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Casi un año con estudiantes en casa

En 5 semanas se cumplirá un año de que los niños y jóvenes de Yucatán están en casa por la pandemia del covid-19; un año sin retomar sus actividades educativas de manera presencial, deportivas, artísticas y sociales.

Fue desde el lunes 16 de marzo, un día festivo (por el 21 de marzo), que los estudiantes debieron quedarse en casa, al igual que el personal educativo.

A casi un año de estar en casa y que en abril se retomó la educación a distancia, para los maestros y padres de familia el tema de regresar a las clases presenciales es contrastante: por un lado, están los que consideran necesario retomar algunos encuentros presenciales para reforzar el aprendizaje y fomentar la socialización y, para otros, la prioridad es la salud, sin importar si se hace más grande la brecha del rezago educativo.

“Sí hay rezago educativo, ¡claro que lo hay! no es lo mismo enseñar en el aula de manera presencial y haciendo dinámicas de participación, que estar haciendo videos y abordando temas básicos, no es lo mismo, claro que la brecha se hace más grande, sobre todo de las comunidades y la ciudad, pero hay otros aprendizajes que debemos valorar y ponderar que primero está la salud y hay que buscar las formas para seguir adelante”, relató Araceli, docente de 4o de primaria.

En Yucatán, donde habitan 2 millones 320 mil 900 personas, el 20 por ciento son alumnos o docentes de educación básica; sin embargo, detrás de esos niños de prescolar, primaria y secundaria hay padres de familia, abuelos, hermanos e hijos que están involucrados directamente con maestros y alumnos, para su traslado o apoyo en tareas o porque son parte de la familia.

Este escenario significa que de los 2.3 millones de habitantes, por lo menos el 80 por ciento de la población está relacionada con los estudiantes o maestros y reactivar sus actividades, significa elevar la movilidad y actividad del Estado, lo que puede generar un mayor número de contagios y hospitalizados.

Si bien, los padres de familia o abuelos e incluso los docentes se encuentran al límite por trabajar y estudiar desde casa, existe conciencia que es lo ideal hasta ahora, aunque reconocen que hay consecuencias o efectos, tanto en los alumnos, como en los estudiantes.

“No sólo habrá consecuencias en lo educativo y no se esté aprendiendo como se desearía, hay consecuencias emocionales muy fuertes, como estrés, ansiedad, hay niños que lloran y lloran sin parar, y que salir a caminar, acompañar a sus papás es un alivio emocional.

“Y los maestros y papás también estamos teniendo consecuencias emocionales graves, reacciones en la piel, estrés, hay una merma por estar en casa casi un año, pero se entiende que es lo mejor, activarnos al regreso a las aulas, es reactivar la movilidad en el transporte público, los chiquitos no se van a dejar el cubrebocas, se los van a intercambiar y el virus llegará a casa, así es con la influenza, con la varicela, así es, son las edades de contagio normales, pero si ellos contagian a maestros, como se contagian los piojos, pues ya estuvo que es el caos”, dijo Margarita, maestra de primero de primaria.

Para los estudiantes de preparatoria y universidad es posible que el regreso escalonado pueda aliviar el estrés, la depresión y el desánimo de estar en casa desde hace un año, por lo que algunos padres de familia y maestros ven viable la opción.

Finalmente será la autoridad estatal la que, llegado el momento del semáforo amarillo o verde, marque la pauta de cuándo será el regreso a clases presenciales y de qué manera.

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