaderamente moderno, por tolerante y respetuoso de esa ciudad, son la existencia del Verus Tempel Sexmuseum o el Hash Marihuana & Hemp museum. Esos temas museísticos, nunca se les ocurriría a los consejeros y asesores vilistas, proponerlos para nuestra ciudad. Esas propuestas, sí serían de primer orden y acorde con las grandes capitales europeas.

En fin. La verdad, Mérida solo se parece a Mérida. Lo demás, son huiradas o chayadas de parte de quienes creen que copiando modelos urbanos extranjeros nos hacen el alto favor de darnos una imagen inexistente de nosotros mismos.

En otras palabras: ¡Dejen a Mérida en paz!

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