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LA OSY GOZA DE SALUD

Miguel Escobedo me parece un funcionario extraordinario e inigualable al frente de las actividades administrativas de OSY. Se lo he dicho personalmente, lo he externado enfrente de personas importantes, y ahora que lo hago público es para que no parezcan estas letras contrarias al destino de la agrupación musical.

De pronto, como hiladas por un titiritero distante, comenzaron a surgir en las redes sociales informes acerca de que la OSY desaparecería. Se solicitaron firmas de apoyo. Firmé y escribí que si había que salir a la calle en su defensa lo haría, como salí a defender otras causas en otros tiempos. El maestro Álvarez Rendón, se sumó a la defensa de la orquesta igual que el maestro Ariel Avilés. Otros peces gordos se mantuvieron calladitos, igual que múltiples veces. Mi postura era a pesar de que estaba seguro que no sucedería tal desaguisado. Todo apuntaba contra el desprestigio al presidente de la república. Me llamaba la atención que mientras los llamados a la defensa de la orquesta aumentaban, doña Margarita Molina, en un video aparecía con el glamur del primer mundo, anunciando las actividades de la orquesta para el próximo año, y deseando felicidades a todos. Ante esas contradicciones pensé que los llamados a defender a la OSY, podían resultar contraproducentes, si el escándalo se hacía mayúsculo.

El asunto llegó a las páginas del semanario nacional PROCESO, donde el respetable maestro Ariel Avilés empleó una de sus características desmesuras: “La sinfónica ha sido un sueño de Yucatán, de tres siglos”. Partiendo de sus propias palabras dice luego que “los primeros intentos por crear una orquesta comenzaron en 1888”, o sea, hace 132 años y no trescientos. Y luego se da a la tarea de la grandilocuencia. Muchas de las cosas que dijo fueron así al principio, pero ya no son así. Y ponderó el trabajo de los extranjeros.

Ante esa situación, me di a la tarea de analizar si la OSY podría vivir con un apoyo estatal reducido. Fue un poquito complicado porque en las páginas tanto oficiales como de la orquesta, lo que son sus gastos no están declarados. Son manejados de manera discrecional. Sin embargo basándome en el informe del programa de mano de cada concierto donde aparecen los benefactores, hice una aproximación recaudatoria. Los 144 Benefactores hacen una aportación potencial de 4 millones setecientos diez mil pesos, anuales. Esto es 392,500 pesos mensules. Que la verdad, es nada, porque vamos a poner que cada músico gane 20 mil pesos mensuales (unos más otros menos, la media salarial es esa), el gasto mensual es de 1 millón setecientos veinte mil pesos. De acuerdo a ese gasto, ¿cuánto dinero anual es necesario para la OSY? 20 millones 640 mil pesos.

El presupuesto aprobado para el 2021 es de 17 millones 19 mil pesos. O sea, la dejaron pegada a la pared. No desaparecerá, pero no tendrá soltura. No, la que tenía en años anteriores, cuando su presupuesto alcanzó hasta 44 millones de pesos. Estos son datos oficiales.

Diecisiete millones oficiales, más cuatro de los benefactores, suman lo que la OSY necesita para su sobrevivencia. Es decir, no la desaparecieron.

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