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Hipócrates ante el coronavirus

Un cuerpo sano se encuentra lejos de cualquier enfermedad o de adquirirla. Para conseguir tal condición humana, solo basta tener cuidado extremo con la alimentación, sin que ello signifique sacrificar sabores deliciosos al paladar o excluir placeres en la degustación de comida. La salud está asociada al tipo y calidad de comida consumida y esto último tiene asociación con la alimentación vegetariana, y de ella se piensa que no tiene las delicias de un manjar carnívoro. Nada más equivocado que tal apreciación o idea. Un mole poblano de pera y manzana es infinitamente más sabroso que el de puerco o pollo o res. El queso relleno de carne de soya, con su col de papa y leche de almendra es tan delicioso como un queso relleno carnívoro. Y ni que decir del frijol con puerco de tartaletas de soya, con su arroz negro y su aguacatito Hass.

Pero esa tesis alimentaria viene de la Grecia clásica. Concretamente de Hipócrates, el padre de la medicina, quien dijo “Que tu alimento sea tu medicina, y que tu medicina sea tu alimento”. ¿Por qué recupera la salud un enfermo internado en una clínica? Aparte del tratamiento médico al que es sometido, también es atribuible tal cosa, a la dieta a que contribuye en su recuperación, consistente en papaya, jugo de naranja o manzana, gelatina o avena cocida. Al excluir refrescos embotellados de cola y comida industrializada, los males se alejan y solo regresan cuando el enfermo reutiliza sus costumbres de alimentarse con comida chatarra.

En esa vertiente, en casa, mi mamá nos decía a sus nueve hijos, “hay que comer mucho frijol porque es puro hierro y eso es necesario para la sangre. Igual que las lentejas y los garbanzos”. Comidas a base de esos granos formaron parte de nuestra dieta infantil y hasta la juvenil. Pero mamá iba más allá y nos obligaba a la siesta, porque aseguraba que “el sueño también es alimento”.

En estos tiempos de pandemia, en España, algunas socialités como Carmen Lomana, ante la desesperación por tanta muerte e infectados por el Corona Virus- 19, se dieron a la tarea de aconsejar a la sociedad española de alimentarse a base de comida muy natural. La señora Lomana abrió un canal en You Tube para mostrar sus alimentos diarios a base de ensaladas de frutas, verduras, trufas, espárragos y unas sopas super nutritivas. La carne se incluye en sus menús, pero de manera espaciada. Eso, lo estuve sugiriendo en el face desde el inicio de la pandemia. Era una forma de fortalecer el sistema inmunológico, pero nuestros conciudadanos son muy desinteresados en esos temas. Les es imprescindible la cochinita pibil en tacos o tortas con su litro extragrande de refrescos de Cola.

Ni un político, ni un partido, nadie de la sociedad propuso un plan alimenticio para sobrellevar los efectos del virus del 2020. Se olvidaron que la comida árabe o la china son muy saludables por contener alimentos naturales de gran valor nutricional. Mucho de la comida mexicana tradicional también tiene esa peculiaridad.

Si los gobernantes hubieran convencido a la sociedad de consumir jugos de cítricos hechos en casa y asumir comidas a base de vegetales, frutas y hortalizas, quizá el drama de las cadenas de oraciones por enfermos intubados, no hubiera sido tema diario en las redes sociales.

O sea, era volver temporalmente a la doctrina hipocrática.

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