Bienestar Espiritual

La promesa del nacimiento de Jesús a Isaías, Miqueas, Zacarías, José y María

Reflexión

La promesa del nacimiento del Mesías se va descubriendo gradualmente en la Escritura. Lo que se ha revelado es que la simiente de la mujer que derrotaría a la serpiente provendría de la tribu de Judá, del linaje de David, lo cual es descrito por el profeta Isaías cuando afirma: “saldrá una vara del tronco de Isaí (Isaí es el padre de David), y un vástago retoñará de sus raíces” (Isaías 11:1).

Tiempo después, el profeta Miqueas anuncia el lugar del nacimiento del Mesías; “pero tú, Belén Efrata, pequeña para estar en las familias de Judá, de ti me saldrá el que será Señor en Israel” (Miqueas 5:2). La expectación crece. ¡La venida del Mesías parece inminente!

Pero…pasan los años y el cumplimiento de la promesa no llega. Hay un período de silencio, hasta que Zacarías quien ejercía el sacerdocio, recibe la noticia anhelada del nacimiento de un hijo, a quien llamó Juan, y de quien dice: “y tú, niño, profeta del Altísimo serás llamado; porque irás delante de la presencia del Señor, para preparar sus caminos” (Lucas 1:76).

¡Sí, el Mesías vendrá! ¡Pronto, sí, muy pronto!

Dios anuncia el nacimiento de Jesús a José y María por medio de ángeles: Un ángel del Señor le apareció en sueños a José y le dijo: “José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados” (Mateo 1:20-21).

Y el ángel Gabriel va a la ciudad de Nazaret para anunciarle a María: “Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás su nombre Jesús. Éste será grande, y será llamado Hijo del Altísimo; y el Señor Dios le dará el trono de David su padre; y reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin” (Lucas 1:31-33).

¡Sí, Dios es fiel a su promesa! ¡El Rey viene!

Oración

Dios y Padre, Eterno y soberano. Tú eres nuestro Dios, nosotros tu pueblo adquirido, posesión tuya. Tú eres fiel. Prometiste que de la simiente de la mujer saldría quien derrotaría a la serpiente antigua y lo cumpliste. Gracias por enviar a tu Hijo amado y cumplir tu promesa. Gracias por darnos luz en las tinieblas. En el nombre de Jesús. Amén.

Mtro. Floricel Ramos Pulido

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