Cultura

Cristóbal de Villalpando: Eclosión de la iconografía en el siglo XVII mexicano

La obra plástica de tres grandes artistas del siglo XVII, Cristóbal de Villalpando, Miguel Cabrera y  Juan Correa, es considerada como el sello y la identidad de la Escuela Colonial Mexicana de pintura. Por esa obra, a ese arte novohispano se le llama luminoso; porque la esencia  barroca se le impregna con tal intensidad que trasluce un espíritu triunfalista, que tiene su base en la conciencia del criollismo de la época.

Cristóbal de Villalpando nace en la Ciudad de México en 1649 y fallece ahí mismo en 1714. No abundan los datos biográficos de este artista. Por el contrario, de sus obras hay mucha información y conocimiento. La primera de ellas fue realizada en Puebla en 1675, en una de sus iglesias.

El papel de Villalpando fue vital en la renovación que llevaron a cabo en México, a nivel artístico, los españoles. El objetivo era transformar los íconos o símbolos que se usaban, con la intención de adaptarlos a las tradiciones políticas, sociales y culturales de los nuevos residentes urbanos.

Una de sus obras más relevantes fue El Triunfo de la Iglesia,  destacando por sus grandes dimensiones.

En 1698 se hizo militar de la Guardia de Alabarderos y capitán en 1702.

Como se dijo anteriormente, sus primeros trabajos datan de 1675, entre ellos está el retablo mayor del Convento Franciscano de San Martín de Tours de Huaquechila, Puebla, donde se encuentran 17 lienzos dedicados a santos franciscanos, 8 a la vida de la santísima Virgen María y un Cristo Crucificado. Otro trabajo suyo son los retablos de Azcapotzalco, realizados en 1681 y el retablo de las Ánimas en Xochimilco,  de 1680.

En 1685 realizó 4 pinturas para la Catedral Metropolitana de la Ciudad de México: La Apoteosis de San Miguel, La Mujer del apocalipsis, La Iglesia Militante y  La Iglesia Triunfante.

En 1688 hace una gran pintura en la cúpula principal de la catedral de Puebla.: “La Apoteosis de la Eucaristía”. Los franciscanos de Guatemala, en 1691, le encargan 49 lienzos sobre la vida de San Francisco para su convento principal.

En 1695, pinta La Plaza Mayor de México, que se encuentra en el Museo Corsham Court en Wiltshine, Inglaterra.

La última serie de pinturas de Villalpando fue la vida de San Ignacio hecha para el noviciado jesuita de Tepotzotlan, Estado de México, en 1710.

Cristóbal de Villalpando fue un pintor luminoso y plumígero; pintor de piernas estevadas e hiperextensas, musculosas, eso sí.

Las alas de sus ángeles tienen una colocación, tamaño y dinámica muy particular. Los “siete Arcángeles”, que se encuentran en el muro norte de la catedral de México, en 1694, los plasmó en la catedral de Guadalajara.

Por último, su obra “La Dolorosa”, se encuentra en el Museo Soumaya de la ciudad de México

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