Sororidad

Despenalización del aborto en Quintana Roo. Los mitos

Parte III

Cancún, Q. Roo, 19 de febrero.- Que el aborto causa cáncer de mamá e infertilidad; que afecta gravemente la salud mental de las mujeres, induciéndolas al suicidio o al uso de drogas, son algunos de los argumentos médicos, utilizados para desalentar la despenalización del embarazo.

La médica gineco-obstetra, Raffaela Schiavón Ermani, les llama mitos y asegura que se trata de ideas difundidas por la pseudo ciencia o “mala ciencia”, para sembrar miedo en las mujeres y dudas entre las y los tomadores de decisiones, que tienen a cargo, por ejemplo, legislar para evitar la criminalización del derecho a decidir.

Del otro lado, la psicóloga, Laura Adriana Vidal Lezama, afirma que, luego de practicado un aborto, las mujeres tienen consecuencias emocionales, tempranas o posteriores, reconocidas en manuales de antaño, que clasifican los trastornos mentales.

“Hay un sufrimiento en las mujeres. Habrá quienes entren en un sistema de negación, pero eso no significa que no exista. Hay un trastorno del ánimo; las mujeres, después de abortar, caen en depresión ligera o profunda y presentan estrés postraumático, como parte del Síndrome Post Aborto.

“Hay un sentimiento de culpa posterior, no por el aborto, sino por la conciencia ante la pérdida de un bebé”, aseguró Vidal Lezama, al coincidir en la postura de quienes entienden que un cigoto (óvulo fecundado) es un ser humano desde el primer trimestre de la gestación.

La psicóloga, quien intervino durante los foros ciudadanos que se realizan en Quintana Roo para dotar de información a las y los legisladores sobre las iniciativas que proponen la despenalización del embarazo, hasta las 12 semanas de gestación, indicó que un aborto también impacta a los hombres, cuando son excluidos de la decisión tomada por sus parejas.

“El dolor es fuerte, profundo, están perdiendo un hijo (…) Freud ya lo documentaba”, expresó, al señalar que antes de pensar en interrumpir un embarazo, lo mejor es acompañar a las mujeres para buscar una solución integral.

Vidal Lezama llegó al grado de decir que “hay estudios” que demuestran que entre las consecuencias que enfrentan las mujeres que abortan, están el acercarlas al uso de drogas, de homicidios y feminicidios e impactos de salud mental.

En la misma línea discursiva, el médico gineco-obstetra, José Manuel Madrazo Cabo, expuso que las mujeres que se han sometido a un aborto, experimentaron un 81% más de riesgo de problemas de salud mental; que un 61% presentó estrés postraumático y un 65%, síntomas de hiperactivación, reexperimentación y evitación.

El médico insistió en que los riesgos en mujeres que tuvieron un aborto, es la aparición de pensamientos suicidas, trastornos de humor, de ansiedad social, mayor consumo de alcohol o drogas.

Los mitos y la pseudo ciencia

Schiavón Ermani hizo saber a las y los diputados, como participante de los foros ciudadanos, que la discusión sobre el aborto está plagada de verdades a medias, mentiras llanas y “mitos” difundidos a través de la “pseudo Ciencia”.

De entrada, subrayó que no existe ninguna relación, ni plausibilidad biológica entre el aborto y ningún tipo de cáncer, es decir, que no hay un razonamiento o método que establezca una relación de causa y efecto entre un factor biológico y una enfermedad.

Después, indicó que los peligros y las complicaciones que enfrentan las mujeres que deciden abortar, se asocian a la clandestinidad, “no al aborto” y reiteró que, comparado con los casos de aborto espontáneo, los partos o la muerte fetal, la Interrupción Legal del Embarazo (ILE), “es el evento más seguro que pueda enfrentar una mujer embarazada”.

La Doctora continuó al aclarar que tampoco el riesgo de infertilidad es secundario al aborto, sino a las complicaciones que origina la clandestinidad.

En torno a los impactos en la salud mental, Schiavón resaltó que no es producto del aborto, sino de las condiciones en que se dio el embarazo no deseado y de las condiciones en que se realiza el aborto, en la clandestinidad, bajo la criminalización, el estigma, el miedo, la soledad, la condena social o el oír en redes sociales que las mujeres que abortan son asesinas.

“Esto es lo que puede afectar la salud mental, no el aborto”, atajó, al enfatizar que la interrupción de un embarazo no deseado, no planeado o forzado, es un problema de salud pública, de derechos humanos, de justicia social y de autonomía reproductiva que afecta a las mujeres.

“La ley debe, simplemente, permitir y garantizar las condiciones de legalidad, de seguridad y de prestación de los servicios de salud para aquellas mujeres que lo necesiten. Despenalizar el aborto no obligará nunca a las demás a hacerlo”, expresó la gineco-obstreta.

Schiavón Ermani añadió que, si bien es cierto que decidir interrumpir el embarazo, tiene “una fuerte carga moral”, ésta debe recaer solo en la conciencia y autonomía, privacidad y libertad de la mujer.

En cuanto a que los hombres se ven afectados por la decisión que tomen las mujeres respecto al tema, la abogada Luz Rebeca Loera, rechazó que exista una colisión de derechos, entre el derecho del hombre a reproducirse y el de la mujer, a no hacerlo.

“En estos casos prevalece el derecho de las mujeres porque es en el cuerpo de las mujeres en donde se lleva a cabo la gestación”, indicó.

Al respecto, Schiavón Ermani invirtió el cuestionamiento, pregunta quién se vería afectada o afectado si la mujer desea continuar el embarazo y el hombre pretende obligarla a interrumpirlo.

“En ambas condiciones, la decisión última reside en la mujer. Me parece evidente cuando hacemos esta contraposición de deseos”, agregó.

Interrupción Legal del Embarazo (ILE) en CDMX

Con base en la experiencia acumulada desde hace 14 años en la Ciudad de México, en donde el embarazo fue despenalizado dentro de las primeras 12 semanas de gestación, el 24 de abril de 2007, el Doctor, Patricio Sanhuesa Smith, recordó que se enfrentó una acción de inconstitucionalidad que fue resulta por la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), a favor de las mujeres.

Los procedimientos iniciaron en 14 hospitales, con 20 médicos gineco-obstetras; se diseñaron guías y lineamientos y un Protocolo para el Aborto Inducido con Medicamentos, incluyendo capacitaciones para el cambio del modelo de atención.

Los 20 médicos decidieron participar, voluntariamente y “cansados” -dijo- de entregar cadáveres de mujeres que tuvieron complicaciones por abortos sépticos -como se llama a una infección intrauterina grave contraída durante abortos no seguros, clandestinos, al ser ilegales- que terminaban en terapia intensiva.

Sanhuesa Smith subrayó que la ILE, no significa que todas las mujeres correrán a practicarse un aborto, pero las que decidan, libre e informadamente hacerlo, lo harán en condiciones seguras, higiénicas y asistidas, bajo un acompañamiento.

En ese proceso de definición, existe un área de Consejería que opera bajo tres ejes: El que posibilita continuar con el embarazo, el que considera la adopción o el que se inclina por la ILE.

El especialista describió el perfil de las usuarias que, en un 94% son adultas y sólo en un 6%, adolescentes; el 57% llegan con pareja y el 43%, solas; el 70% radican en la CDMX, pero el 30% proviene de otras entidades, incluso de otros países.

“La mayoría llega muy temprano, prácticamente llegan al comienzo del embarazo, a buscar ayuda; esto es interesante cuando tienen la oportunidad de que es legal”, comentó.

Para brindar el servicio, las y los médicos que practican la ILE han tenido que desaprender antiguas técnicas y aprender nuevos procedimientos. “Se cambió la técnica y se dejó de usar el legrado”, dijo.

Tradicionalmente, el legrado ha sido el procedimiento para practicar un aborto; se encuentra obsoleto en muchos países de Europa del norte y la Organización Mundial de la Salud (OMS), ya no lo recomienda debido a las complicaciones que genera.

Después de explicar que existen ya otros procedimientos para interrumpir un embarazo dentro de las 12 semanas de gestación, añadió que actualmente el uso de medicamentos es el recurso más frecuente (86%).

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