CampecheCulturaEntérate

Aparecen los arbolecidos para poner fin A la revolución verde

Foto: Sergio Nuñez

El primer alcalde meridano que quiso con sinceridad y esfuerzo reforestar nuestra ciudad capital, fue Gaspar Gómez Chacón, quien acuñó el término revolución verde y que tenía como objetivo la recuperación de grandes espacios de vegetación quitados al entorno por las “necedades y necesidades de la modernidad”. Los árboles de Gómez Chacón despertaron la sorna de muchos adversarios suyos y muchos políticos de su mismo partido se dieron a la tarea de arrancar cientos de arbolitos plantados. Era la época en que hasta entre compañeros del mismo partido se destrozaban.

Durante la administración chaconista la calle 59 fue plantada con muchos árboles. Algunos todavía viven a duras penas. Exactamente en Santiago, en la acera de la casa Catherwood, quedaban unos de esos árboles. En ese lugar funciona un restaurante y los dueños tenían el cuidado de pedir a los caminante del rumbo que los respetaran por todo lo que aportan al ser humano. De buenas a primeras uno de ellos, después de muchos lustros de vida, comenzó a secarse inexplicablemente. Alguien comenzó a tirarle diésel a sus raíces. Lógico. Se convirtió en un peligro. Lo arrancaron todo. Durante el 2020, ahí estuvo el otro árbol que quedaba en pie. Al final de ese año, de pronto aparecieron unos jóvenes que ocuparon la casa de junto a la Catherwood, y junto con aquella aparición el árbol se secó. Expeditamente lo mandaron cortar y desaparecer. Dato curioso es que las autoridades municipales encargadas de esa área no hicieron ningún extrañamiento. Pero es una contradicción que el alcalde Renán Barrera Concha, haya iniciado una nueva campaña de reforestación para devolver salud a la ciudad, y sus empleados no vigilen el estado de conservaciòn de esas plantas.

Pero lo que está pasando en la calle 59 lo veo replicado en distintos puntos de la ciudad. Y con los mismos síntomas: el árbol se seca de pronto y rápidamente lo desaparecen. ¿Sabrá esto el alcalde? ¿Existe forma de resolver ese problema? Me parece que los empresarios encargados de la tala de árboles, deberían ser multados, sino cumplen una serie de reglamentaciones al ejercer sus servicios a domicilios particulares. A la sociedad civil, Mauricio Vila los manda a multar por todo, entonces, ¿por què no hacer lo para tales cosas?

He conocido yucatecos que odian a los árboles, pues los ven como útiles para ensuciar las calles y estarían de acuerdo con un arboricidio, sin importarles nada el medio ambiente, el calentamiento global y los innegables beneficios de esas plantas para la vida humana. Al afectar al ecosistema afectamos nuestro sistema inmune y por eso somos más propensos a morir prematuramente y a ser victimas de todo tipo de virus. Ejemplo: influenza, y el Covid-19.

Cómo hacerles entender esos arbolofòbicos que tenemos que vivir junto a los árboles y que ellos son más importantes que un rosal o un metro de césped. Un árbol es el hogar y el sustento de varias especies de animales.

Deja un comentario

Volver arriba botón