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Oportunismo político en auge: Liborio Vidal, ahora por el PAN

Convicción ideológica en crisis, así se entiende la inscripción de Liborio Vidal Aguilar por el PAN como precandidato a diputado por el I Distrito Federal, una muestra más de la endeble ideología política que marcará las elecciones del 2021.

Liborio Vidal Aguilar tiene una amplia trayectoria en las filas del PRI: fue alcalde de Valladolid y diputado local y federal. Sin embargo, hoy se registra para un nuevo cargo público por el Acción Nacional.

“El Amigo Libo” también intentó llegar nuevamente a la alcaldía de Valladolid pero con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) y se sabe que ha tenido acercamientos con Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), un auténtico “saltimbanqui”.

Tras su militancia en el PRI y el PRD, hoy apuesta por otro lado y respalda el trabajo del actual gobernador de Yucatán.

“Construir un mejor futuro, tal y como ha estado impulsando desde hace dos años el gobernador Mauricio Vila”, dijo en su “reivindicación política”.

Después de las alianzas a nivel federal entre PRI, PAN y PRD, no es de sorprender la nula verticalidad en cuestión de ideologías.

Un Comentario

  1. El oportunismo político ha sido la principal carta de presentación de Liborio Vidal Aguilar, un político vallisoletano al que nunca le ha importado en lo más mínimo la ideología de algún partido político, o en su defecto, legislar o administrar los recursos públicos de manera adecuada en beneficio de los yucatecos.
    Liborio Vidal Aguilar únicamente ha perseguido la satisfacción de intereses personales y de paso ha beneficiado a familiares tan cercanos como su hijo Liborio Vidal Cañetas – a quien impuso como regidor en la ciudad de Mérida-, su sobrino Jesús Vidal – ex alcalde de Valladolid y actual legislador -, o a su cuñado Roberto Cañetas, favorecido con cargos importantes en el Cobay.
    Los que conocen la historia del autodenominado “Amigo Libo”, sabrán que desde su juventud vio en la política una de las mejores formas para hacerse de recursos económicos, mismos que, de manera honesta, le costarían muchísimo tiempo y esfuerzo.
    Asi, en el lejano 1990 ya había visualizado en la presidencia municipal una minita de oro y se propuso ocupar el cargo a toda costa y sin importarle en lo más mínimo a quien pasarle por encima.
    En ese entonces, de manera irónica, el Partido Acción Nacional representaba una de las pocas fuerzas políticas, si no es que la única, que se atrevía a desafiar el poderío priísta que se extendía por toda la república.
    En Valladolid, la militancia panista era representada por personas de la talla de Rodolfo Pérez y Arzápalo, Laura Canche Och, Francisco Cruz Hernandez, Juan Novelo y Cervera, Miguel Pat Xuluc y el extinto Justo Herrera Silva, a quienes desde un principio Liborio Vidal Aguilar vio como sus más acérrimos enemigos por representar el obstáculo hacia la presidencia municipal.
    Llegado el momento de emitir el sufragio, fue un secreto a voces que los vallisoletanos habían dado la victoria a Justo Herrera Silva, situación que de ninguna manera aceptó Vidal Aguilar, quien, aprovechando sus nexos con el Gobierno Estatal, fraguo un plan para detener, intimidar y encarcelar a un grupo de ciudadanos que exigían fuera representada la voluntad popular en Valladolid.
    Aferrado a sus deseos de poder, a Vidal Aguilar no le importó que en la represión fueran golpeados incluso mujeres y niños; y utilizando el falso argumento de robo a una de sus tiendas, dio la orden que finalmente culminó en el otorgamiento de la ansiada presidencia municipal, iniciando con ello la carrera política que lo llevaría décadas después a ocupar un sinnúmero de cargos públicos, entre ellos la citada alcaldía de Valladolid (1991-1993) y cuatro diputaciones casi de manera consecutiva, efectivas durante las legislaturas LIII local, LV local, LXL Federal y LXIII Federal (1994-1995) (1998-2001), (2009-2012) (2015-2018).
    Hoy 30 años después de su primer cargo público, Liborio Vidal Aguilar, quien durante mucho tiempo fuera uno de los principales verdugos del PAN y figura “emblemática” de priismo en una de sus peores expresiones, se alza como precandidato a la diputación por el primer distrito federal, ni más ni menos que, representando al Partido Acción Nacional.
    Sin entender las extrañas decisiones de la cúpula del partido, los panistas que aun luchan por una verdadera justicia social y con pena ven como esa institución política se ha estado convirtiendo poco a poco en lo que tanto había combatido, reconocen que la ideología adoptada por Manuel Gómez Morín está en crisis, pues no conciben como esta institución “adopte” ahora a personajes que se creé acarrearán adeptos.
    A decir de muchos, esas mismas decisiones pueden tener un costo muy alto de cara a las elecciones.
    Afortunadamente, hoy por hoy, la forma de pensar de la ciudadanía ha cambiado y principalmente los jóvenes, tienen muy claro que la vigencia de una persona que por más de 30 años ha vivido del erario público no puede traer nada bueno.
    La ciudadanía esta consiente que al “Amigo Libo” ya no le importa hacer negociaciones con quien fuera con tal de seguirse enriqueciendo del erario público, siendo una de las mejores muestras el hecho de años atrás tuvo acercamientos con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) e incluso en últimas fechas, intentó hacer lo mismo con el Movimiento de Regeneración nacional (MORENA).

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