Bienestar Espiritual

¿Qué es lo que nos hace valiosos?

Vivimos en una sociedad donde la mayoría de las personas son valoradas por su posición económica, por su belleza, por sus conocimientos, por su labor social y por su posición política; los títulos que ostentes o el poder adquisitivo que tengas, te harán destacar, dándote una posición privilegiada.

Cuando nos encontramos con una persona que goza de alguna de las posiciones mencionadas, observamos que disfrutan del reconocimiento que tienen, muestran lo felices que son, no dudan en utilizar sus medios para satisfacer sus deseos y en ocasiones se elogian así mismo o hacen notar su autoridad despreciando y humillando a las personas que no son reconocidas, y aunque critiquemos su manera de comportarse, desearíamos contar con las mismas posibilidades. Idealizamos tanto a estas personas que en nuestra mente está esforzarnos para ser como ellos o ser mejores que ellos. Es por eso que procuramos alcanzar los estándares de belleza, procuramos adquirir artículos de marca que muestran que tienes un poder adquisitivo alto, procuras ayudar a los demás presumiendo este acto por medio de tus redes sociales o te dedicas a obtener títulos académicos para buscar el reconocimiento, todo esto para poder elogiarte a ti mismo y para que las personas te reconozcan.

Debemos de reconocer que esforzarnos para obtener recursos económicos, una buena educación, cuidar nuestra apariencia física e involucrarnos en obras sociales no son cosas malas, sino son parte de las bendiciones que Dios da y por medio de ellas ser de ayuda para otras personas. El problema no es en que las tengamos, el problema se encuentra cuando dependemos totalmente de ellas y nuestra vida gira en torno a estas cosas, creer que nuestro valor está en nuestras riquezas, belleza, educación, puestos políticos, nos lleva a menospreciar lo que realmente es importante y a valorar las cosas que, si bien son de gran ayuda, no son de gran valor ante los ojos de Dios.

El profeta Jeremías dirá lo siguiente respecto a lo que hace que el hombre sea valioso, “Así dijo Jehová: No se alabe el sabio en su sabiduría, ni en su valentía se alabe el valiente, ni el rico se alabe en sus riquezas. Mas alábese en esto el que se hubiere de alabar: en entenderme y conocerme, que yo soy Jehová, que hago misericordia, juicio y justicia en la tierra; porque estas cosas quiero, dice Jehová.” (Jer. 9:23-24; RV60) ¿Qué es por lo que debemos sentirnos valiosos? ¿Qué es lo que debemos presumir? ¿de qué nos debemos sentir orgullosos? Por lo que nos debemos sentir valiosos, lo que debemos presumir y de lo que debemos sentirnos orgullosos es de conocer y tener una relación cercana con Dios.

Lo que realmente hace que las personas tengan una posición privilegiada es saber que Dios nos ha mostrado el camino de la vida por medio de su hijo Jesucristo, donde por medio de Él recibimos el amor y la misericordia al ser rescatados del pecado y así mostrarnos el camino a seguir para tener una relación autentica con Él, donde podamos escuchar su Palabra, comunicarnos a través de nuestras plegarias y deleitarnos en hacer lo que es bueno y agradable ante sus ojos.

Jesús mismo nos invitará y nos exhortará a no preocuparnos por las cosas materiales, sino a preocuparnos y ocuparnos por buscar primero el reino de Dios, por tener una relación con él. Mateo 6.33 dice “Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.” ( RV60)  no pretendamos admirar a aquellos que ostentan títulos terrenales, no prioricemos las riquezas, la belleza, el poder o los títulos académicos, procuremos buscar ser reconocidos porque tenemos una relación con Dios, agradezcamos el privilegio de saber que en Cristo tenemos una guía segura y una nueva vida, dejemos que todo lo demás venga como parte de sus bendiciones, esforzándonos no para creernos más que los demás sino para agradar al que es dueño de todo. ¿Quieres ser valioso ante nuestro creador? Ten como prioridad tener una relación con Él.

Candidato al Ministerio Pastoral Presbiteriano. Gabino H. de la Cruz Olivé

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