Cultura

¡Olé Alberto!

Muy temprano miraba en la televisión “la mañanera”, conferencia de prensa diaria del presidente constitucional de México Andrés Manuel López Obrador. Ese día se encontraba como invitado a la misma el primer mandatario de argentina Alberto Fernández. Todo transcurría como esperaba: diplomáticos saludos del uno para el otro. Se recordó la horrenda represión que sufrió ese país durante la dictadura militar, mucho mas brutal que la de Pinochet en Chile o la del genocida japones Alberto Fujimori en Perú. Argentina supero con creces la cuota de muertos de aquel par de asesinos.

En su momento AMLO se refirió a los diarios ataques que la prensa conservadora insultos incluidos le dedica todos los días. Mencionó a Héctor Aguilar Camín, un chetumaleño que aborrece a los yucatecos (en una charla televisiva con Pablo Hiriart otro individuo sumido y en la miasma escatológica como Aguilar Camín); éste a pregunta de como se les nombraba a los habitantes de Mérida, el chetumaleño respondió afeminando la voz y quebrando una de sus manitas, que: “¡cuidado ahí son muy delicaditos dijo amirconando aun mas la voz”!, el señor presidente de la Argentina respondió que él así mismo recibía periódicos ataques de los periódicos e intelectuales de su país. Al que encontró sumamente endeudado vía FMI para favorecer la candidatura del señor Macri, y al hablar de liderazgos se refirió muy elogiadamente a Andrés Manuel y otros presidentes. Palabras mas palabras menos expreso que era valiente. Predica con el ejemplo, que, aunque esto no es lo único que influencia a la gente si no que ES LO ÚNICO ya que un presidente cobarde es lo más peligroso del mundo. Sus acciones crean un legado que inspira a otros a soñar más. Si eres un hombre, así como lo es él, una fantasía única y propia, se convierte en un millón de realidades. Es capaz de debatir alguna falacia y ofrecer una solución que todos pueden entender,

-para entonces ya no hablaba el diplomático, hablaba el hombre político sincero, y Fernández continuó… :

Un líder es un repartidor de enseñanzas y llegado el momento adecuado, el pueblo tiende a ser heroico. Y es que, ante los conservadores, es fuerte, pero no rudo, amable, pero no débil, atrevido, pero no abusivo, considerado, pero no flojo, humilde, pero no tímido, orgullos, pero no arrogante, tiene buen humor, pero no es tonto.

Y para rematar el presidente de Argentina terminó con los siguiente: “no lo quería decir, pero lo voy a decir: ¡Andrés Manuel López Obrador es el primer presidente honesto que tiene México!”.

Parafraseando el dicho taurino de: lo bien dicho es lo bien rematado. ¡olé señor Alberto Fernández!

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