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Los privilegiados en la pandemia

–¿Escolástico, ya te vacunaste contra el Covid 19?

–Todavía no, Suetonio.

–¿Por qué no? ¿Acaso formas parte del movimiento anti-vacuna conformado por personas que creen a pies juntillas en teorías de la conspiración?

–No, Dios me libre.

–¿Entonces?

–Por la sencilla razón de que resido en Mérida, ciudad que, según Mauricio y Renán, está a la altura de las grandes capitales del planeta, pero que no ha recibido hasta el día de hoy una sola dosis para sus residentes, pese a las reiteradas solicitudes de ambos, según aseguran.

–Pues hasta donde sé Mérida solo está a escasos 10 metros sobre el nivel medio del mar. También me consta que, aunque aún no le toca al municipio, muchos meridanos ya se han vacunado porque aprovecharon las primeras semanas, cuando todo era un caos, para viajar a toda prisa al interior del Estado a fin de protegerse contra esta temible enfermedad. También vino gente de los estados vecinos, sobre todo de Quintana Roo.

–Sí, eso es cierto. Pero yo y mi familia vamos a esperar hasta que comience la vacunación aquí. Ya tenemos nuestros folios de registro ante la Secretaría de Salud.

–La distribución de la vacuna por parte del gobierno federal en Yucatán le parece “arbitraria” y hasta “electorera” al alcalde Barrera Concha, según dijo en una reciente entrevista radiofónica.

–Sí, el munícipe intentó mostrarse “preocupado” por la salud de los meridanos, una “prioridad” de su administración, según dice, pero en realidad quedó como un despistado.

–¿A ver, por qué dices eso, Escolástico?

–Porque, por ejemplo, dijo que no entendía por qué el biológico se aplicaba primero en municipios del interior del Estado y no en Mérida. ¿Lo puedes creer?

–¡Qué bárbaro! Todos los medios difundieron en su oportunidad, que, cuando arrancara la vacunación, el Gobierno de México daría prioridad a los municipios donde hay precariedad o de plano no existe infraestructura hospitalaria, que no es el caso de Mérida, aunque tampoco podemos decir que aquí estamos en Jauja en este renglón fundamental.

–Así es, pero el alcalde aparentemente no se dio por enterado o bien quiso sacar raja política del asunto, lo que para mí es evidente.

–¿Qué más dijo?

–Que le resultaba “extraño” el proceder del gobierno federal, sobre todo porque en Mérida reside más del 50 por ciento de la población en edad vulnerable. Y también lamentó que no se tome en cuenta los ofrecimientos de la comuna, que tiene personal suficiente como para aportar a la causa y agilizar las jornadas de vacunación, si bien inmediatamente precisó que “no era responsabilidad directa” del ayuntamiento hacerlo.

–¡La canción preferida de Vila! Menos mal que el gobernador va a los municipios a “supervisar” lo que hacen los Siervos de la Nación, aunque también ha recalcado que la vacunación tampoco es “responsabilidad directa del Estado”. Entonces, ¿para qué va a las cabeceras? Para salir en la foto, supongo.

–Sí, también es cierto. Por otra parte, me pregunto qué harán las autoridades federales con las vacunas que, con toda seguridad, sobrarán en Yucatán y en otras entidades.

–¿Cómo que sobrarán, Escolástico? Ya te pareces a Renán en eso de andar de despistado. ¡Hay escasez mundial de vacunas! México, aunque a paso de tortuga, ha conseguido algunos millones de dosis, mientras que otros países están en cero; sin embargo, para inmunizar a toda la población seguramente pasarán muchos meses y en ese ínterin muchos más perderán la vida. Tan solo Yucatán ya rebasó la cifra de 3,340 muertos.

–Coincido en que esa estadística es aterradora, pero no estás tomando en cuenta un hecho notable, Suetonio.

–¿Qué cosa, Escolástico, si se puede saber?

–Los mexicanos pudientes, que suman miles y que han volado y siguen volando a los EE.UU. para vacunarse contra el Covid 19. Hay algunas familias privilegiadas, entre las que obviamente figuran muchos políticos y políticas, que incluso se alistan para recibir la segunda dosis, sobre todo ahora que se habla de una cuarta oleada de casos en el mundo, que se sospecha es más letal que las tres primeras.

–¿De verdad? ¡Dichosos ellos! Para que veas que cuando se escucha o se lee que esta pandemia ha golpeado a todos los sectores sociales por igual, siempre hay que buscar los asegunes. Como suele suceder en esta y muchas otras naciones, los menos favorecidos económicamente son los que más sufren las consecuencias de las calamidades que azotan cíclicamente a la humanidad.

–¿Y tú, Suetonio, no piensas ir a EE.UU.?

–¿Yo?  ¡Vacilas, Escolástico, ni a visa llego!

–Pues estamos igual.

Los dos amigos se despidieron con un ceremonioso saludo oriental (inclinación de cabeza) y partieron cada uno a su cantón para esperar su respectiva dosis de vacuna. Mientras lo hacían, pasaron sobre sus cabezas dos aviones a chorro con destino a Florida y Texas, los sitios preferidos de los yucatecos aficionados al shopping y, de refilón, para vacunarse en el primer mundo.

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