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LA OSY… ENTRE LO NUESTRO, LO PROPIO Y LO UNIVERSAL

Cada agrupación artística adquiere compromisos tácitos con su comunidad. Uno de ellos es la preocupación de incrementar el nivel de conocimientos del lugar donde suceden sus eventos.

La OSY, en los dos últimos programas de sus conciertos, ha cubierto ese compromiso tácito con obras que hacen ver que, la música sinfónica no se detuvo en los siglos precedentes, sino que es algo vivo y que sigue generando composiciones hasta el día de hoy.

Al poner en el proscenio a concertistas distintos a los habituales, también se tiene la información de que los conciertos no solamente son de piano y violín, sino que abundan para otros instrumentos y… son maravillosos.

El programa 6 de nuestra orquesta, estuvo constituido por una sinfonía de Beethoven, un concierto para Arpa de Handel y Suite Mexicana de Eduardo Angulo. La fórmula resultó mágica, plena de encanto.

Al arpa, no se carga ni se le empuja, se le trae en un vehículo propio, coqueto y atractivo. Es como esos que llaman los cargadores diablitos, pero el de ella es emperifollado y de líneas de colores que adornan su cuerpo.

Los tres movimientos del concierto fueron interpretados por Ruth Bennet, cubriendo todos los requisitos técnicos y emotivos de la obra, que parece dejar sin respirar a los asistentes, quienes embelesados se inmovilizan con los sonidos emanados del cuerpo del instrumento y de las manos límpidas y esbeltas de Ruth Bennett.

Trece músicos de la orquesta acompañaron a la arpista, quienes estuvieron atendiendo indicaciones precisas y sabias de Jesús Medina, conductor de todo el concierto.

La Suite Mexicana, Op. 16, tuvo el privilegio de cerrar el programa de ese domingo 15 de noviembre de 2020.

La obra subyuga desde el primero de sus cuatro movimientos, que tuvieron como inspiración piezas mexicanas coma la Sandunga o el Cielito Lindo. Jesús Medina se mostró jocongozo al dirigir la pieza y alegró nuestros corazones tan necesitados de estos bellos momentos, después de tantos meses de encierro real; donde lo virtual, nos hizo ver que nunca suplirá la fuerza y esencialidad del ser humano.

Aumentó el número de asistentes, entre los que destacaban jóvenes papás brindando educación musical a sus hijas y muchachos entregados a la pasión sinfónica.

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