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“Panchito, Pancholín” con fibrosis pulmonar; se vuelca Tekit en apoyo, pero requiere más

“Panchito”, “Panchomoster”, “Pancholín”, como lo conocen en Tekit, fue diagnosticado con fibrosis pulmonar en fase 2 de 4; sus amigos, familiares, excompañeros y su pueblo se han volcado en ayuda, pero aún no logra las condiciones para enfrentar esta  enfermedad que no tiene cura y que le pronostica de 4 a 5 años de vida.

Hijo de Ramón Cetina Novelo y Felicitas Medina Dzul, Francisco Cetina Medina cumplirá este sábado 10 de octubre 48 años. Ha sido un hombre trabajador desde niño y en el verano del año pasado comenzó con tos, la cual fue aumentando, y tras varios estudios, confirmaron finalmente en enero de este 2020, que se trata de fibrosis pulmonar, una enfermedad que no tiene cura.

La pandemia de la covid-19 agudizó el escenario, porque “Panchito” dejó de trabajar en marzo y el ingreso del hogar se vio afectado; tuvo que vender su camioneta en mayo y habló con sus compañeros expolicías, quienes lo han apoyado con despensas y oxígeno.

Sus familiares, amigos y vecinos le donan artículos para rifar, despensas y los fines de semana venden comida por raciones para ayudarse y de esta manera logar salir adelante con los 35 mil pesos de gastos mensuales nada más en medicina y consultas.

Sin embargo, todavía no logra las condiciones idóneas, ya que requiere de un concentrador de oxígeno, que en el mercado cuesta 30 mil pesos, así como un aire acondicionado para su cuarto de 5 por 4, ya que el aire húmedo y del ventilador le afecta los pulmones.

Acompañado de su esposa María Gasparita Peraza Medina y de su hermana María del Pilar, relató a EstamosAquí Mx que el martes 13 de octubre será un día decisivo, ya que irá a consulta para saber si la fibrosis aumentó y, si esto ocurre, tendrá que agregar un medicamento a los 12 que toma, el cual cuesta 48 mil pesos y dura un mes.

Esto significaría que sus gastos en medicinas y consultas se elevaría a 83 mil pesos mensuales, lo cual resulta muy difícil de reunir.

Con cierto trabajo al respirar  y algunos estornudos , Panchito relató su historia y las razones por las que aun siendo derechohabiente del IMSS no puede ser atendido, así como su trayectoria y el trabajo comunitario que ha hecho en Tekit a través de la iglesia, del apoyo que brindó siendo taxista, así como los logros en su cargo como jefe de la policía municipal y de cultura, lo cual hacen que hoy su comunidad lo apoye, lo visite y le haga más ameno el padecimiento.

Origen

“Panchito” es uno de los 10 hijos de Ramón Cetina Novelo y Felicitas Medina Dzul, comenzó a trabajar muy joven y siguió el aprendizaje de su padre: “Mi padre tiene 25 años que falleció, era un hombre luchador, que trabajó de sastre, de ambulante y siempre me enseñó a que donde trabaje sea de lo mejor”, recordó con lágrimas en los ojos.

A los 13 años de edad le detectaron un soplo en el corazón y a los 14 años lo canalizaron al Hospital O’Horán, donde lo trataron por 3 años en el Hideyo Noguchi.

Siempre cercano a la iglesia y miembro del apostolado de la legión de María, fue donde conoció a su esposa María Gasparita Peraza Medina, con quien se casó el 25 de septiembre de 1993.

“Fuimos novios año y medio y luego nos casamos, tuvimos 2 hijas: Karla María y Flor Alicia y ya tenemos una nieta de 10 meses”, dijeron mostrando su felicidad en los ojos.

Huella

Sentado a los pies de la Virgen María que tienen en casa y con sus cubrebocas, fueron recordando la vida laboral.

“Trabajé por 16 años en la empresa maquiladora, como intendente, cuando cerraron trabajaba pintando casas, pusimos aquí una lonchería también lavaba carros y trabajé como chofer de la ruta Tekit-Mérida.

“Fue en el 2007 que fui director de Cultura del Municipio y ayudamos al maestro Ramón Ruiz Dzib de Teabo, para que se editara un libro con la historia del pueblo, de Tekit. Luego regresé al Taxi y después del 2015 al 2018 fui director de la policía del Ayuntamiento”, relató.

En su caminar laboral siempre ha estado acompañado de la actividad espiritual, porque desde que tenía 9 años fue acólito y a los 16 años ingresó al apostolado, fue ministro de la eucaristía por cuatro años y siempre ha ayudado en la parroquia.

“Mi trabajo siempre lo hice con mucho gusto, cuando estuve en la policía logramos que la gente use su casco en las motos, la educación vial para los niños, respeto a la circulación, combate a la drogadicción y ya después que salí trabajé de cobratario”, recordó.

Auxiliado de su propóleo en spray, su bote de agua y dulces de miel, fue recordando, haciendo pausas para recuperar la respiración y descansar.

La enfermedad

En julio del 2019 comenzó con problemas de tos, “como si fuera un resfriado, fue cuando me comencé a sentir mal, me agitaba, me faltaba el aire, me faltaba el oxígeno, y fuimos a consultar, nos dijeron que no había nada, que era tos de nervios, pero no era normal y así fuimos con el otorrino, también con el doctor Estrella en la Clínica Santa María en Mérida, donde actualmente me tratan y después de varios estudios, en enero de este año, se confirma que lo que tengo es fibrosis pulmonar en fase 2 y me dan tratamiento”.

¿Qué lo causó? aún no lo saben, porque es una enfermedad que surge en quienes se exponen al polvo en grandes cantidades o a sustancias muy fuertes.

“He sido albañil, lavaba baños, en contacto con químicos, las telas, pero no he fumado, se dice que pudo ser hasta que mi mamá cocinaba con leña, no se sabe por qué o qué pudo ser el causante.

“Estoy en un 50 por ciento de lo que dura esta enfermedad, son 4 fases, yo estoy en la 2, no tiene cura, pero sí lleva un control”, dijo.

Sue hermana, enfatizó que la enfermedad no tiene cura y que lo que se hace es seguir los cuidados para mantenerse son: alimentación, medicinas, una habitación con las condiciones para que pueda respirar y el ánimo para vivir y luchar.

‘No tengo miedo a morir, me desespera pensar cómo voy a morir’.

“Panchito” tiene ganas de vivir, de luchar, lo que más disfruta es comer con su familia reunida en la mesa, las visitas y las misas, pero la situación económica se vuelve difícil.

“En mayo toqué fondo, vendí mi camioneta y fue cuando le hablé a los excompañeros policías y me ayudaron, también el pueblo, me han respaldado mucho, porque el dinero se requiere para las consultas, los estudios, el alimento, el medicamento; los sábados y domingos vendemos comida, vivimos al día.

“Las donaciones que hace el pueblo nos ayudan mucho, a veces me dejan centavos, artículos para rifar, como esa bicicleta nueva”.

Su hermana relató que el gasto mensual en medicinas es de 35 mil pesos, el 70 por ciento es para la compra de medicinas.

“Consulto en la clínica Santa María en Mérida, soy derechohabiente del IMSS, pero por el covid no me reciben; en agosto me puse muy mal, tuve una crisis respiratoria, pero me estabilizaron y ya no entré al área de covid. El covid vino a agudizar todo, todo, dejé de trabajar para tener las precauciones y porque me agito, me canso”, relató “Panchito”.

La alimentación que lleva debe ser rica en frutas, verduras y con carnes blandas como el pollo y pescado, por lo que requiere de compras específicas, no puede comer de lo que venden los fines de semana o lo que el resto de la familia consume.

Y en los medicamentos, además de los 12 que le recetan, se apoya mucho e productos naturales como té de clorofila, jarabe natural, miel, propóleo, aloe, entre otros.

En cuando al espacio adecuado, aún no lo logra, ya que no cuenta con aire acondicionado, ni el concentrador de oxígeno para no estar llenándolo cada vez ni una cama que le permita dormir semi sentado.

“Tengo ganas de vivir, yo estoy acostumbrado de salir a trabajar, a veces me decaigo, las visitas, la misa, la lectura y las oraciones me ayudan”.

Su hermana recordó que han aprendido a enfrentar las crisis de tos con toda la familia.

“Sí pienso en la muerte, no tengo miedo a morir, lo que me desespera es pensar cómo voy a morir, pero yo digo, llévame señor. Miedo hay, pero sí tengo las ganas de vivir. Tengo que sacar a mi nieta al parque. Voy a cumplir 48 años, yo soy un chavo ruco”, dijo sonriente.

Sus momentos de felicidad son cuando comen en familia y recibir visitas.

Mi riqueza los amigos y vecinos

“Quisiera estar sano para abrir un comedor para alimentar a los que menos tienen en esta pandemia, quiero seguir apoyando a mi pueblo; también estuve en protección civil, me gusta ayudar, añoro la eucaristía, ayudar, me gustaba mucho”, recordó entre lágrimas.

“Panchito” ha sido un hombre de dar, de apoyar, de brindar y la vida le está devolviendo esa entrega con el apoyo de su pueblo.

“Mi verdadera riqueza está en los amigos, en los vecinos, es muy bonito compartir. Hoy hay mucho egoísmo, no hay pobre que no pueda dar, porque hasta tu tiempo lo puedes dar, pero a veces no lo hacemos, no damos”.

A “Pancho” lo define su hermana como un líder nato y que el pueblo solidario de Tekit lo está apoyando, pero requiere de más apoyo para lograr las condiciones que requiere su salud.

“Los invito a rezar y que no nos alejemos de Dios, porque nos acercamos cuando necesitamos, y él está siempre”.

La familia pidió el apoyo para realizar donaciones en el 9991052358

Y también a través de la página de Facebook de Francisco Cetina Medina.

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