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La disputa del santísimo papadzul

En días pasados, por las redes sociales, se dio lugar una feroz disputa por la paternidad y origen etimológico de uno de los guisos más emblemáticos de nuestro estado, los PAPAZULES o PAPADZULES. Tuve la osadía de intervenir en la controversia e incluso citar un artículo escrito hace unos años, me llovieron feroces descalificaciones, y una que otra ofensa. Los mayistas saltaron a la palestra e hicieron todo un panegírico sobre la etimología de la palabra. Me admira la facilidad para encontrar una raíz maya hasta en el nombre de los ríos de China. Lo cierto es que, todo fue bordar en el vacío, pues nadie ofreció una sola prueba documental sobre el asunto, todo fue conjeturas. Pero en medio de todo esto, hay una verdad innegable y real, actualmente, una inmensa mayoría de la gente de la Península de Yucatán, llama al guiso: PAPADZULES.

Me queda el consuelo de poseer una prueba documental del asunto, la “Guía y Recetario de Cocina para las Amas de Casa” publicado en 1867, y fundamentado en tres recetarios manuscritos del S. XVIII. En todos estos documentos el multicitado guiso aparece registrado como: PAPA AZUL. Pero todos estos enredos y discusiones bizantinas no han lugar. Está de por medio la prueba contundente de la difusión y uso actual de la palabra, y esta es, indudablemente: PAPADZUL. Así lo ha decidido la gente de la Península de Yucatán con su habla diaria, con su uso cotidiano, y eso vale más que mi prueba documental y todos los silogismos y diacronías de la lengua esgrimidas por los distinguidos y muy respetados mayistas; dicho esto con el mayor respeto, y no tiene ningún sentido peyorativo ni descalificación alguna. Los mayistas que intervinieron en la lamentable disputa, son gente que tengo en muy alta estima y cuya opinión merece todo mi respeto. No así una cantante que, a priori, me enjaretó un total desconocimiento de la lengua maya. No importa que por años hubiera sido miembro del Seminario de Cultura Maya de la Liga de Acción Social, y haber llevado esta cátedra por muchos lugares del mundo. No sé nada de maya, ya lo dijo ella y punto.

En cuanto al conocimiento sobre la evolución y desarrollo de la lengua, pues si me siento capacitado para opinar. El estudio del proceso de evolución de las lenguas, es un estudio que me ha apasionado por mucho tiempo, y creo que, algo sé al respecto. En 1992, tuve una muy ilustrativa experiencia, fui recibido en junta de trabajo en el Consejo de Gobierno de la Real Academia de la Lengua Española, por su entonces director y primer secretario, Drs. Fernando Lázaro Carreter y Rafael Acevedo Ballester. En esa memorable jornada, Don Fernando Lázaro me explicó: “La misión de la RAE, no es crear la lengua, eso lo hace el pueblo con su habla diaria. La RAE, se reúne periódicamente en sesión plenaria, analiza el uso de la lengua por la gente, y cuando algo ha alcanzado el 80% de difusión, se incorpora a la lengua en forma oficial”. Posteriormente, algunos años después, en 2010, estuve de nuevo en la dirección de la RAE, ahora con su director, Dr. Víctor García de la Concha. El Dr. García de la Concha, fue un director que vino a revolucionar muchas tradiciones en esta antigua y prestigiada institución. Por primera vez, el Dr. García, abrió a las veintidós academias de todos los países hispanohablantes, la facultad de emitir una nueva Gramática de la Lengua Española.

El Prof. Ariel Aviles Marín, recibido en junta de trabajo en el Consejo de Gobierno de la Real Academia de la Lengua Española, por su entonces director y primer secretario, Drs. Fernando Lázaro Carreter y Rafael Acevedo Ballester. (1992) Fotos Salvador Peña L.
El Prof. Ariel Aviles Marín de nuevo en la dirección de la RAE, ahora con su director, Dr. Víctor García de la Concha (1992) Fotos Salvador Peña L.

Los planes del Dr. García de la Concha se fueron llevando a cabo puntualmente. En febrero de 2010, se llevó a cabo la sesión plenaria de las veintidós academias de la lengua española, en la ciudad de Santiago de Chile, pero las conclusiones se vieron interrumpidas por el terrible terremoto del 27 de febrero de ese año. La presentación de la nueva gramática hubo de ser aplazada para noviembre de ese año, y se hizo en el marco de la FIL de Guadalajara. Por vez primera, la gramática del español estaba actualizada con el concurso de todos los países de habla hispana del mundo, y esto es un mérito indiscutible del Dr. Víctor García de la Concha, lo cual le valió ser nombrado director honorario perpetuo de la RAE. Toda palabra, de cualquier lengua, tiene una historia individual; a este proceso se le llama Diacronía de la Lengua. El idioma español, por tener su raíz en el latín clásico que llevaron a la Península Ibérica los soldados de las legiones romanas  de Julio César, se le llama a este proceso: ROMANCEAMIENTO, y es posible seguir los cambios que ha sufrido una palabra a través del tiempo. En el romanciamiento, se conocen cuatro etapas o momentos: Latín Clásico, Latín Vulgar, Romance y, finalmente, Español.

Así, podemos seguir este proceso palabra por palabra. Por ejemplo, la palabra del latín clásico: SUCUM. Lo primero que le sucede es perder su M final, por no ser consonante final en el español. Al quedar sin el apoyo de la M, la U, se sonoriza en su correspondiente vocal fuerte O. La palabra pasa al latín vulgar como: SUCO. En el romance, la letra S se sonoriza en J y llega como: JUCO. Llega a España la invasión Árabe, y ésta influye nuevamente en la palabra, y la C se sonoriza en su correspondiente gutural G. Así la palabra llega al español como: JUGO. De ahí que digamos: Un suculento bistec, por decir, un bistec jugoso. La diacronía es una ciencia precisa y con reglas, y en el caso del español, el proceso de romanceamiento también las tiene. Así, existe también el asimilamiento, como en PEDIS UNGULAM, que llega al español como: PEZUÑA. También sucede con CÉSAR AUGUSTO, que engendra la palabra: ZARAGOZA. Todos estos antecedentes me llevan a pensar que es totalmente lógico y posible que, un guiso conocido en el S. XVIII como PAPA AZUL, haya asimilado su nombre en PAPAZUL, es tan sólo un proceso fonético natural.

Sin embargo, llego a una conclusión más determinante. Dado que, la enorme mayoría de los hablantes de la Península de Yucatán, en la actualidad llaman al guiso PAPADZUL, habrá que admitir sin duda ninguna que, así como los romanos dejan su influencia en la Península Ibérica para engendrar el Español, así, esta lengua en nuestros lares adquiere lo que en lingüística se llama ABSTRATO, y la convivencia con la lengua maya hace su efecto en la palabra y sufre un nuevo cambio y el habla de la gente la ha convertido en: PAPADZUL, y así debe respetarse. Opera y es totalmente válida la enseñanza de Don Fernando Lázaro Carreter: “La misión de la academia, no es crear la lengua, eso lo hace el pueblo con su habla diaria”. Así que, la gente dice: PAPADUZL, pues PAPADUZL es.

Además, que importa si es PAPAZUL o PAPADZUL, el caso es que, este es un guiso emblemático mestizo y nuestro, y sea como fuere conocido por propios y extraños, los PAPADZULES son deliciosos, son una tradición y un profundo orgullo de todos los yucatecos.

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