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Digamos adiós al pasado y proclamemos un presente de bendiciones

Antes de que asome en el horizonte del tiempo el AÑO NUEVO, preparémonos con un sincero y valiente: “¡YA LO OLVIDÉ!” Y con un eufórico y potente: “¡DIOS ME BENDICE!” Solamente así veremos que EL AYER ha desaparecido y EL PRESENTE nos hace mirar hacia adelante y sonreír a la vida. El pasado debemos olvidarlo porque ya se ha ido y no volverá jamás. Podríamos comparar el pasado con las hojas caídas del árbol, que al desprenderse, jamás volverán a regresar a su lugar. También con los cabellos que se desprenden de nuestra cabeza que nunca los volveremos a recuperar. ¡Lo que ha sucedido, ya pasó! ¡El futuro aún no ha llegado! ¡Vivamos el presente que sí existe y es un gran regalo divino!

Recordemos como a JOSÉ EL SOÑADOR, quien había sufrido tantos ultrajes, y traiciones durante tantos años con sus propios hermanos, cuando Dios lo encumbra en tan alta dignidad, pudiendo vengarse y humillarlos, les da de comer en los momentos de la hambruna y hasta les consigue un patrimonio excelente en tierras de Egipto. Cuando se casa, a su primogénito le pone por nombre MANASÉS, que significa “YA OLVIDÉ”.
Al no tener presente su triste pasado, Dios le concede un segundo hijo, a quien le llamó EFRAÍN, que significa: ¡PROSPERIDAD!

¡Observemos cuánta sabiduría encierran estos nombres nacidos de una excelente actitud de un hombre sensato!

Con la llegada de su primogénito MANASÉS, agradeció a Dios por el don de la paternidad e hizo dejar en el ayer todo lo terrible y cruel que fueron sus hermanos, al grado de PERDONARLOS Y AYUDARLOS EN TODO Y SIN CONDICIONES. Al arribar EFRAÍN, su cerebro vacío de todo resentimiento, le trajo abundancia y prosperidad.

Para comenzar con pie derecho este AÑO NUEVO, nos conviene que imitemos LA ACTITUD DE JOSÉ EL SOÑADOR, porque perdonando, OLVIDAMOS LOS FRACASOS Y DESACIERTOS DEL AYER y nos disponemos a recibir LA PROSPERIDAD, EL BIENESTAR Y TODO cuanto Dios quiera concedernos.

¡Brindemos con el Santo Cáliz de la Sangre Divina por EL AÑO NUEVO que está a punto de nacer para que con el valor y el coraje de los bienaventurados perdonemos y olvidemos el pasado, haciendo el bien hasta a nuestros enemigos, para que con una nueva actitud tan propia de los hijos del Altísimo, seamos aprobados por Dios y recibamos esa lluvia de todo cuanto Él puede y quiere darnos!
P. Cosme Andrade Sánchez+

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