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Mujer rurales enfrentan unidas cambio climático

Las mujeres rurales en la Península de Yucatán se organizan, se unen y juntas enfrentan el cambio climático.

En este 2020, la ONU propuso la temática resiliencia al cambio climático como eje de la celebración del Día Internacional de las Mujeres Rurales.

Las mujeres rurales son muestra de esa resiliencia ante el cambio climático, se van adaptando.

El PPD muetsra algunos ejemplos de esa resiliencia: En la comunidad de Chumpón, Quintana Roo, las inundaciones son la amenaza. Esta comunidad cercana a la Reserva de la Biosfera Sian Ka’an, fue víctima de una repentina inundación en 2018.

Ahí María Lutgarda Caamal Abán, de la cooperativa U lu’umil Beh, tiene una fábrica, Pitahí, un modelo de empresa de mujeres rurales, con una conexión directa con el mercado de la Riviera Maya, fue devastada por las inundaciones.

Con apoyo del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) del PNUD, las socias reconstruyen ahora una fábrica resiliente, que es más alta, con un segundo piso y un plan de resguardo del equipo. Además, proponen innovaciones adicionales: contrataron un seguro climático que protege las parcelas de pitahaya y papaya de la comunidad.

Con estas estrategias, las mujeres de Pitahí, esperan retomar pronto las ventas al sector hotelero, con la reactivación de la industria después de la crisis del Covid-19.

Otro caso es en el sur de Quintana Roo, donde un grupo de mujeres organizadas tienen el proyecto, “Creciendo raíces, mujeres ebanistas del Ejido Caoba”, que se enfoca en la carpintería.

En alianza con el ejido, las ebanistas de esta comunidad decidieron incorporarse de lleno a la actividad forestal, que normalmente es terreno de hombres.

El manejo forestal comunitario constituye otra manera de luchar ante el cambio climático, ya que mediante esta actividad, mantienen la cobertura forestal de 32,437 hectáreas de selva.

Su primer pedido: 300 cajas de abejas, para ayudar a trece cooperativas afectadas por la tormenta tropical Cristóbal que afectó a la Península de Yucatán en junio del 2020.

En Campeche, otra mujer trabaja en la resiliencia ante el cambio climático. Rossana Rivero, del proyecto de turismo comunitario Wotoch Aayin comparte con sus visitantes la importancia del manglar como protección ante las marejadas provocadas por los huracanes. Los cocodrilos, la pasión de toda su familia, también juegan un rol importante en este lugar, al regular los flujos de agua de la Ciénega.

Vivir en una isla es maravilloso, pero también peligroso en este contexto de cambio climático acelerado.

“Los cambios son muy evidentes, el nivel del agua ha aumentado, aves raras que antes no se veían, ahora llegan, la contaminación por plástico es cada vez más, a pesar de limpiar de manera constante el manglar” comenta Rossana.

“La falta de conciencia de la gente ya nos empezó a pasar factura. Es hora de un cambio urgente. De modificar nuestros hábitos de vida y consumo para ser más sostenibles”.

Como este grupo de mujeres, miles más actúan cada día en la lucha para reducir los efectos de la crisis climática sobre sus comunidades.

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