EntérateYucatán

‘Apenas y sale un rapidín, ya no vienen, les da miedo contagiarse y no tienen dinero’

Magali, madre de 3 hijos y con 34 años de edad, no ve clara la reactivación económica, sus servicios como prostituta no levanta: “apenas y sale un rapídín en horas de estar parada, cuando antes salían 4 en un ratito; ya no vienen, ya no vienen por temor al Covid, pero también porque no tienen dinero, no hay dinero”.

Recargada con una mano en la pared y portando un vestido de flores que dejaba ver su silueta, relató detrás de su cubrebocas, que al igual que sus compañeras tuvo que dejar la actividad desde fines de marzo y hasta junio.
“Se cerró la Posada, ya no podíamos trabajar, y pues con mis ahorros estuve todo abril y mayo y en junio se volvió a abrir, pero no es igual, ya no es igual, no vienen, el rapidín de 250 pesos cuesta mucho que entren, porque no hay dinero, o porque tienen miedo del contagio o de plano les da miedo que los vean, porque el cambio de paraderos ha traído mucha gente a la 58”.

Durante el cierre de la Posada, Magali se dedicó a vender panuchos y fritangas: “sí se vende, pero no sale igual, aquí en un ratito salían mil pesos, pero con esto de la pandemia, ahora con trabajos y salen 250, está difícil; cada compañera se mueve a su modo, pero no está saliendo, ya llevamos 4 meses que regresamos y no sale”.

La historia de Magali es similar a las de sus compañeras que llaman desde el portón de las Posadas dela Calle 58 a sus potenciales clientes.
Todas concubrebocas, luciendo la belleza de sus cuerpos y llamando a sus clientes potenciales, pero sin mucho éxito.

“La comida no faltó, pero no está fácil, la verdad que no está bien esto, nos ha fregado”.

En otra zona del Centro de Mérida, cercana al Mercado de San Benito, las sexo servidoras lamentaron que las autoridades no les apoyaran, ni con una despensa completa.

“Aquí no se paró, aquí aunque las posadas cerraron, tuvimos que seguir en el clandestinaje, no se puede parar, qué les llevo de comer a mis hijos, porque lo que nos dieron de despensa era medio kilo de arroz y medio de frijol, a nosotros no nos contemplan, no se dan cuenta, no ven los del Gobierno que cerrando todo nos dejan a nosotros a la deriva.

“Marzo, abril y mayo estuvo cerrada la Posada, nada, no había nada, así que a buscarle en lo clandestino, donde se pudiera un rapidín o una chupadita, ni modos, a eso nos orillan. Pero desde que se reactivo, la verdad no se ha reactivado nada, aquí parada desde las 6 de la mañana hasta que salga, porque hay veces que no se junta lo que se necesita”, relató Susana, en compañía de sus compañeras.

Juntas resaltaron lo mal que se encuentra la situación: “todo está remal, la gente no tiene dinero, ya no vienen, no es como antes y lo peor es que el Gobierno no lo ve, o no lo quiere ver, y esto va a seguir así hasta fin de año, a darle desde las 6 de la mañana y a que salga para el gasto”.

¿Te gustó está nota? ¡No esperes más!, Síguenos en: Facebook, Instagram, YouTube, Twitter

Deja un comentario

Volver arriba botón
error: Este contenido está protegido. Gracias.