Cultura

¿En qué consistía el método de enseñanza en Nueva España?

En los libros de historia sobre la conquista de México, y por ende de la evangelización  cristiana, se leen con mucha frecuencia, palabras que los historiadores  dan como un hecho que todo mundo conoce su significado, por ejemplo, el canto llano, el canto de órgano,  el motete, o el maestro de capilla.

El significado de cada una de esas palabras es de sumo interés y contribuyen al entendimiento de la transformación del Valle del Anáhuac en la Nueva España. Entre esas palabras, una de las más utilizadas es la del canto llano, y por lo tanto, con ella comenzaremos a exponer su significado. 

El canto llano fue la herramienta primaria y fundamental con la cual los frailes lograron la evangelización. ¿Por qué, él? Porque es el más fácil al constar de una sola línea melódica, generalmente cantada a capella, es decir, creando la música únicamente con la voz humana, generando los sonidos, el ritmo, la melodía, y la armonía, sin necesidad de ningún acompañamiento instrumental. El maestro de capilla era la figura central de la institución musical llamada capillas musicales catedralicias, que tuvieron la función fundamental de formar maestros de capilla. (Aquí debemos recordar que Gaspar Antonio Xiu, fue maestro de capilla en Yucatán).

Históricamente el canto llano era enseñado por cantores formados en la  Scholla Cantorum, instituida por  San Gregorio. Desde ahí surge el concepto de canto gregoriano o canto llano. Este consta de quince tipos de canto: Plegaria, Lectio, Salmo, Cantico, Himno, Prosa, Antífonas, Responsorio, Entrada, Gradual, Tracto, Aleluia (sic), Secuencia, Ofertorio, Comunión.

Entre los cometidos del maestro de capilla estaba encargarse de la educación de los mozos de coros, o seises. Mediante esa educación musical recibida en el ámbito de la capilla entre los seis y los doce años, un joven podía seguir con su actividad también después del cambio de voz, entrando a formar parte del grupo de cantores adultos. Me parece importante recordar que los franciscanos en Yucatán, convocaron a los hijos de los nobles mayas para iniciarlos en dicha educación. Y de ese grupo surge el mencionado Gaspar Antonio que era perteneciente a la nobleza sotutense.

Pero además, los frailes sabían que la música era una realidad poderosa, porque de ella surgían ideas, metáforas, alegorías inteligentes de melómanos, y no.

Canto llano se refería a la habilidad y conocimientos necesarios para leer e interpretar el repertorio gregoriano.

El canto llano, monódico, o gregoriano, y el canto de órgano se enseñaba a todos los mozos del coro, pero solo  los mejores recibirían las clases de contrapunto.

Domingo Marcos Durán (1460-1529), maestro de capilla de la Catedral de Santiago de Compostela, afirmaba que “como el canto de órgano no es sino el contrapunto puntado el qual va sobre el canto llano, así todas las voces del canto de órgano van y se funden sobre el tenor”.

Contrapunto y canto de órgano comparten el mismo principio estructural, aunque el primero es improvisado y el segundo es escrito.

El contrapunto es ordenación improvisada sobre el canto llano con diversas melodías.

En el siglo XVI con canto de órgano se hacía referencia a la polifonía escrita. Mientras que contrapunto indicaba una praxis de improvisación.

Pues bien, con estos métodos de la cristiandad europea y con la ancestral y gran experiencia de los maestros de capilla, fueron educados los habitantes del Valle del Anáhuac, a partir de 1524 en la escuela de Pedro de Gante en Texcoco, y en la región maya, a partir de 1546, con la llegada de los frailes franciscanos encabezados por Luis de Villalpando.

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