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El asistencialismo para los de arriba y los de abajo

Los alebrestados en contra de las medidas lopezobradoristas de ayuda a los mexicanos de la tercera edad y otros que no tienen acceso a los beneficios del desarrollo económico, protestan en contra de ellas, se desgañitan diciendo sus argumentos, como algunos integrantes de FRENA-antiAMLO.

Esos argumentos vertidos por los derechosos, son dichos con una actitud de gran sabiduría e   inteligencia.  Y es que parecen argumentos sólidos.  Sensatos.

A la sociedad de escasos recursos se les da un bono para tortillas, una despensa con lo mínimo esencial para la alimentación y una aportación en dinero de unos cuantos pesos bimensuales.

A esa ayuda le llaman los fufurufos, asistencialismo, “ayuda que no beneficia en nada a quienes se les da y sí los jode, porque los hacen huevones e incapaces para el trabajo”. Suena bien, ¿no? Parece real, ¿no es cierto?

Ahora, los miles de millones de pesos que el gobierno otorgaba a los empresarios -casi siempre a fondo vacío-, para que desarrollaran sus empresas o sus actividades, ¿no era también un asistencialismo a los millonarios?

No se desprende de la memoria Marta Sahagún de Fox, hablando de lo innecesario de apoyar económicamente a los pobres y ella pidiendo regalados millones de pesos para su fundación VAMOS MÈXICO.  O sea, los centavos que el gobierno otorga a los pobres, es un censurable asistencialismo, pero los millones de millones de pesos que la misma institución de representatividad social, da a los empresarios ¿no es un asistencialismo, también? Al final de las acciones, el dinero del presupuesto del estado va a las dos partes, pero en desigual medida.

Cuando a los ricos se les brinda carretadas de dinero estatal le llaman apoyo a las fuerzas vivas; entonces, el apoyo a los contrarios sería “apoyo a las fuerzas muertas”, ¿no?

Tampoco puedo olvidar que, a Josefina Vázquez Mota, el expresidente Peña Nieto le dio mil millones de pesos para una fundación de la panista. Y Vázquez Mota misma, censura los mil dos cientos pesos mensuales que el gobierno regala a un necesitado. Vaya ironía.

En México, los patronatos y las fundaciones no se instituyen para patrocinar y ofrecer ayuda para el desarrollo de determinados sectores sociales, sino que lo primero que hacen es pedir fondos económicos al gobierno.

¿Cuándo se recibe dinero en millones de pesos no es asistencialismo y cuando la cantidad brindada es de poco monto sí lo es?

Vaya cosa tan chabacana. Me parece que el asistencialismo está en los dos casos.

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