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El nombramiento de mi hijo ha sido una bendición, dice la madre del Padre Fermín Sosa Rodríguez

“¡Voy a llorar de emoción!”. “¡Esa noticia es una bendición de Dios!”, dijo doña Norma Rodríguez de Sosa, madre del sacerdote Fermín Emilio Sosa Rodríguez, apenas nombrado hace unas horas por el Papa Francisco como arzobispo y nuncio apostólico en Papúa Nueva Guinea.

No obstante, doña Norma recobra el aliento y explica que la noticia “nos asustó un poco, pues se trata de una responsabilidad mayor. La verdad es que estábamos pendientes, ya mi hijo nos había comentado sobre esta posibilidad”.

Entrevistada vía telefónica, dice que el padre Fermín es un orgulloso yucateco, un izamaleño de nacimiento: “Mi hijo nació a los pies de María Inmaculada, porque vivimos a la vuelta de la parroquia.  Ella siempre nos ha protegido”.

Doña Norma está casada desde hace 56 años con el ingeniero Alfonso Sosa López, “aunque tenemos 64 años de conocernos”. De su unión nacieron Alfonso, Walter, Fermín, Alejandrina y Juan José.

En otro momento de la conversación, doña Norma recordó que desde niño el ahora padre Fermín manifestó su vocación. “Siempre estuvo cercano a la Iglesia, a María Inmaculada, a las cosas de Dios. Con su amigo Javier Erosa formó algunos grupos apostólicos y un día, cuando cumplió 20 años, me dijo que se iría al Seminario”.

-Veo en mi hijo muchas virtudes, pero sobre todo sus buenos sentimientos y la educación que le dimos en casa y que lleva con orgullo. En general, mis hijos son bien educados, amables y responsables -apuntó.

 Por último, doña Norma recomendó a los padres de familia que cuando sus hijos sientan el llamado de Dios, “cuando les digan que quieren entrar al seminario, que los apoyen y los dejen ser; ya más adelante Dios decidirá si los llama para estar en la Iglesia. Lo de mi hijo ha sido una bendición de Dios”.

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