Bienestar Espiritual

Buena impresión

Cuando nos presentamos ante otras personas, ya sean nuestros nuevos compañeros de escuela, de trabajo, los papas de nuestra novia o novio, siempre damos a conocer nuestras mejores credenciales, un buen comportamiento, una forma correcta de vestirnos, una correcta forma de hablar, entre otras cosas. Esto puede parecer una impecable presentación, una forma correcta de iniciar nuevas relaciones y más cuando se trata de impresionar, pero ¿qué pasa cuando la convivencia es continua? Ya no eres tan educado, quizá ya conocieron tu mal genio o los defectos que en un principio no querías dar a conocer.

Esa buena impresión que se dio al principio ya está desapareciendo o ya ha desaparecido por completo. Ante esta problemática, ¿Qué debemos hacer? ¿Dónde encontrar la solución para ser una persona agradable sin malos genios? La respuesta la vemos en el libro de Proverbios 3: 1-4 “Hijo mío, no te olvides de mi ley, Y tu corazón guarde mis mandamientos; Porque largura de días y años de vida Y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; Atalas a tu cuello, Escríbelas en la tabla de tu corazón; Y hallarás gracia y buena opinión Ante los ojos de Dios y de los hombres”. (Reina Valera 1960) El autor nos enseña que, si queremos ser personas de amor y de verdad, que agraden a Dios y a los hombres, deben de guardar sus mandamientos.

Los 10 mandamientos y toda la Palabra de Dios (La Biblia) son los mandamientos que nosotros debemos de atender y presentar atención para así ser jóvenes que demos a conocer siempre un verdadero amor y hablar siempre con la verdad. Los mandamientos de Dios nos muestran su gran amor, al dárnoslos a nosotros, que necesitamos de un salvador y necesitamos de aquel que nos creó, para vivir según nuestro creador. Nuestro compromiso es obedecer los mandatos de Dios, en acción de gracia, por darnos la verdad y el amor, y por permitirnos disfrutar de una verdadera vida por medio de sus mandamientos. Los mandamientos nos muestran la verdad, respecto a la manera correcta de vivir y el amor inmerecido departe de Dios. Cuando ponemos atención a los mandatos de Dios para nuestra vida, entonces agradábamos a Dios y Él permite que le agrademos a las personas. ¿Quieres darle una buena presentación a Dios y a los hombres siempre? Escucha su voz, vive sus mandamientos y abraza a Cristo.

Sem. Gabino Haniel de la Cruz Olivé

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