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México perdió 68,423 hectáreas de selva tropical primaria

Global Forest Watch y la Universidad de Maryland señalaron que el país volvió a estar entre los 10 principales con pérdida de bosques primarios en 2020, con un incremento del 3.24% con respecto al 2019.

CAMPECHE, Cam. 31 de marzo del 2021.- En el año 2020, México volvió a ubicarse entre los 10 principales países con pérdida de bosques primarios en 2020, con 68 mil 423 hectáreas de selva tropical, revelaron la plataforma Global Forest Watch y la Universidad de Maryland.

Esta superficie de bosques tropicales perdidos representa un incremento de dos mil 423 hectáreas, 3.54 por ciento más con respecto al 2019, cuando se reportaron 66 mil hectáreas perdidas, principalmente por la deforestación, la tala ilegal y el crecimiento de la frontera agrícola.

Los 10 principales países tropicales con la mayor cantidad de bosques primarios perdidos en 2020 son Brasil, con un millón 704 mil 90 hectáreas; República Democrática del Congo, con 490 mil 613 hectáreas; Bolivia, con 276 mil 883 hectáreas; Indonesia, con 270 mil 57 hectáreas; Perú, con 190 mil 199 hectáreas; Colombia, con 166 mil 485 hectáreas; Camerún, con 100 mil 295 hectáreas, Laos, con 82 mil 240 hectáreas; Malasia, con 72 mil 997 hectáreas, y cierra la lista México.

Mikaela Weisse y Elizabeth Goldman publicaron en Global Forest Review un artículo con el título “La destrucción de la selva tropical primaria aumentó un 12 por ciento de 2019 a 2020”, en el que señalaron que “como en años anteriores, la deforestación impulsada por los productos básicos fue la principal causa de pérdida de cobertura arbórea (tanto en bosques primarios, como secundarios) en América Latina y el sudeste asiático, mientras que agricultura migratoria domina en África tropical”.

Además, indicaron, “los incendios y otros impactos relacionados con el clima continuaron desempeñando un papel importante, tanto en los trópicos, como más allá”.

Expusieron que “si bien las cifras de deforestación mundial son preocupantes, el progreso en el sudeste asiático ofrece un punto brillante”.

“La tasa de pérdida de bosques primarios de Indonesia disminuyó por cuarto año consecutivo en 2020, siendo uno de los pocos países que lo ha hecho. Indonesia también salió de los tres países con mayor pérdida de bosques primarios por primera vez desde que comenzó nuestro registro”, aseveraron.

También resaltaron que en contraste, “Brasil encabezó una vez más la lista de pérdida anual de bosques primarios, con una pérdida total de 1.7 millones de hectáreas en 2020, más de tres veces el siguiente país más alto. La pérdida de bosques primarios en Brasil aumentó un 25 por ciento en 2020, en comparación con el año anterior”.

“En otras partes de América del Sur, a los bosques no les ha ido mucho mejor. Bolivia, Colombia y Perú registran altos niveles de pérdida forestal”, agregaron.

Abundaron que las tasas de pérdida de bosques primarios en Gabón, la República del Congo, la República Centroafricana y Guinea Ecuatorial han fluctuado en los últimos años, pero la pérdida aumentó drásticamente en Camerún, casi duplicándose en 2020, en comparación con 2019. Este aumento se debió principalmente a la pequeña escala agricultura migratoria en la parte sur del país.

“La República Democrática del Congo (RDC) perdió 490 mil hectáreas de bosque primario en 2020, la segunda cantidad más alta de cualquier país después de Brasil. Como en años anteriores, la mayor parte de la pérdida de bosques sigue siendo causada por la expansión de la agricultura migratoria en pequeña escala y la demanda de dendroenergía, incluida la producción de carbón vegetal”, añadieron.

Aseveraron que “además de la pérdida causada principalmente por el hombre en los países mencionados anteriormente, los bosques también enfrentaron una multitud de perturbaciones relacionadas con el clima en 2020, tanto en los bosques tropicales primarios húmedos, como en otras cubiertas arbóreas”.

“Los incendios, alimentados por las sequías regionales, han provocado picos de pérdidas en lugares tan diversos como el Pantanal brasileño, Bolivia, Australia y Rusia”, mencionaron.

“Mientras tanto, los daños causados ​​por tormentas e insectos aumentaron la pérdida de cobertura de árboles en América Central y Europa Central, respectivamente”, comentaron.

“Estas dinámicas subrayan la relación bilateral entre los bosques y el cambio climático: los bosques no solo afectan el clima al absorber carbono cuando crecen y lo emiten cuando se talan, sino que también pueden enfrentar impactos directos como resultado de los cambios en los patrones de temperatura y precipitación”, apuntaron.

Advirtieron, finalmente, que “los nuevos datos dejan en claro que seguimos perdiendo bosques a un ritmo asombroso y que se incumplieron muchos objetivos relacionados con los bosques con las fechas límite de 2020”.

“La situación es cada vez más urgente: los efectos del cambio climático ya se están sintiendo, innumerables especies se están perdiendo a causa de la crisis de extinción y la tala de bosques vinculada al acaparamiento de tierras está teniendo impactos irreversibles en los derechos, los medios de vida y el patrimonio cultural de numerosos pueblos de los bosques”, explicaron.

“Indonesia y Malasia brindan razones para el optimismo, pero la situación en Brasil y en otros lugares muestra que las altas tasas de deforestación pueden regresar si no se mantienen los esfuerzos de protección forestal. Las iniciativas para reconstruir las economías después de la pandemia del coronavirus ofrecen una oportunidad para reinventar las políticas y las economías de una manera que proteja los bosques antes de que sea demasiado tarde”, subrayaron.

Consulta aquí la información completa de Global Forest Watch:

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