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Policía italiana detiene a una mujer ligada al cardenal Angelo Becciu, acusado de corrupción en el Vaticano

Becciu, quien fue cesado por el Papa Francisco el mes pasado tras admitir que envió 100 mil euros de fondos vaticanos a una organización benéfica dirigida por su hermano, ha insistido en que sus tratos con Marogna eran legítimos.

Ciudad del Vaticano, 14 de octubre (AP).— La turbulenta investigación por corrupción en el Vaticano dio un nuevo y misterioso giro con la detención de una mujer que se dice que tiene una relación cercana con uno de los cardenales con más poder de la Santa Sede hasta su caída en desgracia.

La policía financiera italiana dijo este miércoles que Cecilia Marogna fue arrestada en Milán el martes en la noche con base en una orden de detención internacional emitida por la ciudad-estado del Vaticano. Un funcionario de la Guardia di Finanza, que habló bajo condición de anonimato, dijo que la agencia no tenía más información ya que únicamente ejecutó la orden en nombre de un país extranjero.

En las últimas semanas, los diarios italianos reportaron que el cardenal Angelo Becciu, quien fuera el número dos de la Secretaría de Estado del Vaticano, había desviado cientos de miles de euros de fondos de la Santa Sede a la firma de consultoría de Marogna, con sede en Eslovenia, para supuestas operaciones humanitarias en África y Asia.

En esos artículos, que incluyeron entrevistas con la propia Marogna, se había identificado a la mujer de 39 años como una analista política y experta en inteligencia que se puso en contacto con Becciu en 2015 con preocupaciones acerca de la seguridad en las embajadas vaticanas en zonas críticas, y entró rápidamente en el círculo íntimo del religioso.

Marogna contó al Corriere della Sera que durante cuatro años Becciu le transfirió 500 mil euros como compensación, gastos de viaje y honorarios de consultoría. Además, defendió algunos gastos de lujo, como bolsos de diseño “quizás para la esposa de un amigo nigeriano que estaba en posición de hablar con el presidente de Burkina Faso”.

Becciu, quien fue cesado por el Papa Francisco el mes pasado tras admitir que envió 100 mil euros de fondos vaticanos a una organización benéfica dirigida por su hermano, ha insistido en que sus tratos con Marogna eran legítimos.

En un comunicado emitido el 7 de octubre por su abogado, Becciu señaló que “los contactos con Cecilia Marogna pertenecen estrictamente a asuntos institucionales”.

Se cree que el arresto de Marogna formaría parte de una extensa investigación por corrupción iniciada el año pasado por la fiscalía del Vaticano a raíz de una inversión de 350 millones de euros en una empresa inmobiliaria en Londres, financiada en gran parte con donaciones de los fieles.

Los fiscales del Vaticano están investigando a una serie de intermediarios italianos que están acusados de haber estafado decenas de millones a la Santa Sede en honorarios mientras los incompetentes gestores económicos de la institución se quedaban al margen.

Hasta el momento la fiscalía no ha acusado a nadie y el caso parece plagado de lagunas y posibles conflictos, dado que los superiores aprobaron los contratos de los intermediarios que les cedían derechos de voto en el acuerdo y enormes honorarios por las gestiones.

Por ello, no estuvo claro de inmediato qué cargos podría enfrentar Marogna si simplemente cobraba por una labor de consultoría aprobada por Becciu, quien tenía autoridad para gestionar los bienes de la Secretaría de Estado concedida por el propio secretario, el cardenal Pietro Parolin.

Por SinEmbargo

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