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Cosas chuscas ocurridas a ciertos personajes

En ameno librito “Tipos pintorescos” de los hermanos Romeo y Rubén Frías Bobadilla (aparecido en 1964) nos encontramos con un número de estos curiosos individuos todos ellos miembros de la sociedad progreseña y creo que, hoy, ya muchos fallecidos.

Un hombre-orquesta

Nos llama la atención la singular existencia de Panchito Cicero, un verdadero hombre-orquesta (o como se dice en la actualidad, un “mil-usos”): oficinista, torero, manager de boxeadores, árbitro, empresario, ariete de teatro, maestro de ceremonia, orador.. iqué se yo! Los autores del 1 librito cuenten que como torero (matador más bien cierta vez un bicho bien puesto estaba listo para recibir la estocada de Panchito. iY qué estocada: Pareció algo perfecto y el animal se mostraba moribundo y n poco se desplomaba en la arena. Nuestro matador estaba feliz y ya gozaba de las orejas, rabo y todo lo demás que le correspondía por su espectacular actuación… Pero he aquí que cuan do me entretenido se andaba saludando al público enfebrecido, el dichoso bicho “se levanta con la espada prendida en un costado dando la apariencia de un cadete militar… El escándalo fue mayúsculo.

“Otra vez Cicerito a la hora de la verdad, en lugar de meter la espada de en el lomo del buey, éste hace un movimiento brusco hacia a un lado y el matador eleva el acero en la arena…” Imagínese: había “matado” a la arena en vez del bicho…

Un gallito rojo” rendidor de pulso…

No era “gallito” ni progreseño pero se había establecido en ese bello puerto Adalberto Reyes Ortiz (a) el “gallito rojo“. Su fijación estribaba en retar a todo el mundo a “las vencidas” a “rendir pulso” como preferimos por acá. Se le veía frecuentar el mercado “rindiendo pulso con todo el mundo; su punto es romper les mesas a puñetazos, “debilidad” en la que le siguen la corriente los locatarios, pues aparte de que sus impactos son inofensivos, el tipo goza de lo lindo cuando lo ‘cultivan”. (Era un “cultivado”, pues, cuyo estudio acaso interese a Conrado Roche). Cierto día el famoso “gallito” recibió el “reto” de uno de sus biógrafos Hnos. Fring Bobadilla, a lo que aquél contestó: “¿Quieres además que yo pague tu entierro?”

Estaba cargado pero no lo aparentaba…

“Cargado”, pero de dinero, este “Chito” Caamal, otro de los personajes pintorescos del puerto. Lo de veras calificaban de extraordinario trabajador y/tuvo mucho dinero. Que una vez se introdujo a una agencia de automóviles nuevos Vestido en faches y con alpargatas. Se anduvo paseando por ahí, ante el paso de los vendedores, que ignoraban que estaba “cargado”. “Chito” también preguntaba por el precio de los vehículos. Como también vendían camiones cargueros y “Chito” recuerda de uno, se detuvo cerca del uso que le gustó:”Oiga Entonces -exclamó “Chito”- quiero llevarme este camión” Pase todos los que le rodeaban sólo le dieron por respuesta una sonora carcajada. Pero un agente de ventas se atrevió a preguntarle, en forma de burla: ¿Y en cuántas manualidades lo vea a pagar? “Pues de una vez -respondió “Chito”- que aquí traigo le lana” y ante la sorpresa general comenzó a vaciar su morral del que salieron “muchos miles de pesos para pagar el contado el camión”.

Viajaba e México en avión descalzo

Cuando lo hacía en barco, Chito viajaba sin zapatos y así arribaba a su destino. Pero las cosas cambiaban un poco cuando viajaba por avión, pues usaba de alpargatas chillonas ¿Su vestimenta? Un simple pantalón (a veces vaquero) con guayabera blanca. Dicen que la primera vez que en el aeropuerto de percato e de la magnitud del entonces enorme tetramotor de la Mexicana de Aviación por poco le da un infarto y ya no quería volar…

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